La tecnología digital llegó para que­darse. No es una moda pasajera. Es una realidad global. Ningún país puede darse el lujo de dar la espalda a esta tendencia de los nuevos tiempos y menos aún los emergentes que requieren de esta herramienta de signifi­cativa incidencia sobre la productividad y la eficiencia empresarial.

Esta innovación proveniente del sector privado es, entre otros, la firma digital hoy en boga que facilita la identificación de la identidad del firmante, la integridad del documento garantizando acciones y trámites de forma segura, como firmar contratos, facturas y otros documentos con la debida validez legal; con el nada despreciable efecto de no tener que utili­zar la impresión papel y la firma a mano.

A la fecha se tiene un inconveniente que afecta a todos países debido a los fraudes cometidos en torno a la identidad con pér­didas evaluadas en más de cincuenta (50) millones de dólares que, precisamente, la tecnología digital mediante la individua­lidad personal contribuirá a terminar.

Pero no solo guarda relación a la firma digital en sí misma, lo que de suyo es importante dado que garantiza la auten­ticidad de la misma, sino que también posibilita contar con una identidad digi­tal propia con estándares internacionales de directa relación con los servicios elec­trónicos de confianza en el ámbito de la banca que, hay que agregar, tiene impacto sobre la economía y desde aquí sobre el comercio internacional.

Y si nos referimos a la economía y al comercio internacional entonces qué mejor que la tecnología digital para aumentar decididamente sobre el uso efi­ciente de nuestro tiempo disponible dia­rio, factor tiempo cada vez más escaso.

La tecnología digital se está convirtiendo en un motor para la producción econó­mica debido a que eleva la eficiencia en la creación y comercio de más bienes y ser­vicios, conllevando al crecimiento del producto interno bruto (PIB) tanto nacio­nal como per cápita. Se mejora de ese modo la logística y los servicios fronteri­zos mediante la digitalización de proce­sos agilizando paralelamente los trámites aduaneros.

Las innovaciones tecnológicas son un motor clave que aumenta la produc­ción y la eficiencia de bienes y servicios. Tomando en cuenta esta realidad es que la tecnología digital hará que se termi­nen, por ejemplo, las famosas colas que aglomeran innecesariamente a los ciuda­danos en los oficinas gubernamentales e igualmente en sitios como los bancos y otras entidades en el sector privado, cau­sándoles fastidio y pérdida de tiempo que a veces ya no se recuperan en el mismo día.

No se puede desconsiderar, igualmente, que la tecnología digital hará posible lo que se llama la verdadera descentralización.

Todavía existen gestiones que se realizan en ventanilla por parte de los usuarios, donde la capital, Asunción, y otras cabe­ceras departamentales ya no tienen la debida capacidad y comodidad para alber­gar a tanta gente.

Nuestro país, al respecto, ha avanzado mucho para lograr este objetivo que de darse lugar será de beneficio para todos con el valor agregado de contribuir a la productividad laboral, dado que en menos tiempo se podrán hacer más actividades con menor cansancio con mejores como­didades.

Decíamos que Paraguay está llevando a cabo importantes avances para hacer accesibles a toda la ciudadanía de los beneficios de la tecnología, al punto que días atrás se llevó a cabo el ID Foro, que reunió a sectores público y privado para lograr marcos regulatorios accesibles y fáciles de aplicar.

Uno de los objetivos van poniéndose en ejecución, y que fuera expuesto en el mencionado Foro realizado hace poco en Asunción, consiste en masificar lo que se llaman los “wallets” de identidad digital.

De este modo las personas pueden acce­der desde su aparato celular con su res­pectiva identidad a los servicios financie­ros y de seguros que considere, así como también a otras actividades propias de las que de un modo u otro no podemos sus­traernos a la fecha. Paraguay en un marco de estrecha colaboración entre el sector público y privado está apostando a esta innovación global.

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