El Gobierno nacional tiene como uno de sus principales objeti­vos hacer que la gente que está en situaciones extremas, por la pobreza o la falta de atención adecuada, pueda alcanzar un mejor nivel de existen­cia. No se puede aceptar que miles de para­guayas y paraguayos sigan al borde de la miseria cuando el Estado puede alcanzar­les una ayuda y la ciudadanía puede pro­veerles su atención.

Para combatir la pobreza, ayudar a los ancianos sin ingresos e impulsar la alimen­tación de los niños de escuelas primarias estatales, las autoridades están dando un fuerte impulso a varios programas sociales. El objetivo es que los individuos que tienen menos ingresos puedan cubrir sus requeri­mientos esenciales y puedan llevar una vida mejor, de acuerdo a su dignidad de perso­nas. De ese modo, los más necesitados están teniendo un apoyo de gran importancia a través de varias medidas encaminadas a que la gente pueda salir de situaciones de indi­gencia extrema y falta de atención.

Los programas Tekoporã, Tenonderã, Adul­tos Mayores y Hambre Cero en las Escue­las son los principales pilares encarados por el Gobierno para disminuir las necesida­des urgentes de los más pobres de nuestra sociedad y levantarlos de la miseria. Es una tarea de gran significación, que requiere no solo recursos económicos, sino también una fuerte atención humanitaria.

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Uno de los proyectos más recientes y de gran repercusión es el programa Hambre Cero en las Escuelas, que a principio del año lec­tivo se extendió a los alumnos de todas las instituciones escolares estatales del país. Con este plan se garantiza la alimentación escolar adecuada, mediante el desayuno, el almuerzo y la merienda, según los hora­rios, a los niños de las instituciones públi­cas. Actualmente, 1.050.000 escolares están recibiendo los alimentos mediante la ejecu­ción de este programa. Con Hambre Cero se está revolucionando la enseñanza básica, pues numerosos chicos que no asistían a clase han vuelto a las aulas y se alimentan para poder recibir las lecciones que corres­ponden.

Este programa, aparte de alimentar a los niños, tiene un alto efecto económico en las distintas localidades, debido a que los artí­culos alimenticios que se usan se adquieren de los productores locales, y dan empleo y paga a gran cantidad de personas que antes no recibían salario.

Tekoporã se llama el plan que beneficia a los grupos familiares que están en la extrema pobreza. Alrededor de 10.000 familias humildes son beneficiadas con transferen­cias de dinero mensuales, de sumas que van de 500.000 guaraníes hasta 600.000 gua­raníes. Para recibir el beneficio las familias deben cuidar la salud y la educación de los hijos, mediante la escolarización y atención sanitaria de sus niños.

Tenonderã es otra de las propuestas que está dirigida a las familias que completaron tres años en Tekoporã y desean llevar adelante emprendimientos. Se les da un capital de 4 millones de guaraníes para desarrollar pro­yectos, como cría de animales, producción de alimentos o productos de limpieza.

El programa Adultos Mayores, que prevé la ejecución de proyectos destinados a mejorar la calidad y condiciones de vida de los ancia­nos, ayuda actualmente a 340.000 personas. Los afectados reciben 700 mil guaraníes mensuales, que equivale a una cuarta parte del salario mínimo legal que está en vigen­cia. Se abarca a los adultos mayores que no poseen ningún tipo de ingresos ni jubila­ción, no tienen los beneficios del IPS ni son contribuyentes de entidades fiscales.

Los programas de proyección social que el Gobierno está promoviendo cumplen un papel fundamental en una sociedad como la paraguaya en que existen miles de personas que no tienen ninguna protección ni ayuda, como los adultos mayores sin ningún tipo de pensión ni ingresos monetarios, las fami­lias de escasos recursos que requieren apoyo para salir de la extrema pobreza y los niños de familias de escasos recursos. Son planes de enorme trascendencia humanitaria y social que resultan imprescindibles en una sociedad que por mucho tiempo fue víctima de la injusticia comunitaria, cuya solución nunca fue encarada adecuadamente con anterioridad.

La tarea que realiza la administración del presidente Santiago Peña y su equipo gubernamental adquiere una gran relevan­cia, dado que quiere convertir la situación de inequidad que afecta a mucha gente en una más digna, con ecuanimidad y justicia social. Es un proyecto en el que se debe invo­lucrar la ciudadanía para hacer del Paraguay una nación más humana y justa.

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