El año 2025 se está convirtiendo en una etapa sin precedentes en nuestro país en referencia a los logros en materia de atracción de inversiones y, sobre todo, acerca de la instalación de empresas que provienen del extranjero en diversos rubros.
Las unidades productivas vienen a instalarse en el país con importantes inversiones, que varían de acuerdo al sector de bienes y de servicios al que se dedican. En los sectores que van desde la agroindustria, los servicios, pasando por la manufactura hasta la tecnología y el inmobiliario, dan cuenta de un ingreso importante de iniciativas privadas, muchas de ellas en su momento ya iniciadas en el extranjero.
Consideramos esto último como sumamente interesante. El hecho de que empresas creadas en otras partes vengan a nuestro país resulta suficiente motivo para mostrarnos orgullosos como país y más todavía si tomamos en cuenta que estamos rodeados de dos países de alta exposición global como lo son nuestros vecinos, Argentina y Brasil; por cierto, ambos con salida directa al mar.
El señalamiento no es pueril. Quiere decir que en los lugares donde antes funcionaban esos negocios ahora están viniendo a nuestro país porque encuentran mejores condiciones que las de sus lugares de origen.
Luego de los respectivos análisis de costo-beneficio, que ninguna empresa seria puede dejar de lado, al menos si desea ser competitiva, los dueños y gerentes deciden si les conviene seguir donde están o deben trasladarse hacia otro lugar fuera de su territorio. Esto de buscar nuevos horizontes que les permitan crecer y no tener que reducir sus ingresos al punto de tener que cerrar se convierte en un tema clave para la competitividad internacional.
Sobre el tema en específico, pongamos un ejemplo. Días atrás, la empresa brasileña Fiasul, originaria del estado de Paraná, decidió instalarse en nuestro país con una inversión inicial de tres (3) millones de dólares, inversión que bien podría incrementarse –según dijeron sus directivos– a más de treinta (30) millones de la moneda norteamericana, de acuerdo a la evolución de sus expectativas. Esto consideran muy posible en atención a que encuentran motivos valederos para ello.
Los dueños dijeron que en Paraguay los indicadores son apropiados para instalarse y crecer encontrando básicamente tres elementos, a citar: estabilidad económica, clima de negocios y potencial para la sostenibilidad en el largo plazo. Estos tres elementos desde la mirada de empresarios de fuste que saben de empresas y de cómo ganar dinero y crear empleos sintetiza lo que venimos diciendo desde este espacio editorial.
Complementamos lo referido por los empresarios que vienen a instalar sus negocios otros elementos informativos que ya no son desconocidos por extraños y mucho menos deberían ser desconsiderados por nosotros, los paraguayos, aunque a algunos al parecer les falta el debido sentido de la realidad y de estima hacia su propia tierra.
Entonces, ¿por qué debemos valorar lo que tenemos como país? Los motivos expuestos por los propietarios de la empresa arriba mencionada son suficientes, dado que nadie más que ellos saben mejor sobre qué y cómo hacer sus negocios.
No obstante, mencionemos a nuestro régimen de maquila con un sistema fiscal atractivo para las empresas que deseen instalar su producción y exportar desde nuestro territorio. Lo mismo decimos acerca del clima de negocios favorable, así como el bajo riesgo país acotado a los estándares internacionales necesarios que incentivan al capital y a la construcción como ocurre en el sector de los emprendimientos inmobiliarios.
En el mismo sentido, tomemos en cuenta nuestra ubicación estratégica al punto de que la mediterraneidad se viene compensando con salidas hacia los mercados del oriente como del occidente del planeta, como son la hidrovía de los ríos Paraguay-Paraná junto con la portentosa obra de la ruta Bioceánica, bautizada por los entendidos en la materia como el nuevo canal de Panamá instalado en esta parte de la región de nuestro continente.
Ante estos hechos, lo cual no significa dormirnos sobre los laureles, bien haríamos en valorar el habernos convertido en un país atractivo para las inversiones.

