A medida que se van conociendo los números de la realidad econó­mica y social del país hay más evi­dencias de que se está viviendo un momento de gran crecimiento económico que está posibilitando una mejor situa­ción económica y legal de gran parte de la población. Es interesante observar que no solo crecen la producción y los servicios que elevan el producto interno bruto (PIB), y que al mismo tiempo también aumenta el número de personas que trabajan formal­mente, lo que implica un salto en la cali­dad de vida de muchísima gente, pues se encuentra amparada por las leyes laborales y los servicios previsionales.

Según las cifras dadas a conocer por la ministra de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS), Mónica Recalde, en doce meses, la cantidad de trabajadores inscrip­tos en el IPS pasó de 720.996 que registraba la entidad en octubre de 2024 a un total de 818.761 en octubre de este año, lo que repre­senta un aumento del 13,55 %. Este excep­cional incremento en el número de laboran­tes es de 97.765 individuos y constituye un número histórico nunca antes alcanzado en el país. Este hecho tiene una extraor­dinaria importancia, porque significa que está subiendo la cantidad de trabajadores formales y que el crecimiento económico está logrando la creación de muchos nuevos puestos de trabajo que se ajustan a las leyes.

Teniendo en cuenta las estadísticas de los diez primeros meses del año, de enero a octubre se han incorporado 63.924 tra­bajadores, un promedio de 6.392 nuevos empleados por cada mes. Esta es una can­tidad que hasta ahora no se había logrado alcanzar y que revela que se está viviendo un tiempo de extraordinario crecimiento en todos los ámbitos. Que significa tam­bién que está mejorando la formalización de los trabajadores, muchos de los cuales estaban dentro de la ilegalidad y la econo­mía subterránea.

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Esta nueva realidad que se está viviendo en el mundo del trabajo es una excelente noti­cia y debe ser valorada y apoyada para que las empresas privadas y las entidades patro­nales cumplan las normas vigentes como corresponde. Una entidad privada que se esfuerza por producir y comerciar buena­mente para ganar dinero no debe tolerar y menos ejercer la ilegalidad y la explotación de los trabajadores. La ministra Recalde resaltó que se está dando una batalla fron­tal a la informalidad laboral y consignó que en ningún otro gobierno se alcanzó el creci­miento del número de trabajadores legales.

“Sin embargo, reconocemos que debemos redoblar los esfuerzos. Por ello vamos a intensificar los controles y fiscalizaciones para combatir el empleo en negro. La infor­malidad es una batalla de todos y debe ser una responsabilidad social compartida”, sentenció.

La lucha contra la ilegalidad es una de las tareas de mayor envergadura que se está encarando desde diferentes dependen­cias del gobierno nacional. Y es recon­fortante observar que se está avanzando con muy buenos resultados.

Estadísticas del sector privado revelan que el empleo formal en las empresas ha tenido un aumento del 8,1 % de agosto de 2024 a agosto de este año, un porcentaje que revela que el avance va alcanzando también a los trabajadores mediante mayor cantidad de contrataciones legales.

Otra información de gran importancia y que habla del mejoramiento de la situa­ción general es que el índice de desocu­pación ha descendido hasta el 5,6 %, el porcentaje más bajo desde que se regis­tra ese estudio en el sector oficial.

Los diferentes elementos de la reali­dad del país que se observan están mos­trando un mejoramiento cualitativo de la situación de las personas que traba­jan en las más diversas áreas económi­cas y sociales. Tanto las estadísticas de los organismos estatales como las cifras provenientes del sector privado hablan de que está creciendo con fuerza la can­tidad de trabajadores que tienen un empleo de acuerdo a lo que disponen las normas jurídicas y dentro de la econo­mía legal.

No hay duda de que la nueva situación es producto del trabajo que se ha venido realizando desde el sector oficial y de las organizaciones privadas. Una exce­lente conjunción de esfuerzos de la que saldrán ganando no solo la fuerza de tra­bajo, sino todo el país, ya que implica que va ganando espacio la legalidad y el buen comportamiento patronal. Elemento que debe servir de aliciente para buscar mejo­res condiciones para los que están todavía en la clandestinidad y la ilegalidad.

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