Desconocer y desacreditar el altísimo valor que tiene la relación de amistad de nuestro país con la República de China (Taiwán) es ignorar casi 70 años de esfuerzos invertidos en proyectos construidos sobre la base del respeto y beneficio mutuo. Taiwán viene acompañando a Paraguay en los rubros más sensibles dentro de su proceso de desarrollo, principalmente en lo que hace a mejoras en el servicio de salud, oportunidades en educación y programas técnicos como de estímulo a sectores clave de la economía.
Es importante tener presente esta historia de largos años de cooperación bilateral y todo lo que favoreció a nuestro país ante polémicas que se quieren generar para quebrantar una relación diplomática que tiene su impacto positivo para ambas partes. Esto, considerando el desatino político de algunos opositores que, sin mayores argumentos ni datos fiables, quieren desprestigiar todo el trabajo realizado y que involucra a tanta gente.
Las cifras con relación al intercambio comercial que se puede obtener “mirando” otros horizontes deben ser tomadas con pinza y tienen que ser foco de atención de las autoridades como de los referentes de los diferentes sectores de la sociedad, fundamentalmente si estas iniciativas provienen de actores políticos que poco o nada han colaborado con proyectos exitosos para el país.
Paraguay debe seguir siendo un país serio que cuida sus relaciones diplomáticas, más aún cuando prima una amistad fortalecida con los valores de la democracia y la libertad, tal como la refrendaron de vuelta en estos días las autoridades de nuestro país y Taiwán en el marco de los 68 años de cooperación bilateral. En estas casi 7 décadas, ha sido territorio de oportunidades de conocimiento para nuestros compatriotas. Cientos de jóvenes paraguayos han sido favorecidos como parte del acuerdo de cooperación educativa entre ambos países, mediante becas y programas de intercambio académico.
La Universidad Politécnica Taiwán-Paraguay (UPTP), que ya comenzó a mover suelo para terminar de erigirse en un par de años más, será sin duda el ícono de esa capitalización del conocimiento a la que vienen apostando dos países amigos y hermanos. En esta sede habrá lugar para cerca de 1.000 estudiantes y hay certeza que de aquí saldrán los profesionales más brillantes del rubro de la tecnología y la innovación.
Con Taiwán hemos construido nuestros primeros caminos en zonas intransitables y así se han dado oportunidades de crecimiento a varias comunidades que solo esperaban un pequeño impulso para mejorar. De ahí avanzamos a la construcción de grandes proyectos viales, como el túnel de Tres Bocas que hoy significa mejor calidad de vida para muchos ciudadanos por la mayor agilidad en el tránsito diario en un área clave entre Asunción y el Área Metropolitana.
Gracias a Taiwán se han ejecutado exitosos programas de viviendas sociales, como Che Tapŷi I y II, San Blas, Chaco y Fonavis, miles de familias paraguayas accedieron por primera vez a un hogar digno y estable.
En el ámbito de la salud pública se implementó el Sistema de Información en Salud, GIS, una plataforma digital que interconectó más de 1.121 hospitales en todo el país hasta el 2025, mejorando la atención, reduciendo tiempos de espera y fortaleciendo la gestión hospitalaria. Hemos accedido a helicópteros que hoy son herramientas de emergencia imprescindibles.
Con la fructífera relación con Taiwán estamos a punto de abordar un viaje a la transformación de nuestro sistema de transporte urbano. La llegada de 30 buses eléctricos provenientes del país amigo es otra colaboración estratégica que se debe al sostenido vínculo entre Paraguay y Taiwán.
El crecimiento de las exportaciones de carne vacuna y porcina alcanzó impresionantes cifras de USD 200 millones exportados en carne vacuna el año pasado y más de USD 80 millones en carne porcina. Esto en el marco de otro solidario acuerdo de arancel cero en el caso de la carne porcina, que permite el afianzamiento de la producción y, por ende, de la mano de obra que de manera directa significa empleo de 5.000 personas.
Existen otros cientos de apoyos recibidos de este país. Y es importante ratificar que, con Taiwán hemos experimentado grandes etapas de nuestro crecimiento. Este país nos ayudó con cooperaciones de alto impacto social en este proceso de mejora del servicio estatal y calidad de vida, por ello, más que aliado, es un amigo, un hermano.

