La otra vuelta de tuerca –que solo podrán entender quienes vivimos en este país– no resulta inesperada ni sorpresiva, porque lo impredecible es lo único predecible en la política; por tanto, el cambio de comportamiento y de argumentos de algunos referentes de esta grilla de la vida cotidiana se volvió normal (aunque no deberíamos normalizarlo), porque sus opiniones no están encadenadas a una búsqueda aproximada de la verdad, sino que simplemente se reducen a ajustarlas a sus propios intereses y deliberados sesgos. Entonces, con una desmemoria, a la que contribuyen con su silencio o complicidad quienes deberían ser los custodios de la veracidad (esto es, los medios de comunicación), aparecen de tanto en tanto –y, a veces, con una inexplicable asiduidad– los pontífices que predican con la certeza de los sabios impolutos e irrefutables, sin que nadie –léase periodistas– les recuerde, sin embargo, las pifias de ayer o sus grandes predicciones totalmente erradas y, por cierto, que jamás se acercaron siquiera a lo que ocurrió finalmente en la realidad.
Tal el caso de la politóloga que anunciaba –con aires de arúspice infalible– que “colorado no vota dos veces a candidato perdedor”, aludiendo a Santiago Peña, quien ahora vuelve a la carga con insistencia de que el destituido intendente de Ciudad del Este, por demostrada mala administración, Miguel Prieto, es “perseguido” porque es “el único que puede derrotar” a los representantes de la Asociación Nacional Republicana en las elecciones generales de 2028. Y, también, aquel periodista que dice tener como madre nutricia a una de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos de América, quien había celebrado la sanción impuesta por este país a un alto dirigente del Partido Colorado y exmandatario, Horacio Cartes, alegando que, “si aquí la justicia no funciona, nos van a corregir desde afuera”.
Pero ahora que dichas medidas –que siempre hemos considerado injustas, arbitrarias y de directa intromisión a nuestros asuntos internos– fueron revertidas, el mismo comunicador y ese mismo día alzó en sus redes sociales que “los problemas del Paraguay solo podrán ser resueltos por los verdaderos patriotas y paraguayos”. Coincide con la posición que siempre sostuvimos, pero en sentido contrario. ¡Vaya paradoja! Pero se entiende, ¿no? Es decir, soberanía cuando no satisface sus expectativas, y fulgurante cipayismo cuando su enorme ego se ve satisfecho.
El senador del Frente Guasu Jorge Querey, médico de profesión, estuvo callado desde 2022, cuando se puso en marcha la estrategia externa de “la alternancia en el poder”. Como militante de la izquierda, debió asumir una “férrea postura antiimperialista”. Sin embargo, no dijo ni mu. Muy suelto de cuerpo, conocida la nueva resolución, declaró a su medio amigo, y enemigo de este gobierno, que “Estados Unidos solo actúa por sus intereses”. Y, luego, sentenció cual Solón criollo: “Fue una decisión política”.
Por aquellos días, julio de 2022, la más entusiasmada con las sanciones impuestas al actual presidente de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana, Horacio Cartes, fue la senadora Desirée Masi (2018-2023), del Partido Democrático Progresista (PDP) y aliada incondicional de quien en ese tiempo fungía de jefe de Estado, Mario Abdo Benítez. Quien mejor describió la realidad de aquel entonces fue el político, periodista y analista Camilo Soares, durante un programa que compartimos en televisión: “En estos momentos, condenar al imperio por estas designaciones implica automáticamente ganarse el rótulo de ‘cartista’”. Luis Lezcano Claude, jurista y catedrático, quien fuera, además, convencional constituyente y ministro de la Corte Suprema de Justicia, lamentó el trato de “república bananera” que recibió el Paraguay.
El 27 de agosto de 2022, el columnista Alfredo Boccia Paz escribía en su habitual columna de Última Hora: “Digámoslo sin eufemismos: una extradición puede reventar la inercia política paraguaya. Me refiero, todos lo saben, a la de Horacio Cartes (…) Y, si así lo decide, aunque Cartes controle la Fiscalía y la Justicia paraguaya, aunque sus abogados sostengan que tiene fueros como expresidente y senador vitalicio, aunque refrieguen al Jurado los argumentos usados por Nicolás Leoz para no ir extraditado, aunque tenga cuatro juicios abiertos aquí, igual lo llevarán”. Y su conclusión resumía toda la expectativa de la oposición: “A propósito, si deciden hacerlo, lo harán ahora, no después de que gane Santi Peña. Es por eso que hay tanta gente nerviosa”. Nadie pudo haber radiografiado mejor las verdaderas razones de aquellas sanciones aplicadas por la administración del expresidente Joe Biden. Que los lectores saquen sus propias conclusiones.

