Por efecto de las buenas políticas llevadas a cabo por el gobierno del presidente Santiago Peña junto con el sector privado, la economía del país se convertirá este año en el segundo con mayor crecimiento en la región, tal como lo dice el reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre las perspectivas de la economía global.
El desempeño de la economía paraguaya prevé un crecimiento del producto interno bruto (PIB) en el orden del 4,4 por ciento. Esto significa que Paraguay se destaca en una región que, así como van las cosas, tendrá un promedio de crecimiento de no más del 3 por ciento.
Ocupar el segundo lugar como país con mayor crecimiento implica un logro importante. No obstante, muchas veces no se toman en cuenta a las variables que hacen al crecimiento económico.
Se cree que ello sucede como por arte de magia como si un milagro fuera el causante de atraer inversiones, crear empleos y sobre todo de incentivar un ambiente propicio con el sector privado para que los logros se consoliden en el tiempo. No existe tal cosa como un milagro. Y la explicación es importante puesto que se desconsidera en el análisis que nuestro país es un país mediterráneo.
En efecto, cuando hablamos de país mediterráneo debemos tomar en cuenta que Paraguay, al no contar con salida al mar, enfrenta desafíos que otros no tienen. Debemos mostrarnos mucho más atractivos, eficientes y confiables. Los costos y la burocracia deben reducirse para ser competitivos en el comercio internacional, tanto en el área de importación como de exportación.
La capacidad de comercio marítimo de un país con costa y otra sin costa al mar es clara. De poco valdría a nuestros empresarios y trabajadores redoblar sus esfuerzos en hacer posible la estrecha relación entre el capital y el trabajo, si el propio Gobierno se muestra irresponsable y populista en la tarea de ofrecer un ambiente propicio para el crecimiento de la economía. El Gobierno debe no solo mostrarse sino hacer que la producción nacional se multiplique a tal punto que la productividad se incremente todavía más.
No debemos tampoco olvidar que contamos con un territorio de menor tamaño si nos comparamos con nuestros dos vecinos, Argentina y Brasil, con los que competimos todos los días del año. Si ellos producen 10, nosotros debemos sobreelevar la productividad, que lo producido se realice en menos tiempo, a menos costo y con más calidad. Y de hecho, lo hemos logrado con la carne vacuna como porcina, con los lácteos en general, la soja, el maíz y otros, todos con valor agregado, consiguiendo nuevos mercados con los que antes no se contaba, como lo ha hecho el gobierno actual.
Igualmente, mencionamos un tema que hace al crecimiento a la imagen país, donde el Gobierno con el sector privado hacen mucho y muy bien: el turismo se convirtió en un atractivo que impacta sobre la inversión y el empleo. Y estamos hablando de cifras récord. Recibimos cada vez más visitantes. Dos millones quinientas mil personas el año pasado, según informes de la Secretaría Nacional de Turismo y la Dirección Nacional de Migraciones, generando así incrementos sustanciales de dinero superiores a 750 millones de dólares.
Hacemos adrede y expresa mención del sector turístico porque no solo se trata de personas que vienen a conocer y a tomarse un tiempo de descanso en nuestro país. Nos referimos a que el turismo conocido como la “industria sin chimenea” viene creciendo exponencialmente en inversiones y servicios con exigencias y estándares internacionales.
Es un sector que permite conocer acerca de las posibilidades de inversión como de comercio, ya sea para exportar como para importar. La citada cifra récord que consideramos aumentará con creces al finalizar el presente año ofrece información y nuevas oportunidades, tanto para los turistas como para nuestros compatriotas.
Agregamos, finalmente, lo que a nosotros no nos pasa desapercibido (como algunos medios lo han hecho) y que guarda relación con el tema de este editorial: Asunción fue elegida sede de los Juegos Panamericanos 2031, luego de la consecuente votación en la que superamos a Río de Janeiro (Brasil), hecho que comprueba las buenas prácticas con políticas correctas llevadas a cabo desde el Gobierno y el sector privado, que propician el crecimiento económico y la buena imagen del país.

