Contra lo que se esperaba hasta hace pocos días en todo el mundo, está terminando el conflicto bélico entre Israel y los palestinos de Hamás en la zona de Gaza, en Medio Oriente. El plan de paz elaborado por el presidente estadounidense, Donald Trump, está comenzando a concretarse con el alto al fuego de parte de Israel y la liberación de rehenes y prisioneros de una y otra parte de los contendores.
La tan ansiada paz está llegando luego de 2 años del conflicto iniciado el 7 de octubre de 2023 con el ataque de los palestinos de Hamás contra la población israelita que dejó 1.200 muertos y 251 personas secuestradas.
Según los detalles conocidos del plan de paz, Hamás liberará de una sola vez a 20 rehenes israelitas vivos. En tanto que Israel dará libertad a alrededor de 2.000 prisioneros palestinos, 250 de los cuales están cumpliendo penas de cadena perpetua y 1.700 personas que están presas desde el comienzo de la contienda, hace dos años.
En sus declaraciones, el presidente Trump dijo que el grupo palestino comenzaría a liberar a los rehenes a partir del lunes o martes venidero, lo cual ha motivado la alegría del pueblo israelita que viene reclamando la libertad de sus conciudadanos cautivos.
De acuerdo con las informaciones proveídas por las agencias noticiosas internacionales, hasta la mañana del jueves 9 de octubre Israel seguía atacando los suburbios de la ciudad de Gaza. El Ministerio de Salud de esta ciudad informó ayer que al menos nueve palestinos fallecieron debido al fuego israelí en las últimas 24 horas, según los reportes periodísticos. Los medios internacionales también resaltaron que en varias localidades palestinas se divisaban columnas de humo en la madrugada del jueves, como consecuencia de los ataques de aviones israelitas.
En tanto que fuentes cercanas al Gobierno israelí admitieron que el ejército de ese país se está preparando para replegarse de la zona de Gaza. La cuenta regresiva de 72 horas para comenzar la retirada de las fuerzas israelíes se producirá a partir de la aprobación del gobierno del primer ministro israelita Benjamin Netanyahu que se reunió en horas del mediodía del jueves, hora paraguaya.
Aunque existen algunas incertidumbres sobre la concreción del plan pacificador, hay que destacar la importancia del acuerdo a que se está llegando para terminar la guerra y la tarea que está llevando a cabo los Estados Unidos para concretar la paz.
De acuerdo con los analistas internacionales, los temas que ocasionan dudas son algunos asuntos de alta complejidad, que no están dilucidados aún. Uno de ellos es si Hamás dejará las armas para garantizar la paz y quién o quiénes tendrán el poder político para gobernar toda la zona de Gaza. Si Israel dejará de lado las armas y articulará otro tipo de relacionamiento con los palestinos que no implique el enfrentamiento. Como las partes en conflicto no solo quieren el fin de las confrontaciones, sino también arribar a una convivencia pacífica luego de tanta muerte y destrucción, se aguarda que el plan del presidente Trump sea el comienzo de un nuevo tipo de relacionamiento entre palestinos e israelitas. Teniendo en cuenta que es muy profunda la diferencia entre uno y otro bando, eso puede llevar mucho tiempo. Pero, considerando la experiencia de la humanidad con tantos conflictos entre enemigos que han concluido en buenos términos, no es irrealizable.
Si se observa cómo están ahora los países que hace 85 años pelearon con las armas más mortíferas y son actualmente socios, la convivencia entre israelitas y palestinos no es inalcanzable. Desde el punto de vista de las posibilidades, es factible pensar en que se logre una convivencia en paz. Pero para ello hay que trabajar mucho, trazando programas conjuntos que impliquen derribar la tradicional enemistad.
La experiencia que dejó la Segunda Guerra Mundial, entre exenemigos que ahora viven en paz, es una gran lección. Una extraordinaria enseñanza, porque los que antes habían sido adversarios son ahora socios en proyectos comunes de gran relevancia.
Hacer que israelitas y palestinos comiencen otra etapa y construyan una convivencia de pueblos amigos con planes y aspiraciones comunes será una tarea difícil. Pero no es imposible, si se comprende la necesidad de apostar por la vida y el progreso en lugar de hacerlo por la guerra y la destrucción.