La reciente publicación del mapa de pobreza distrital prepa­rado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) revela en detalle dónde viven las personas con más necesidades económicas insatisfechas y en qué puntos del país hará falta acentuar el trabajo de promoción de la gente.

Todo indica que en los últimos años se ha avan­zado mucho en la lucha contra la indi­gencia, lo cual es plausible, pero todavía existe una gran porción del pueblo para­guayo con muchas necesidades que hay que satisfacer para que haya un mayor equilibrio económico en la sociedad nacional.

Una de las conclusiones más importantes del estudio es que ayudará a saber dónde y cómo hacer para mejorar la situación de los más necesitados para que el Paraguay vaya derrotando la pobreza mediante políticas adecuadas. Tarea que corresponde a las gestiones que deben desarrollar las autoridades nacionales.

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Luego de analizar los resultados obte­nidos en el último censo enfocado en la pobreza del país, el titular del INE, Iván Ojeda, señaló que los números servi­rán como guía para ver con precisión los requerimientos de los distritos más nece­sitados. Eso sobre todo para que el pro­pósito de reducir la pobreza pueda estar mejor enfocado y con la fuerza que se recomienda de acuerdo a la situación de cada distrito más carenciado de la geo­grafía nacional.

De acuerdo con la definición de los espe­cialistas, se considera pobre a una per­sona que no llega a cubrir el costo de una canasta básica de productos y servicios de consumo, alguien que no alcanza a comer lo que corresponde como mínimo para vivir dignamente. Si en los barrios de nuestras ciudades y en las compañías rurales de los departamentos existen personas que no se alimentan lo mínimo requerido, esas son consideradas pobres. Y su situación de pobreza requiere la asistencia adecuada de las instituciones públicas y de la comunidad nacional, no solo por los sentimientos religiosos de caridad de una sociedad con fuertes prin­cipios cristianos sino sobre todo por las exigencias de la justicia social, que es res­ponsabilidad política de las autoridades competentes.

Se estima que es pobre toda persona que no llega a tener ingresos monetarios de 30.000 guaraníes por día, es decir, 900.000 guaraníes cada treinta días. Si una familia de 5 miembros no alcanza 150.000 guaraníes por día, o 4.500.000 guaraníes por mes, es considerada pobre.

Las localidades más indigentes y que necesitarán de una mejor atención del Estado están concentradas en Alto Para­guay, que tiene un 38,7 % de pobreza, al que siguen algunos pueblos del depar­tamento de Caazapá, que contabiliza 34,7 % de gente pobre. En tercer y cuarto lugar están San Pedro, que tiene 34,7 % de habitantes en pobreza y Concepción, con el 31,1 %.

Entre las cinco unidades distritales con mayor cantidad de pobres están Paso Barreto, La Pastora, Karapaí, Mayor Otaño e Yhú, que pertenecen a varios departamentos del norte y alguno del sur del país.

El nuevo mapa de pobreza que dio a cono­cer el organismo estatal no tiene mayores sorpresas por las ubicaciones geográfi­cas. Tampoco es muy extraño que incluya a puntos de zonas rurales reconocidas por su exclusión de las mejores regio­nes departamentales. Entre los aspectos positivos está que la situación de la mayo­ría de la gente va mejorando, pues hace algo más de dos décadas la pobreza abar­caba al 57 % de la población nacional, lo que indicaba que en el país había mayor cantidad de gente pobre que la que estaba fuera de la situación de miseria. Un logro descomunal, que todavía hay que lograr que continúe con fuerza. En la actualidad el nivel de pobreza alcanza al 20 %, lo que quiere decir que de cada cuatro perso­nas que viven en Paraguay una no tiene lo suficiente para alimentarse y vivir como corresponde.

Para apurar las soluciones hay que priori­zar la atención de los organismos estata­les a las zonas con más necesitados.

Con el programa Hambre Cero en las Escuelas y otros destinados a atender a los más carenciados, como Tekoporä, se está dando un enorme paso para combatir de manera efectiva la penuria económica. Con mayor énfasis en la alimentación adecuada de los escolares y las transfe­rencias monetarias y posibilidades labo­rales que se den a más familias en situa­ción de vulnerabilidad se dará un paso trascendental para solucionar la indigen­cia de mucha gente.

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