Los productores de caña de azú­car de las zonas de influencia de la planta de Petropar en Mauri­cio José Troche, principalmente de Caaguazú, Caazapá, Guairá, están sufriendo el perjuicio que dejó el gobierno de Mario Abdo Benítez. No es simple relato, es una cruda realidad que la inoperancia en medio de turbios manejos de la cosa pública en la administración anterior dejó clavos que siguen doliendo a familias trabajadoras como la de los cañicultores.

Si recordamos cómo se avivaron con el dinero público, prometiendo en 2021 una moderna molienda que iba a revolucionar la planta de Troche para asegurar un jugoso anticipo, que luego se esfumó y no se usó para ensamblar una sola pieza, este hecho amerita identificar a sus principales res­ponsables para que estos asuman su mala gestión ante la Justicia.

El gobierno de Abdo adjudicó la construc­ción de un tren de molienda por USD 28,7 millones, cuando el análisis de técnicos consultados señala que el valor real no llega a la mitad y el costo en la realidad gira en torno a los USD 10 millones. Facilitaron el negocio a quien en esos tiempos era el proveedor favorito y pagaron un anticipo de USD 6 millones, que solo sirvió para un terraplenado que se quedó como estacio­namiento de vehículos ante la ausencia del ensamblado de las maquinarias en el lugar.

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Hay que decirlo, hay que recodarlo las veces que fueran necesarias. Prometieron un proyecto que ilusionó con soluciones, paga­ron fortuna y estafaron la confianza de los cañicultores. Los verdaderos culpables hoy están en plena campaña por el retorno en el poder, planteando borrón y cuenta nueva por encima de miles de afectados, conside­rando los 40 mil productores beneficiarios de la fallida iniciativa.

Es una burla, ni siquiera un mea culpa y menos aún posibles alternativas. Por ello resulta bochornosa la actuación de Arnoldo Wiens, exministro de Obras, elemento fiel de Abdo y pieza clave en la articulación de licitaciones de rutas que dinamizaron el negocio del asfalto que multiplicaron ganancias de empresas del expresidente mediante las contratistas del Estado.

Wiens, a la vuelta de su gira proselitista por Ciudad del Este, se encontró con los cañi­cultores que estaban haciendo unos cor­tes de rutas en estos días, reclamando precisamente por el nuevo tren de molienda que es promesa desde 2021. El exministro de Obras le aplicó su dosis de joda a la situación e ironizó que espera se le invite a tomar unos vasos de mosto helado.

Lejos de prestar atención con la seriedad que ameritaba la situación, Wiens hizo un chiste que, obviamente, cayó mal y desató escrache generalizado, principal­mente en las redes sociales. Una actitud imprudente como la que Wiens mues­tra, que está totalmente desconectado del sentir de la gente en la calle y de las necesidades que le urgen a la ciudadanía. O no les importa o se escurren de hechos que comprometen sus gestiones pasadas y pueden obstaculizar sus nuevas pre­tensiones.

Pese a los males que hicieron Abdo y su equipo, no se ruborizan en volver a pedir votos. Hasta sugieren que buscan poder como una suerte de blindaje ante la serie de sospechas y denuncias que apuntan a los mismos y que la justicia, lenta, pero de manera segura llegará a demostrar y confirmar.

Actuaron con desparpajo en el caso Tro­che. Las pocas piezas que pidieron en el mercado brasileño no se ajustan a las especificaciones técnicas del pliego, los precios están más que inflados, no previe­ron obras ambientales y complementarias ineludibles del tipo de proyectos como el que adjudicaron. Es decir, este proyecto estaba condenado al fracaso desde un principio y sugiere que no tenían la inten­ción de ayudar a los productores sino al negocio de los amigos, del entorno.

Los cañicultores como la ciudadanía en general deben tener bien claro lo suce­dido y cómo se bastardeó un proceso de compra con maniobras que no garantizan eficiencia ni buena inversión. La Fiscalía está hurgando en el caso y más temprano o más tarde identificará a cada uno de los pillos que se prestaron al fraude llevado adelante en plena época de pandemia.

Mientras tanto, hay que seguir pensando en soluciones e iniciativas que colaboren con este importante y tradicional rubro de nuestra economía.

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