Los países emergentes tienen un rezago en la construcción y mantenimiento de diversas obras públicas. Afortunadamente, con las legislaciones de alianza público-privada (APP), los contratos de concesión y llave en mano aprobadas durante el gobierno del entonces presidente de la República Horacio Cartes, nuestro país fue logrando importantes avances en la materia.
Como sucede en todas partes, el problema es conseguir los fondos necesarios para la construcción de infraestructura. Las empresas privadas deben contar con el incentivo necesario mediante una rentabilidad acorde con sus costos. Para ello, la captación de recursos es de vital importancia y la manera de conseguirlos es mediante modernas reglas de juego de carácter normativo.
Precisamente, es lo que viene impulsando el gobierno del presidente Santiago Peña con agregados acordes a la experiencia lograda en estos años para volverlos todavía más accesibles para las empresas privadas dedicadas al ramo.
El Ejecutivo, en efecto, ha tomado la iniciativa de modernizar el régimen normativo relacionado a las políticas públicas que hacen a la construcción y mantenimiento de las diversas obras de infraestructura mediante procedimientos menos engorrosos y de esa manera aprovechar el grado de inversión obtenido recientemente. Esto hará que corporaciones de porte internacional se interesen en esta área incluso en asociación con empresas nacionales.
Existen importantes fondos en el mercado internacional con dinero disponible para su radicación en nuestro país debido a su estabilidad tanto política como económica cuyo corolario de explicación está en el grado de inversión recientemente obtenido.
De igual manera y en atención a tan importante tema de interés nacional, resulta importante dejar expresado que en ningún modo es necesario romper o debilitar la sostenibilidad fiscal para llevar a cabo obras de infraestructura.
El involucramiento del sector privado mediante su adecuada redefinición en la búsqueda de la eficiencia y transparencia del sector estatal con incentivos en áreas fiscales como de procedimiento permitirán que los recursos no tengan que ser proveídos únicamente por el Estado con medidas de expansión monetaria y fiscal que, como sabemos, conducen irremediablemente a quebrantos que dañan a los contribuyentes.
Es un error conceptual desde el punto de vista de las finanzas y de la economía, por ende, considerar que el control del déficit fiscal –como se está haciendo en este momento– sea una forma de frenar las obras de infraestructura.
Por el contrario, no podemos darnos el lujo de romper con lo que nos permite ser vistos como estables y seguros ante los mercados internacionales y obtener el grado de inversión.
Los recursos están disponibles en los mercados internacionales para de ese modo no tener que cargar sobre la ciudadanía los desvaríos de teorías y prácticas fracasadas, motivo por el cual está muy bien lo que el Gobierno pretende hacer mediante medidas fiscales y de procedimientos menos burocráticos para el involucramiento del sector privado en las obras de infraestructura.
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Es preciso mantener la sostenibilidad fiscal y la estabilidad monetaria
La sostenibilidad fiscal guarda directa relación con el Presupuesto General de la Nación, motivo por el cual los gastos rígidos y las deudas impactan sobre aquella deseada sostenibilidad que consiste en un balance sustentable entre los ingresos y gastos públicos. La estabilidad monetaria, por su parte, ha sido un logro importante del país y de este gobierno, que sin sobresaltos mantiene la inflación de un dígito.
En tal sentido, nuestro país tiene a la fecha una importante legislación que no requiere de ninguna reforma como algunos pretenden, sino de su incondicional cumplimiento. Esta ley llamada “De responsabilidad fiscal”, aprobada en el año 2013, cuyas disposiciones son complementarias a las establecidas en la Ley 1535 “De administración financiera del Estado”, contiene reglas institucionales para garantizar la estabilidad y el equilibro de las finanzas públicas.
El tope del 1,5 por ciento autorizado del déficit con relación al producto interno bruto (PIB) posibilita un horizonte a mediano plazo, lo que se corresponde como una señal clara hacia los mercados. La certidumbre es fundamental para la colocación de inversiones tanto nacionales como extranjeras.
De hecho, y como desde este espacio editorial venimos pregonando, no hay espacio para alguna duda de índole teórica y práctica para descartar un límite del gasto estatal. Caso contrario, las consecuencias afectarán a la población contribuyente y llegará incluso hasta la misma estabilidad monetaria, entiéndase el mantener la inflación de no más del 5 por ciento anual como en efecto lo viene haciendo el gobierno del presidente Santiago Peña.
Ahora bien, el gasto público, aquí en nuestro país o en cualquier otro que se precie de democrático, se halla expuesto a las coyunturas que buscan dar respuestas a las necesidades de la población, llámese sobre todo si hablamos de seguridad, educación, salud y obras públicas. Por ende, un aumento del gasto puede ocurrir y corregirse tan pronto como se acomoden los ingresos mediante recursos genuinos. Sin embargo, lo que no debería darse es que los gastos sigan creciendo sin correspondencia a los ingresos sin visos de solución.
Sobre esto último y tomando en cuenta que el gobierno anterior elevó al déficit al 6 por ciento, la actual administración apenas asumió el poder entendió correctamente que su gestión consistía en ir bajando ese déficit para volver a lo establecido en la referida ley de responsabilidad fiscal, esto es, al 1,5 por ciento del PIB. En este lapso de tiempo, no obstante, ocurrieron varios hechos de orden interno como externo. Así, en el orden interno tenemos que las deudas contraídas con las vialeras y farmacéuticas ya habían sido comprometidas en el período anterior, a lo que se suma una caída inusitada de la cotización del dólar, que a la fecha afecta a la recaudación.
Esto último, la caída del dólar, se relaciona a varias causas. Por ejemplo, el contexto internacional de dos guerras está afectando al dólar norteamericano y mucha gente viene al Paraguay con dicha moneda, lo que produce una alta demanda de nuevos productos y servicios; por tanto, con más dólares en el mercado y con un guaraní apreciándose debido al crecimiento de su economía, la consecuencia es lo que hoy se tiene: a seis mil guaraníes cada dólar.
Este escenario tiene impacto sobre la recaudación debido a que el ingreso de dinero es menor por la venta de nuestros commodities desde el complejo agropecuario colocados en los mercados internacionales, lo que se traduce en menos ingresos para el erario. El gobierno del presidente Peña, al respecto, respondió correctamente a estos escenarios tanto interno como externo. En el orden interno profundizó reformas para la formalización de las mipymes y mediante los controles de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) se está bajando la evasión tributaria.
Al respecto, no se puede negar que la informalidad es alta en nuestro país (y en toda la región de Latinoamérica). Esta se encuentra en el orden del 30 por ciento, cuestión no menor, dado que significa que tanto empleadores y trabajadores, además de unidades de producción y comercio, se encuentran fuera de todo tipo de fiscalidad y control. Ergo, no aportan al erario, afectando los ingresos estatales.
Y con este detalle a destacarse. La informalidad a la fecha está siendo reducida con medidas correctas como la mencionada legislación llevada a cabo a iniciativa del Ejecutivo con mejores controles, lo que se tradujo en un aumento de las recaudaciones en los últimos tres años y sin tener que apelar a ningún aumento de tributos en todas sus modalidades, sean directos o indirectos.
En suma, y como bien ha venido manifestando el presidente Santiago Peña, es preciso continuar fortaleciendo la formalidad, contener el gasto corriente y seguir haciendo crecer la economía sin apelar a incrementos en los impuestos, que recaen sobre los contribuyentes y el sector productivo. El crecimiento continuo del país requiere de mantener y cumplir con las reglas institucionales ofreciendo sostenibilidad fiscal y estabilidad monetaria.
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Analizan ampliar trazado del Corredor Suroeste para conectar más ciudades, confirmó Alliana
El vicepresidente de la República, Pedro Alliana, anunció este mediodía en la ciudad de Pilar, que en el marco del proyecto del Corredor Suroeste, están analizando ampliar el trazado de construcción, de tal modo a sumar conexiones que no estaban previstas.
Tras la reunión que mantuvo con el gobernador, Víctor Fornerón y el intendente de Pilar, Fernando Ramírez, Alliana brindó una conferencia de prensa para explicar los alcances del proyecto de Corredor Suroeste cuya financiación será mediante el préstamo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica) por un monto de hasta 36.380 millones de yenes japoneses (286 millones de dólares).
Este proyecto contempla la construcción de 200 kilómetros de rutas asfaltadas y actualmente se prepara el llamado a licitación, que incluirá además el diseño de toda la obra. En este marco, Alliana señaló que están analizando la posibilidad de sumar nuevos trazados para que más ciudades de Ñeembucú y Misiones estén interconectadas.
“Hoy podemos llamar a licitación el proyecto de inversión, que es lo que va a definir el trazado final, con los puentes que va a tener, las obras de infraestructura, los accesos circunvalatorios que va a tener también la ciudad, para no cruzar por el centro de las ciudades”, explicó.
Al respecto, señaló que en el departamento de Misiones buscarán unir Yabebyry con Panchito López; mientras que en Ñeembucú quieren unir Cerrito con la ruta principal.
“Tenemos el interés de desviar esta ruta un poco y conectar Mayor Martínez con este trazado que inicialmente no estaba contemplado. Todo eso queremos involucrar dentro de este nuevo proyecto. Y bueno, esperemos que no sobrepase el monto que fue asignado por el Gobierno de Japón”, remarcó.
Adelantan 2 años
Alliana destacó que gracias a la gestión del presidente Santiago Peña, durante su visita a Japón y el apoyo del Congreso Nacional, se está logrando acelerar en al menos dos años todo este proceso y espera que para fin de año se pueda contar ya con el proyecto de inversión.
“Esperamos que en el primer trimestre o el primer semestre del año que viene ya podríamos tener adjudicada la obra. Y, por supuesto, una vez adjudicada, automáticamente, como es un crédito y la disponibilidad de los recursos es rápida; en el primer semestre del año que viene, el inicio de esta obra”, acotó.
Plan 1000
Por otra parte, Alliana destacó que el programa de Gobierno “Plan 1000″, que son recursos importantes destinados a todos los distritos del departamento de Ñeembucú, se están ejecutando las obras en San Juan, Guazucuá, Cerrito y también en Villalbín.
Mientras que en Pilar se puso una pausa, porque ahora en la ciudad se están llevando adelante otras obras subterráneas que implican la rotura de calles, por lo que espera que se terminen primero esas obras para luego ejecutar este plan de asfaltados de calles urbanas.
“Nuestra ciudad hoy realmente no está linda, pero estoy seguro de que va a ser una ciudad hermosa y muy moderna, sobre todas las cosas, porque va a tener desagües pluviales, cloacales, tratamiento de efluentes y obras que no tienen otras ciudades de la República del Paraguay”, mencionó.
Recordó que Plan 1.000 es una inversión de 3 millones de dólares aproximadamente para la construcción de unas 85 cuadras adoquinadas, que beneficiará especialmente a los barrios más alejados del casco urbano, para que todos esos barrios puedan tener accesibilidad y caminos de todo tiempo.
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La mejor inversión social se inicia con estabilidad monetaria y sostenibilidad fiscal
Es probable que por no haber padecido procesos de hiperinflación o de insostenibilidad fiscal pronunciada, en nuestro país no sean tomados en cuenta estos logros. Se puede decir, incluso, que la estabilidad monetaria al igual que el control del déficit son desconsiderados y las más de las veces se encuentran fuera del debate público. La estabilidad monetaria y la sostenibilidad fiscal, no obstante, son beneficios para la población como inversión social, de los que provienen muchos otros.
Ocurre que su contrapartida, la descomposición monetaria y fiscal, implica el deterioro del poder adquisitivo que afecta directamente al dinero. Es de tomarse en cuenta a la ciencia. El galardonado por el Nobel de Economía, Milton Friedman, decía: “La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario”, esto es, el aumento generalizado de los precios provocado por el aumento de la cantidad de dinero en circulación que va mucho más rápido que el crecimiento de la producción.
Lo más interesante de la estabilidad monetaria y la sostenibilidad fiscal se encuentra en sus efectos sobre las personas, familias y empresas, así como para el mismo Estado ordenando sus cuentas. La estabilidad monetaria con sostenibilidad fiscal se relaciona con el poder adquisitivo, más tomando en cuenta el escenario de shocks externos como el que tenemos hoy debido a la incertidumbre global.
Del mismo modo, la estabilidad monetaria y la sostenibilidad fiscal, tienden a fomentar los ahorros y las inversiones. Las familias tienen la posibilidad de planificar mejor su futuro. Sobre esto en particular, citemos un ejemplo que en los discursos pasa desapercibido. En efecto, el gobierno del presidente Santiago Peña viene impulsando algo sumamente interesante sobre lo que manifestamos más arriba.
Con el Programa Che Róga Porã que este gobierno ejecuta, se está haciendo frente al histórico déficit habitacional con el que enfrentamos desde hace tiempo. Este programa está permitiendo que miles de familias accedan a préstamos que antes no podían y de esta manea obtienen su primera vivienda propia.
Por medio de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) se accede al financiamiento para adquirir, construir, refaccionar, ampliar o terminar la primera vivienda, beneficiándose personas físicas sin contar con un inmueble propio como garantía hipotecaria, lo que implica un beneficio de carácter social para sectores como los asalariados, profesionales independientes, comerciantes o micro empresarios y cuentapropistas.
Solo en este primer cuatrimestre del presente año, más de dos mil cuatrocientas familias han accedido a la casa propia mediante el programa habitacional Che Róga Porã, a lo que hay que sumar otros productos relacionados al programa habitacional con la AFD. Esto es una trascendental inversión social.
Lo mismo se puede decir cuando hablamos de un paso trascendental logrado por el gobierno actual en materia de formar y fortalecer el capital humano de los jóvenes. La alianza estratégica con Taiwán es el hito más importante del que se conozca en toda la región para desarrollar infraestructura de inteligencia artificial (IA).
Estamos ante la construcción de uno de los centros de datos de IA más grandes del mundo, la que utilizará energía hidroeléctrica limpia, una oportunidad de desarrollo solo comparado por la construcción en su momento de la represa de Itaipú. Lo mismo se puede afirmar sobre el reciente acuerdo entre el Gobierno y la empresa Tigo en el campo de la tecnología para aplicación de la Academia Global School 42 para la capacitación y mejoramiento del talento de los jóvenes estudiantes de nuestro país.
Igualmente, citamos y valoramos el acceso a la tierra para miles de familias campesinas que ahora cuentan con sus títulos de propiedad, lo que implica la eliminación de una traba histórica que exigía el alto pago previo en dinero lo que dejaba sin oportunidad a miles de familias rurales.
El Gobierno lleva a cabo una notable inversión social hacia los beneficiarios que acceden a su título de propiedad cumpliendo con el pago en condiciones mucho más accesibles que en el pasado, ampliando los plazos de financiación, fortaleciendo el arraigo y el desarrollo en el campo. Esto es un hecho histórico. Son 12 mil familias las que accedieron a la fecha a sus títulos de propiedad con la gestión eficiente del Instituto Nacional de Desarrollo Rural (Indert).
De igual modo agregamos y de acuerdo a los informes del Instituto Nacional de Estadística (INE) se registraron la creación de 120 mil nuevos ocupados en comparación con el mismo período anterior, destacándose que de cada 10 trabajadores, son prácticamente 7 los que se hallan en el sector formal con el incentivo dado por la Ley n.º 7444/ 25 para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).
Estos ejemplos y otros son la muestra de la envergadura que tiene la inversión social que lleva a cabo el gobierno del presidente Peña, cuyo fundamento se encuentra en la estabilidad monetaria y la sostenibilidad fiscal.
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Paracel inició obras de infraestructura de primera planta de celulosa del país
Hoy, la compañía cuenta con más de 1.200 colaboradores directos, de los cuales el 95 % son paraguayos y paraguayas.
Paracel dio inicio a las obras para el polo de desarrollo industrial e infraestructuras para la fábrica de celulosa, con el acto de palada inicial realizado en el sitio de planta, ubicado en el distrito de Paso Horqueta, marcando un hito a nivel país y consolidando la mayor inversión privada en la historia de Paraguay. “Nuestra gente es guapa, vamos a hacer que el nivel de vida de los paraguayos sea el que se merecen”, destacó Blas Zapag, presidente del Directorio de Paracel, durante el evento.
El proyecto fue financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con una inversión de USD 165 millones, como parte de una apuesta integral por el desarrollo sostenible, alineado con estándares internacionales en materia ambiental, social y de gobernanza. Contempla la construcción de activos clave como un puerto y terminal fluvial, líneas de transmisión eléctrica, vías de acceso e infraestructura logística para la planta de celulosa de la compañía.
Las inversiones permitirán mejorar la conectividad regional, reducir costos logísticos y facilitar instalación de industrias en el polo de desarrollo industrial. Flavio Deganutti, CEO de la compañía, señaló que “esta infraestructura tiene un destino claro: allanar el camino para la primera fábrica de celulosa del Paraguay. Una planta que transformará el eucalipto que ya sembramos en la materia prima del futuro”.
En el evento, se concretó la firma de un acuerdo estratégico con el Grupo Sudati, empresa que se integrará al polo de desarrollo industrial de Paracel. Esta inversión, estimada en USD 215 millones, generará más de 2.000 empleos directos e indirectos, con inicio de obras previsto para 2027 y operación de la primera fase en 2028, marcando un paso decisivo en la consolidación de un ecosistema productivo en torno al parque.
Para garantizar el abastecimiento de su planta, Sudati llega con una importante inversión en la expansión de la base forestal de la región –liderada por Paracel– sumándose al desarrollo de silvicultura. En conjunto, se plantarán más de 30.000 hectáreas adicionales, fortaleciendo aún más la base productiva de la región.
Sudati, fundada en 1998, es el mayor fabricante y exportador de contrachapados de Brasil, con cinco plantas industriales en el sur del país. La articulación con Paracel permitirá generar importantes sinergias, optimizando el aprovechamiento integral de la madera y sus subproductos, y fortaleciendo la eficiencia del modelo productivo. El Polo de Desarrollo Industrial contribuirá a la generación de aproximadamente 7.000 empleos directos e indirectos, al fortalecimiento de la infraestructura y a posicionar al norte del país como un nuevo polo de desarrollo industrial. En este marco, Per Olofsson, Chairman of the Board, mencionó: “¿Por qué no Paraguay? Este hermoso país tiene todo lo necesario para el desarrollo de industrias de clase mundial”.
Hoy, Paracel cuenta con más de 1.200 colaboradores directos, de los cuales el 95 % son paraguayos y paraguayas, el 70 % proviene del departamento de Concepción y el 47 % se encontraba en situación de informalidad antes de incorporarse a la compañía, reflejando un impacto concreto en la generación de empleo formal y desarrollo local.
La compañía dispone de más de 203.000 hectáreas de tierras propias, alcanzando 100.000 hectáreas ya plantadas en tierras propias y de terceros, bajo los más altos estándares internacionales. Cuenta con certificación forestal sostenible FSC® y garantiza un modelo de producción responsable que integra eficiencia productiva con el cuidado ambiental.
Estuvo el presidente de la República, Santiago Peña, el vicepresidente Pedro Alliana, autoridades nacionales, representantes del sector privado y del BID, reflejando el respaldo institucional y financiero a una iniciativa estratégica. Peña destacó que “Paracel va a ser uno de los capítulos en la historia del Paraguay”, subrayando el compromiso del Gobierno con la industrialización, la generación de empleo y el desarrollo equilibrado del país. Este avance se enmarca en una agenda de desarrollo sostenible y de inversión de largo plazo que contribuye a posicionar a Paraguay como un actor competitivo en la región.