Entre las novedades principales de esta última semana el Gobierno ha sorprendido a la ciudadanía con un anuncio de mucha rele­vancia, sobre todo teniendo en cuenta las necesidades del ciudadano común: cons­truir un nuevo gran hospital para la gente.

El presidente Santiago Peña dio órde­nes para que se edifique un nuevo hospi­tal, amplio y completo, para atender los problemas de salud del departamento de Central, el más poblado del país. Será para completar el Hospital Nacional de Itau­guá (HNI) que visitó recientemente y que se encuentra en estado desastroso, según él mismo pudo comprobar. Conmovido por todo lo que pudo ver y sentir en el más amplio nosocomio del Paraguay, el presi­dente había exclamado el lunes último: “Si no podemos cambiar esto, realmente no vamos a poder cambiar nada en el Para­guay”. Por lo que ha ordenado a la gente de su gabinete de trabajo que ejecute de manera inmediata un plan de mejora­miento de las condiciones del sitio, la zona de urgencia, la sala de diálisis, el alber­gue para los familiares de los enfermos. “Vamos a poner nuestro máximo esfuerzo para fortalecer el sistema de salud porque la salud es un derecho”, prometió.

La ministra de Salud, María Teresa Barán, anunció que en el curso de este año el Gobierno lanzará la licitación para la cons­trucción y equipamiento del nuevo hos­pital regional que estará en el mismo pre­dio que el otro. Se estima que el costo del nuevo nosocomio rondaría entre los 100 millones y 150 millones de dólares de los EE. UU.

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Para el Gobierno, el derecho a la salud no es una mera declamación retórica, buena para los discursos. Tiene conciencia de que es una obligación del Estado y una nece­sidad urgente que debe ser encarada con la máxima responsabilidad y urgencia. Debido a eso en el hospital de Itauguá ya se están llevando a cabo las mejoras edilicias y los ajustes de funcionamiento en diversas dependencias.

Por su gran producción de alimentos, que da para nutrir a más de 80 de millones de personas, el Paraguay está entre las princi­pales naciones proveedoras de comestibles del mundo. En ese sentido, es una potencia que goza de la consideración internacional. Su actividad económica es una de las más estables del continente sudamericano y sus indicadores revelan que es una nación relativamente sólida, con décadas de esta­bilidad monetaria y equilibrio macrofiscal. Las cifras de 2023 lo ponen entre los pri­meros lugares, en tanto que las previsiones para este año lo sitúan también en un lugar privilegiado entre las demás economías de la región. En ese sentido, Paraguay es un sinónimo de país equilibrado que consti­tuye la envidia de muchos.

Como nada es perfecto, tiene sus pun­tos flojos que requieren soluciones para mejorar la calidad de vida de su gente. Y, sin duda, la salud pública es uno de ellos, porque hasta hoy no se han hecho las sufi­cientes inversiones que se requerían, por escasez de recursos financieros y por falta de conciencia de algunos gobiernos que se fueron.

La administración actual, con apenas 6 meses de gestión, está tomando conciencia de la realidad sanitaria del país. Por eso el presidente ha mostrado su preocupación y ha decidido que lo antes posible se encare la solución a los principales problemas divisados, como en el caso del hospital de Itauguá.

La tarea en el campo de la salud pública tiene dimensiones extraordinarias y requiere de pronta y completa atención, porque se trata nada menos que de la salud y la existencia de miles de seres humanos que no tienen suficientes recursos econó­micos.

Uno de los derechos humanos fundamen­tales, como el de la vida, es el derecho a tener buena salud, sobre todo porque si no hay suficiente atención se pone en peligro la vida misma de las personas. La gente no muere solo por accidentes o hechos impre­vistos, sino sobre todo por el deterioro de su salud ocasionado por enfermedades que no son suficientemente atendidas en tiempo y forma.

Eso solo será posible con un sistema que garantice y haga posible la atención apro­piada de las personas. Con centros hospita­larios adecuados, equipamiento suficiente, personal bien entrenado e inversiones que aseguren un buen servicio. Que es lo que está encarando actualmente la adminis­tración estatal.

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