Mientras el Gobierno y sus leales reparten cargos públicos con jugosos sueldos sin problemas de presupuesto para las millonadas que se rifan, batalladores funcionarios del servicio de Salud sufren atrasos en el pago de sus salarios, al punto que muchos padecen la incertidumbre sobre el futuro laboral.
Precisamente estos funcionarios que en el momento más duro de la pandemia por el covid-19 les tocó estar en el campo de batalla y a quienes este Gobierno prometió dignidad y seguridad laboral es la más relegada. Fueron “los héroes” para las autoridades en esos tiempos, pero la realidad es que hoy día siguen peleando reivindicaciones básicas.
Recordemos que hace unos meses incluso habían saltado una serie de denuncias de despidos masivos principalmente de personal de blanco del Instituto de Previsión Social (IPS), cuando, paradójicamente, el Presidente prometió que ningún personal de salud sería descontratado durante un discurso que realizó el 6 de octubre del 2021 tras la inauguración de mejoras de la Unidad Sanitaria del Hospital del IPS de San Ignacio Guazú, departamento de Misiones.
Así, también, en mayo pasado el Gobierno oficializó el nombramiento del primer grupo de 800 contratados, correspondientes al personal de blanco del Ministerio de Salud Pública. Anunciaron el beneficio para unos 4.500 profesionales. Sin embargo, este proceso, al parecer no significó soluciones para el funcionariado de la Salud ya que hasta ahora sigue mendigando un justo derecho que le corresponde, el cobro de sus haberes en tiempo y forma por los servicios prestados.
Las protestas de los médicos por sus derechos laborales es una constante debido a la falta de soluciones por parte del Gobierno. La respuesta más rápida con la que se encuentran es la represión, como la ocurrida en el último aniversario de la ciudad de Asunción cuando fueron castigados por las fuerzas de seguridad.
Las redes sociales fueron inundadas con críticas, precisamente porque al Gobierno se le olvidaron sus “héroes” y de los discursos de valoración pasaron a sufrir represión.
Semanas atrás volvimos a ver varias manifestaciones de descontento y protestas por supuestos atrasos de salarios al personal de blanco. Denuncias de funcionarios de la Salud que llegaron a nuestra redacción optando por el anonimato por temor a más represalias indican que entre 400 y 600 son los profesionales de blanco que se vieron afectados por un presunto retraso en el pago de salario.
Los mismos fueron contratados para colaborar en el marco de la contingencia por la crisis sanitaria y otros son pasantes rurales. Diversas son las denuncias realizadas con respecto al problema y fuentes que prefirieron resguardar su identidad confirmaron para exclusividad de nuestro medio debido a la situación atravesada por el personal de blanco, agregando que muchos están con miedo por las represalias, teniendo en cuenta que también se registran despidos constantes contra personas que no pertenecen a la línea política del oficialismo.
Este es el trato humillante que las autoridades dan a nuestros médicos, enfermeros y personal de blanco en general. Funcionarios de la Salud dedicados a cuidar la vida de la gente, denigrados, pisoteados en sus derechos laborales básicos.
Mientras tanto, nos enteramos de que llenan Yacyretá y otras instituciones con recomendados del poder, sin concurso de méritos. El festín raya lo inmoral al punto de que bastardean puestos que pudieran ser ocupados por grandes expertos hidroeléctricos para ubicar a una joven coronada en concurso de belleza sin mínima preparación.
Estas repartijas de millonarios salarios a simpatizantes, acomodados, es una muestra de que la prioridad del Gobierno es la política. Es injustificable que no se trabaje en mecanismos presupuestarios para fortalecer los hospitales, puestos de salud con una cantidad de personal de blanco que permitan realizar servicios en condiciones más dignas y con las herramientas necesarias.
Los políticos del poder y aquellos aspirantes a cargos públicos deben entender que no pueden seguir postergando soluciones para prioridades como salud y educación. Parte de esta urgencia es devolver la dignidad que le fuera secuestrada al personal de blanco por parte de los insensibles tomadores de decisiones.

