Prevenir sobre el proceso real de la pandemia del covid-19 es una tarea de comunicación en la que el Gobierno no puede volver a fallar como al comienzo. La ciudada­nía está más que entusiasta en esta etapa de recuperación de la normali­dad y de repunte económico.

Todos celebramos la baja de muertes en los últimos días y la gran noticia del sábado pasado del nulo fallecimiento por covid reportado por el Ministe­rio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS). Sin embargo, las estadís­ticas de la variante Delta que circula en el entorno, el negacionismo y la imprudencia de delegar totalmente la protección a las vacunas, subesti­mando otros cuidados claves, pueden resultar negativos.

Las instituciones responsables, prin­cipalmente el Ministerio de Tecno­logías de la Información y Comu­nicación (Mitic), deben lograr ese protagonismo que no tuvieron al ini­cio de la pandemia, cuando la ciuda­danía requería mucha información sobre lo que se venía.

No volver a cometer los errores de comunicaciones deficientes, cometi­dos hasta en divulgación de los decre­tos presidenciales, es también esencial en este momento de pequeñas libera­ciones.

La buena gestión de la pandemia no puede estar disociada de la comu­nicación precisa y oportuna. Y esta es una debilidad que el Gobierno no puede seguir desconociendo, de hecho, ya generó demasiadas críticas y conflictos.

Transmitir información clara en vez de pánico, recuperar la credibilidad con mensajes que permitan ser com­probados en la realidad. Ya no más pre­dicciones desacertadas.

Los expertos en comunicación ya habían explicado a cerca del lenguaje irreal que aplicó el Gobierno en cuanto a la crisis sanitaria y económica gene­rada por la pandemia del covid-19. Habían advertido sobre la peligrosa estrategia de sembrar el terror en la ciudadanía y de “vender datos” que acaban finalmente en provocar des­confianza en sus acciones.

Seguimientos en programas de nues­tro canal GEN, un especialista había detallado y justificado claramente el manejo imprudente de la comuni­cación estatal. Alarmando primera­mente al mostrar imágenes del horno de la Senad y por otra parte las aéreas estadísticas lanzadas por el doc­tor Guillermo Sequera, casi todas sin cumplirse, generando así una gran desconfianza y desmoralizando al Gobierno.

Hoy, con la gradual recuperación de la normalidad y con estadísticas que transmiten cierta tranquilidad, de vuelta son los medios de comunicación los que tratan de alguna manera brin­dar datos más cercanos a la realidad que maneja la cartera sanitaria.

Todavía estamos en pandemia, la emergencia sanitaria no se subsanó, esto exige mensajes, propuestas y pro­tocolos cumplibles para una ciudada­nía harta de restricciones y ansiosa por salir del encierro.

De hecho, el turismo es uno de los sec­tores más prometedores por el escape que busca la gente en nuestro país como en el mundo entero. Hay mucha expectativa en la llegada de extranje­ros, ya se anunciaron estrategias turís­ticas con alto movimiento.

Algunas fronteras comenzaron a abrirse, otras están en proceso. El escenario alentador debe apuntar a una recuperación estratégica para no sufrir retroceso en la emergencia.

Comunicar, llegar a la ciudadanía con explicaciones y recursos fiables como aplicables acordes a sus realidades, dependerá de cuánto ha aprendido de sus errores este gobierno. En lo que no se debe reincidir es en la inoperancia de caer en la imprecisión, que los datos difundidos resulten beneficiosos para que la población tome decisiones res­ponsables durante la crisis.

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