Al peor momento de la pande­mia que vivimos por los altos números de contagios y falle­cidos, se suma la llegada a cuentagotas de las vacunas antivirus SARS-CoV-2, el tráfico de influencias en la vacunación, el robo del biológico en los vacunatorios, y la falta de certeza en el sistema de vacunación. El portal web de cifras Our World in Data revela que, Paraguay en los últimos días registra un incremento en la cantidad de perso­nas vacunadas, con al menos una dosis, pero comparado con países de la región solo superamos a Venezuela que lidera el último lugar. Según el portal, para que en Paraguay se alcance la inmunidad colectiva se requiere que el 70% de su población esté vacunada, actualmente el promedio diario de vacunación es del 0,2%, de continuar este ritmo se nece­sitaría en promedio unos 21 años (7.793 días) para alcanzar la meta, y es que hasta el momento solo se vacunó al 0,73 del total de personas requerido.

Se aspira que en los próximos días aumente la cantidad de adultos mayo­res vacunados contra el coronavirus, una vez que se implemente el cambio en la estrategia de vacunación, esto facilitará que el agendamiento ya no designe a las personas a vacunatorios alejados de su lugar de residencia, sino a uno más cer­cano. Pero a la vez se requiere la llegada de nuevos cargamentos del biológico, el último que llegaría al país en lo que va del mes son las 40 mil vacunas rusas Sputnik V que arribarán en esta semana, posteriormente no se conoce que haya un nuevo cargamento de algún biológico.

A las barreras citadas se suma el des­carado acto de tráfico de influencias de politiqueros y sus claques que se apro­vecharon de su posición para violar el sistema de vacunación y alzarse fuera de tiempo con una dosis que le correspon­día a un adulto mayor con más vulnera­bilidad. Los desvergonzados avivados deben recibir todo el peso de la ley por este delito que atenta contra otros seres humanos. Que caiga quien caiga. Esto independientemente de que, por ética, los parlamentarios comprometidos deben renunciar a sus cargos como un acto mínimo de mea culpa ante la ciuda­danía por la gravísima falta cometida.

Igualmente, la Justicia no puede hacer la vista gorda con los funcionarios públi­cos infieles y cómplices en la administra­ción irregular de la vacuna, así como con aquellos que robaron el biológico, porque todo eso es robar la vida de otro, más en este álgido momento de la pandemia.

Abril fue el mes más mortífero en lo que va de la pandemia, al cierre del cuarto mes se registraron 2.179 fallecidos a consecuen­cia del covid-19, siendo 1.025 víctimas fatales más que las de marzo. Además, se registraron 84 fallecimientos fuera de los servicios de salud, lo que es una clara muestra del colapso de los centros hospi­talarios que ya no tienen siquiera una silla libre para internar pacientes. Esta situa­ción sanitaria bien puede ser más dramá­tica si persiste la curva actual de conta­gios; el director de Vigilancia de la Salud, Guillermo Sequera, advirtió que las pro­yecciones revelan que en las próximas semanas se pueden alcanzar cifras de 140 muertes por día.

El retorno a la normalidad del país en todos sus ámbitos, más que nunca, depende de acelerar la importación de biológicos y la vacunación a la población objetivo, puesto que la inconciencia ciu­dadana campea y no hay esperanza de que esta sea catalizadora para reducir los contagios.

Además, si bien ningún sistema es per­fecto, los organismos encargados deben aguzar aún más el control para minimi­zar la corrupción en las diferentes eta­pas de la administración de esta crisis sanitaria, para minimizar sus nefas­tos efectos, hasta hoy en esta materia el Gobierno sigue más que aplazado.

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