La llegada de las vacunas contra el coronavirus SARS-CoV-2, que produce la enfermedad del covid-19, si bien será un aliciente en la lucha contra el mal, no será aún la solución definitiva. Por un largo período todavía deberemos mantener ciertas medidas restrictivas entre la población y, por supuesto, seguirá vigente el uso de mascarillas en lugares cerrados, la distancia física de dos metros con otras personas y el valioso lavado de manos con agua y jabón por mínimo 20 segundos. Y es que el Gobierno a través del Ministerio de Salud tiene definida la estrategia general para este contexto epidemiológico, es decir, está planificado el procedimiento de los grupos humanos que tendrán prioridad a la hora de ser vacunados. En otras palabras, con la vacuna no termina la pandemia y no todos tendremos acceso a ser inmunizados por la misma. Hasta el momento, el Plan Nacional de Vacunación contra el covid-19 solamente prevé llegar al 50% de la población del país. De ese porcentaje, el 30% accedería a la vacuna a través del mecanismo Covax de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 20% restante por la negociación del Gobierno con las agencias productoras de la vacuna o por los logros que pueda obtener el sector privado para importar las dosis inmunitarias.

Es decir, el objetivo del Plan de Vacunación del Gobierno busca reducir la morbilidad y la mortalidad causada por el covid-19, mediante la vacunación contra el SARS-CoV-2, a medida que se vayan disponiendo de las dosis para proteger a ese 50% de la población considerado como el más vulnerable frente al coronavirus. Aquellos que no estén contemplados en los grupos de riesgo, deberán continuar aplicando las medidas de contingencia sanitaria como el lavado de manos, uso de mascarillas y distancia física con las otras personas.

En la primera fase de la vacunación se pretende alcanzar al 10% de la población. En este grupo está el personal sanitario en riesgo alto a muy alto de contraer y transmitir la infección (según se define en orientaciones provisionales de la OMS), así como el personal administrativo y de limpieza de los centros hospitalarios del país. Además, el primer grupo de personas de 60 años o más.

En una segunda etapa, la vacuna anticovid-19 llegará a un 20% de la población, en el cual se encuentra un segundo grupo de personas de 60 años o más que no fueron alcanzadas en la primera jornada, a personas de entre 18 a 59 años con comorbilidades o estados de salud de los que se determine que corren un riesgo significativamente mayor de sufrir cuadros graves de la enfermedad o muerte. Así como a grupos sociodemográficos con un riesgo significativamente mayor de enfermedad grave o muerte entre los indígenas, personas en situación de discapacidad, a la población que vive en asentamientos informales o barrios urbanos marginales, a trabajadores migrantes de ingresos bajos, refugiados, desplazados internos, poblaciones afectadas por emergencias humanitarias, migrantes vulnerables en situaciones irregulares, maestros de preescolar y de primaria, maestros de niños para los que la enseñanza a distancia es muy difícil o imposible y el personal sanitario que participa en la prestación de servicios de inmunización.

En la tercera etapa, otro 20% de la población sería inmunizado. Acá está el resto de personal docente y escolar, otros trabajadores esenciales no pertenecientes al área de salud, como agentes de policía, trabajadores de servicios municipales, proveedores de servicios de guardería, trabajadores del transporte, personal esencial para el funcionamiento crítico de la administración que no hayan sido incluidos en las anteriores etapas. Así como el personal sanitario en riesgo bajo a moderado de contraer y transmitir la infección, según define la OMS y el personal de laboratorio de alto riesgo.

Es importante que la población asuma esta realidad y no baje la guardia frente al covid. Está en sus manos ayudar a mitigar el mal con menos costos y mayor prontitud. En este punto, vale recordar las declaraciones del ministro de Salud: “Tampoco la vacuna hará una diferencia esencial y eso quiere decir que hay mascarillas para rato, tenemos que acostumbrarnos a vivir todo este año de esta manera”

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