El Poder Ejecutivo anunció la semana pasada que hará varios cambios en la composición del gabinete del presidente de la República, noticia poco habitual en los gobiernos paraguayos, pues nunca se ha recurrido a las sustituciones masi­vas, como parece ser que ocurrirá ahora a estar por lo señalado por el funcionario presidencial que dio la noticia. En el pri­mer día hábil de la semana se promulgó el decreto del nombramiento del nuevo can­ciller, al que seguirían otros en las jorna­das siguientes.

Al tiempo que crece la expectativa aumenta el deseo de que los nombramientos sean acertados y se pongan en los altos cargos a personas que puedan realizar un buen tra­bajo en este momento tan delicado de la vida del país.

Teniendo en cuenta los errores y aciertos que ha tenido hasta ahora el Ejecutivo en la designación de sus altos colaboradores, se espera que en esta ocasión el Presidente ponga en su gabinete a los mejores hombres y mujeres disponibles, independientemente de sus colores partidarios o preferencias políticas. Se habla que habrá modificacio­nes en carteras muy delicadas, como la de Hacienda, desde donde se dirige la política económica del país, y de otros ministerios como Industria y Comercio, Educación y Ciencias, entre los principales.

Así como nombró al frente de Relaciones Exteriores a un reconocido profesional de la diplomacia paraguaya, sería bueno que de ese modo ponga en los otros ministerios a gente calificada. Que ya no cometa el error que ocurrió en el Ministerio de Agricultura y Ganadería donde se instaló a alguien que no tenía la competencia profesional reque­rida en un sitio donde se necesita un téc­nico. No sería bueno que se guíe solo por la simpatía política o personal para poner al frente de Educación a quien no se preparó académicamente ni tiene la idoneidad labo­ral para ese cargo, como ha ocurrido en esa cartera.

Todos los seres humanos, hasta los mejor dotados, cometen desaciertos en su actua­ción. Pero tienen la ventaja de poder apren­der de los mismos para no volver a equivo­carse en el futuro. Por lo que es de esperar que en los próximos nombramientos el pri­mer magistrado tenga muchos aciertos y ninguna equivocación.

Los nuevos secretarios de Estado deben ser técnicos de probada competencia pro­fesional en el área al que sean destinados. Además de ser personas reconocidas por su honorabilidad y respetadas por su conducta personal. No importan tanto sus méri­tos partidarios ni su pertenencia política o ideológica, sino que principalmente estén imbuidos del sano espíritu de servir a la patria desde un sitio tan importante.

Ser ministro no es para ganar dinero o hacerse rico sino para prestar ayuda al país desde un lugar de alta responsabilidad téc­nica y política. Y más que un motivo para inflar la vanidad personal es una oportuni­dad privilegiada para trabajar con patrio­tismo por los intereses nacionales.

Se ha dicho que uno de los cargos que que­dará vacante es el de Hacienda, dado que el señor Benigno López iría a ocupar un cargo importante en la cúpula del Banco Intera­mericano de Desarrollo (BID), en la sede de Washington DC, Estados Unidos. Por la relevancia de la cartera desde donde se dirige la política económica del país, lugar en que se reciben las recaudaciones de los contribuyentes y desde el cual se distribu­yen los recursos financieros, esta secretaría de Estado es uno de los puestos más delica­dos del gabinete nacional.

El Ministerio de Hacienda es un lugar para un profesional competente en materia económica y financiera, que aparte de los conocimientos técnicos tenga una fuerte personalidad para conducir con energía de carácter un sector en que están los inte­reses más delicados del Paraguay. En un momento crítico como el actual, en que el país atraviesa una situación de emergen­cia sanitaria y económica, es fundamental que la cartera fiscal se ponga en manos de la gente más capacitada para este cargo.

La ciudadanía, que sufre las vicisitudes de la pandemia en que se vive y necesita confiar en sus autoridades, aguarda que el Poder Ejecutivo designe como nuevos ministros a los más capaces. Pues solo así se podrá hacer frente a los desafíos del momento actual con solvencia técnica y posibilidades de éxito.

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