Julio será el mes que defina si podremos superar la cuarentena y retomar de lleno nuestras actividades en la nueva normalidad. El mes venidero, a criterio de las autoridades del Ministerio de Salud, será el más riesgoso porque se prevé que sea el período en el que se producirá la mayor cantidad de casos de contagio comunitario del covid-19, que a la fecha ya supera fácilmente los 1.700 enfermos. A este escenario sumemos que solo hay 155 camas disponibles de terapia intensiva en el sistema sanitario público y que además se inició con fuerza la época de las enfermedades respiratorias invernales como la influenza, que desde ya obligó a ocupar varias de las pocas camas disponibles. Por ello, en caso de que la actual tendencia de contagios del coronavirus se desborde, estaremos frente al temido colapso del sistema sanitario, con lo cual habremos enviado al tacho los más de 100 días de sacrificio individual por mantener achatada la curva de contagios y podríamos entrar en un aquelarre sanitario por falta de conciencia ciudadana y, sobre todo, la ausencia de gestión gubernamental. Hasta ahora el relativo éxito de mantener baja la curva de contagios es únicamente fruto del esfuerzo ciudadano, lo cual permite hasta el momento desarrollar el combate contra el covid-19 fuera del endeble sistema hospitalario público. Durante todo este tiempo el Gobierno fue incapaz de fortalecer el sistema sanitario público, a pesar de contar con el tiempo y el dinero suficiente que le facilitó la ciudadanía para estar a la altura en caso de tener que enfrentar una grave crisis de contagios como sucede en otras latitudes del planeta.

Los expertos del sector público y privado en los últimos días vienen reiterándonos el mensaje de “no bajar la guardia y seguir con las medidas de higiene y distanciamiento social”, porque julio es cuando la circulación comunitaria del coronavirus en nuestro país tendrá mayor impacto. Continúa en nuestras manos el seguir actuando con conciencia ciudadana, mantener la abnegación del confinamiento para sostener en bajo nivel el contagio a más personas.

Los sucesos protagonizados por mínimos grupos de personas que perdieron el sentido del cumplimiento de su deber y contagiaron masivamente a poblaciones e internos penitenciarios o de quienes pretenden mantener la antigua normalidad y se juntan con sentido poco inteligente son el mejor ejemplo de lo que la mayoría de los ciudadanos no debemos reproducir. 

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A partir del próximo lunes, Paraguay extenderá por dos semanas más la fase 3 de la flexibilización de la cuarentena, las autoridades sanitarias debieron recurrir al freno de mano ante el crecimiento de los casos comunitarios. Al mismo tiempo, en otros países debieron retroceder a la fase 1 por la disparada de los contagios, ergo por la falta de responsabilidad ciudadana.

Es decir, en dos semanas más es posible que avancemos a la fase 4 o deberemos mantenernos en el actual período por un tiempo más, en el peor de los escenarios deberemos retroceder a medidas de mayor confinamiento y todo dependerá nuevamente de nosotros los ciudadanos. 

Por tanto, en los próximos días se pone a prueba la responsabilidad individual de cada habitante del Paraguay para mantener el respeto o el miedo al contagio del coronavirus, que en nuestro país ya se cobró la vida de 13 personas. Mantengamos la victoria ciudadana sobre el coronavirus, no perdamos los espacios de libertad alcanzados porque la ineficiencia en la gestión de fortalecer el débil sistema sanitario público del Paraguay fracasó y solo responsabilidad ciudadana es la respuesta para salir de este mal momento.

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