Desde el inicio del anuncio de la cuarentena y sus posterio­res fases de retorno a las acti­vidades productivas, fuimos enfáticos en afirmar que era nuestra res­ponsabilidad el continuar sin demoras en el cumplimiento de todas las etapas que posibiliten retomar por completo las actividades que nos permitan reabrir las empresas y que los trabajadores retor­nen a sus lugares de trabajo. Lamenta­blemente nuevamente se hizo presente la ausencia de conciencia ciudadana, el ministro de Salud, Julio Mazzoleni, advirtió en las últimas horas: “Cerramos todo de nuevo si la gente no colabora”. El anuncio surge tras el aparecimiento de contagiados sin nexo y de casos con alta carga viral, en caso de que nos relajemos y no cumplamos con los protocolos sanita­rios y de distanciamiento social podemos volver en cualquier momento a la cuaren­tena total.

Tras la evaluación de la primera semana de la segunda fase de la denominada cua­rentena inteligente, el ministro Maz­zoleni exteriorizó la preocupación que existe en el equipo de médicos y espe­cialistas por la relajación de las medi­das sanitarias en algunas zonas del país, al punto que en algunos casos por causa de la irresponsabilidad de una persona ciudades enteras en el interior del país deben volver a la cuarentena total como es el caso de San Roque González. En los últimos cuatro días se registraron cinco casos sin nexos en las zonas de Central y Alto Paraná, Amambay también está en la mira, entre otros puntos geográficos. Aquí surge la gran preocupación de los especialistas del Ministerio de Salud por­que observan que en las últimas semanas hubo una relajación en el cumplimiento de los protocolos sanitarios y esto repre­senta un peligro para el avance a las otras fases.

La cuarentena inteligente está sujeta a varios indicadores y si estos empiezan a alterarse de manera negativa, desde la cartera de Salud pondrán el freno de mano e incluso avanzar hacia algo más drástico, retroceder a la etapa de la cua­rentena total. Si bien las autoridades a cargo de los controles deben extremar su trabajo de inspección, lo más importante es el control ciudadano y aferrados al dis­tanciamiento físico, mascarillas, trabajo rotatorio en cuadrillas, que son las accio­nes comprobadas que nos dieron éxito frente al covid-19.

Durante los cincuenta días de cuarentena total que vivió el país, medida severa para frenar el contagio del coronavirus, dejó como consecuencia que el 68% detuvo por completo sus actividades, mientras que un 30% redujo sus labores y solo el 2% no se vio afectado. Unos 125 mil tra­bajadores del sector formal sufrieron la suspensión de sus contratos, según el Ministerio de Trabajo. Aunque para el director de Empleo de la ANR, Enrique López Arce, Paraguay tiene unos 300 mil nuevos desempleados entre el sector for­mal e informal.

En tanto que las proyecciones de organis­mos internacionales y del Banco Central del Paraguay hablan de una contracción de nuestra economía al cierre del 2020, mientras que las perspectivas para el 2021 serían del 3%, aunque algunos sec­tores seguirán afectados.

Bajo este panorama, persistir en rela­jarnos y menospreciar el cumplimiento de los protocolos sanitarios en nuestros hogares, en los lugares de trabajo, en los establecimientos comerciales sería un error fatal. El país no aguantaría volver a la fase cero de la cuarentena, porque ya experimentó el alto costo humano y eco­nómico de un cese casi total de las activi­dades. Entonces, evitar un retroceso en las fases de apertura de las actividades está únicamente en nuestras manos, si nos relajamos todos perdemos.

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