Hace ochos días adelantábamos que una de las grandes decisiones que debía asumir el Gobierno en el corto plazo para minimizar el impacto de la pandemia en la economía era flexibilizar las medidas de la cuarentena. Ahora llegamos a ese punto. Si bien el control del cumplimiento de cada una de las fases del regreso a las actividades corresponde al Gobierno, corresponde a ciudadanos y empresarios las reglas sanitarias para preservar nuestras propias vidas y la de terceros.
En la medida en que las evaluaciones semanales sean positivas, con relación a bajo número de contaminados, más pronto todos los sectores de la economía volverán a activarse, la gente volverá a sus empleos, las empresas en período de suspensión podrán levantar la medida y empezará a revertirse la difícil situación de todos en el campo económico. Pero hay una advertencia, si las cifras del contagio no son prometedoras, volveremos a la cuarentena total.
A partir del lunes 4 de mayo unos 710.000 trabajadores volverán a retomar sus puestos de trabajo con la implementación de una flexibilización de las medidas sanitarias para la reactivación económica. Las industrias, las prestadoras de servicio en el local del cliente, los deliverys, los servicios de cobranza, entre otros, podrán operar; con estas reactivaciones, se estará habilitando el 58% de las actividades económicas del país.
A partir del retorno a la productividad se impone que todos adoptemos el lavado permanente de manos, uso de mascarillas de tela en espacios públicos, evitar el saludo con las manos, mantener el distanciamiento físico, no compartir el mate o el tereré.
Las empresas deben empeñarse en establecer horarios rotativos para los trabajadores, instalar lavatorios, ofrecer sanitizantes al público y sus funcionarios, controlar la temperatura de las personas, evitar la aglomeración de trabajadores y clientes, así como comprometerse en mantener el control inquebrantable del cumplimiento de las normas higiénicas, entre otras normativas de los protocolos establecidos por el Ministerio de Salud.
Según las previsiones del Ministerio de Salud, por haber permanecido en casa por más de cuarenta días salvamos a 15.000 personas de ser contagiadas con el Covid-19, eso revela que la lucha contra el coronavirus no es solamente del área de la salud, sino que es una batalla que la libramos todos. Lo más importante es que sí pudimos estar a la altura de las circunstancias pese a que un pequeño grupo incumplió las medidas, pero igual logramos aplanar la curva.
Como nunca la responsabilidad social será el factor predominante para que se mantenga sin retroceso la liberalización de todos los sectores de la producción, la industria y el comercio. A medida que aumenten los casos de contagiados por no cumplir con las medidas sanitarias, el Gobierno deberá volver a imponer la cuarentena restrictiva, con el consiguiente golpe al bolsillo de empresas y personas.
Para que funcione esta ecuación, evitar contagios y volver a producir, debemos actuar con inteligencia, hacerlo como si en teoría fuéramos asintomáticos del Covid-19, entonces me cuido para cuidar a los demás. Si logramos salvar miles de vidas con solo quedarnos en casa, a partir del cuatro de mayo debemos asumir un nuevo compromiso, restablecer la economía del Paraguay cumpliendo las reglas sanitarias.