El Gobierno, a través del Ministerio de Salud, está haciendo esfuerzos para tratar de contener la expansión del coronavirus en el Paraguay con diversas medidas, algunas de ellas son plausibles, otras podrían ser discutibles, pero todas ellas merecen ser apoyadas por distintos estamentos porque así es como una Nación debe funcionar en una situación de emergencia.Pese a la irresponsabilidad increíble de un par de desenfrenados de la figuración cueste lo que cueste, de a poco se está generando una mayor convergencia respecto a que la única fuente de información oficial es el Gobierno a través del ministro de Salud. Casi se podría decir que la acción de tales desaforados en las redes fue importante para asumir aquello que nadie debería hacer, como por ejemplo especular con datos sobre enfermos o incluso difuntos.

No será fácil esta temporada que se abre para el mundo entero, atendiendo que se trata de un virus novedoso, sin una fórmula de inmunización aún y con una capacidad de expansión fuera de todo pronóstico.

En nuestro país es importante el rol que están cumpliendo los medios de comunicación que tratan de contrastar con la irresponsabilidad de las fake news que galopan en las redes sociales con total impunidad. Particularmente los medios del Grupo Nación, como su canal GEN, sus medios digitales y papel se encuentran en una intensa tarea de producción de material de divulgación que ayuda a comprender puntos básicos sobre cómo prevenir el COVID-19.

Sabemos que los centros hospitalarios y diversas instituciones de atención a la salud podrían terminar siendo insuficientes para contener un volumen desproporcionado de expansión de la enfermedad, por ello las medidas “paralizantes” en diversos rubros, hasta en el deporte, se comprenden como muy lógicas en esta coyuntura.

También es lógico que existan sectores que se encuentran muy preocupados por el impacto tanto de la enfermedad como de las medidas preventivas, entre ellos el gastronómico o los locales de expansión nocturna en general. Sin embargo, son tiempos de asumir que ni el Estado nacional ni Estado alguno del universo tenía “presupuestado” un episodio tan virulento y arrollador como el que actualmente se presenta. Es difícil, por lo tanto, acusar de imprevisión a algún gobierno en particular en tanto todo el globo cayó en la sorpresa de una pandemia hasta hoy incontrolable.

Es compromiso del Gobierno conservar la confianza de los ciudadanos. Tal confianza la seguirá teniendo en tanto no dude en sostener la verdad, informar la verdad y ofrecer certidumbre en todas sus comunicaciones. Los antecedentes sobre el obrar de otra manera en ocasiones en que se vive una crisis como la actual han sido muy negativos.

Los ciudadanos, entre tanto, debemos poner nuestra parte en esta historia: responsabilidad y estricto cumplimiento de las orientaciones que se reciben por parte de las autoridades estatales. No es necesario que el Gobierno sea “soldado” que vigile a los ciudadanos para que estos cumplan con sus obligaciones sobre cómo prevenir y prevenirse.

También en esta semana se vivieron momentos de tensión al respecto del uso de buses de pasajeros, incluyendo varias agresiones porque si bien el gremio se comprometió en no subir más pasajeros que los asientos existentes, tal compromiso no se cumplió en varias ocasiones. La diferencia en esta ocasión es la reacción de los ciudadanos que ya no están dispuestos a soportar ausencia de formalidad en las pautas asumidas. Si bien ello puede verse como un crecimiento cívico (el no soportar los abusos), nada justifica la violencia, tal como se pudo observar.

Otro aspecto importante, finalmente, es apoyar la tarea de los sectores médicos y paramédicos: la tarea que cumplen es esforzada, abnegada y altamente peligrosa para sus propias vidas. Estimularlos y apoyarlos en estas circunstancias, entendiendo incluso que desarrollan sus actividades sin suficiente equipamiento de protección o infraestructura, es un gesto de gratitud que la ciudadanía no debe demorar.

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