La declaración del coronavirus como pandemia internacio­nal por parte de la Organiza­ción Mundial de la Salud (OMS), la prohibición del presidente de EEUU, Donald Trump, de vuelos de Europa a ese país y el creciente número de infectados y fallecidos a causa de la enfermedad en todo el mundo son los aspectos más lla­mativos de los últimos días. A nivel país, las medidas restrictivas adoptadas por el Gobierno, la mayor información sobre el mal que parece va teniendo la ciudada­nía, el comportamiento sensato de cier­tos sectores con liderazgo en la ciudada­nía ayudan a pensar que estos 15 días de sosiego podrían ser útiles para tomar con­ciencia del mal y tomar actitudes sensatas para encarar lo que está por venir.

Nos guste o no, el COVID-19 está entre nosotros. Lo importante ahora es cono­cer la realidad y actuar con sensatez para enfrentar la situación. Es muy probable que en el curso de los días vaya aumentando el número de afectados y que incluso se den algunos hechos lamentables, cosas que no están en nuestras manos impedir. Por eso es necesario tener conciencia del problema y no perder la calma.

Teniendo en cuenta la realidad del Para­guay, algunos analistas consultados por los medios indicaron que la prohibición de aglomeración de personas y otras medi­das restrictivas adoptadas por el Gobierno por 15 días tendrán un efecto limitado en la economía del país. Se estima que la gente probablemente salga menos de sus casas y tal vez por ello disminuya el número de personas en los shoppings y lugares públi­cos, pero no dejará de concurrir a los super­mercados y afines.

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El presidente del Banco Central del Para­guay (BCP) insistió en que la medida estatal no incidirá en el crecimiento eco­nómico. Argumentó que la economía para­guaya tiene solidez y que está preparada para hacer frente a las contingencias regio­nales y mundiales. Agregó que las medi­das recientes del Gobierno no tendrán nin­gún efecto en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Incluso estimó que la tempranera medida ayudará a minimizar los costos esperados si se compara con lo que ocurrirá con países en que se tomaron medidas tardías.

Otros técnicos señalaron que es prudente la medida del Gobierno y que resultará más barato que esperar que aumente la canti­dad de enfermos para comenzar a hacer las restricciones señaladas. Afirman que es mejor una interrupción parcial de 15 días para prevenir el aumento de casos que un golpe mucho más fuerte por no actuar con la prudencia necesaria.

La actitud adoptada por algunos obispos católicos de diócesis importantes, como la de Caacupé, que suele tener la mayor con­currencia de personas en el país es opor­tuna. El prelado señaló que se suspenden las misas con asistencia de fieles y que la liturgia se transmitirá por medios audio­visuales. Una medida similar la anun­ciaron el arzobispo de Asunción y otros pastores del interior, que de ese modo se pliegan al propósito de proteger a las per­sonas.

Voceros de entidades empresariales asegu­raron que no habrá desabastecimiento de mercaderías y pidieron responsabilidad y tolerancia para hacer frente a la situación planteada. En tanto que algunos emble­mas importantes que venden combusti­bles bajaron el precio de sus productos para favorecer a los automovilistas. El pánico del primer día causado por la medida estatal que hizo correr a la gente a los supermerca­dos se ha superado y todo está más calmo.

En medio de este panorama hay que desta­car el razonamiento planteado por el direc­tor general de la OMS: para salvar vidas, tenemos que reducir la transmisión de la enfermedad. En términos prácticos, esto significa que hay que encontrar el mayor número posible de casos y poner en cuaren­tena a sus contactos más cercanos. Añadió que no se puede detener la transmisión del virus, pero se la puede desacelerar y pro­teger las estructuras sanitarias, las casas de las personas más ancianas y otras áreas vitales, si hay casos sospechosos.

Teniendo en cuenta lo dicho por la auto­ridad mundial de la salud, no queda otra cosa que insistir en la prudencia, buscar los casos de personas afectadas para aislarlas y tomar todas las previsiones posibles para evitar el aumento acelerado de los casos.

Esa es la consigna y en esa lucha tenemos que estar todos.

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