El canciller brasileño, Ernesto Araújo, estuvo en nuestro país el lunes 3 de febrero. Era la primera visita que hacía desde que asumió como minis­tro del presidente Jair Bolsonaro en el 2019. Y en la ocasión se habló de que Paraguay y Brasil tienen que impul­sar la prosperidad compartida apro­vechando la mejoría económica del vecino país, por lo que tenemos que sumarnos al andar del carro brasileño.

El martes 11, luego de la firma del acuerdo automotor entre nuestro país y Brasil, el secretario de Comercio Exte­rior brasileño, Marcos Prado Troyjo, señaló en una conferencia que nuestras dos naciones deben hacer el esfuerzo para formar parte de lo que él llamó la cuarta revolución industrial que se está produciendo actualmente en todo el mundo y así conquistar mejores sitios en el desarrollo. Dijo que si no aprove­chan la ocasión que tienen actualmente, “tanto Brasil como Paraguay pueden perder la oportunidad de ingresar en términos competitivos en la cuarta revolución industrial”.

Agregó que se debe crear una plata­forma para alcanzar los niveles de los países industriales y volverse competiti­vos. En ese sentido señaló que el acuerdo de libre comercio logrado entre el Mer­cosur y la Unión Europea es uno de los modos para entrar competitivamente en la cuarta revolución industrial y que con esa visión hay que construir una estrate­gia adecuada.

Refiriéndose a la India, mencionó que en diez años más ese enorme país se puede convertir en una gran potencia mundial y que ello posibilitará oportunidades para nuestras dos naciones. “Un desa­fío es que, en esta coyuntura, el pueblo paraguayo y brasileño puedan ser los grandes vencedores de la nueva década”, afirmó.

Ambos brasileños, como exponentes de un país acostumbrado a lidiar con las mayores potencias del mundo, dieron un enfoque al que los paraguayos, metidos siempre en nuestros problemas domés­ticos, no estamos acostumbrados debido a la estrecha mirada de nuestra clase dirigente. Nos abrieron los ojos e invita­ron a mirar el mundo como protagonis­tas de la poderosa tarea de conquistar nuevos logros ante la coyuntura actual.

Llama la atención que ambos altos fun­cionarios dieron en el fondo el mismo mensaje positivo de progresar juntos y de sumar las fuerzas de los dos paí­ses para unirnos y acometer conjunta­mente los nuevos rumbos de desarro­llo que se articulan actualmente entre las naciones más prósperas del pla­neta. Expresaron esa invitación en algo menos de 10 días durante acontecimien­tos de relevancia económica y política para nuestro país, como la reafirmación de la seguridad jurídica para la indus­tria maquiladora y la renovación de las propuestas de cooperación entre ambas naciones en lo económico y en materia de combate al crimen organizado inter­nacional.

Estas expresiones de confianza y la invi­tación de arremeter juntos hacia nuevas conquistas en el área económica mun­dial no deben quedar en la mera enun­ciación del convite. Nuestro país debe sacar provecho de los nuevos desafíos que se le presentan utilizando las opor­tunidades que se están ofreciendo en el transcurso de los acontecimientos que se están dando en todo el mundo. La peor de las actitudes sería quedar inmó­viles en la contemplación de nuestros asuntos internos. Por el contrario, la mejor será mirar hacia el mundo con avi­dez y abordar con decisión el carro de los que pelean y transitan para ganar.

No se trata de ser brasileristas o antibra­sileristas, como quieren plantear algu­nos en forma equivocada. Porque la rea­lidad no se presenta en esos términos. Ocurre que Brasil, por su tamaño desco­munal, es la octava potencia económica mundial. Y está al lado de Paraguay. Cuando su Producto Interno Bruto (PIB) crece, automáticamente reper­cute en términos positivos en nues­tro país, así como ocurre lo contrario durante los bajones de su economía. Por lo que conviene sumarse a su invitación de pelear la punta del campeonato entre los mejores.

Hay que convencerse de una vez que para el Paraguay ha llegado la hora de abandonar la modorra de país chico y que debe acoplarse a la gran aventura de encarar las nuevas conquistas que le esperan y que en esta ocasión le están ofreciendo en bandejas.

Solo hay que tomar la decisión y abordar los retos con coraje y valentía.

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