El Gobierno inyectó el año pasado en diversos proyectos realizados en el país 1.305,7 millones de dólares, que representa el 84,6% de todo lo que había prometido. Fue un buen paso para apuntalar los pilares de la economía. Pero como llegó en forma tardía no pudo evitar el fuerte impacto de la recesión económica de los primeros seis meses. En consecuencia, en el 2019 se tuvo un año sin crecimiento económico, lo que repercutió en varios sectores de importancia.
El Ministerio de Hacienda dio a conocer la semana pasada el dinero que el Estado lanzó en la economía paraguaya para salir del mal momento alcanzado en los primeros 10 meses de su gestión gubernamental. La medida adoptada por la administración de Mario Abdo llegó un poco tarde porque el Gobierno no se había percatado del problema hasta que se hizo crítico. Por eso no tuvo la efectividad que hubiera conseguido si reaccionaba a tiempo.
Desde junio del 2019, la administración Abdo comenzó a mover las inversiones, diez meses después de haber asumido la gestión gubernamental y luego de numerosas quejas y observaciones del sector privado que reclamaba con urgencia que se dejara del exceso de preocupación político-partidaria y se ocupara de la economía. Solo en mayo, el Presidente se percató de que la actividad económica se venía cayendo y en una reunión de gabinete dio órdenes a sus ministros de ocuparse de la economía, lo que se produjo a partir de junio.
Se proyectó realizar inversiones por el equivalente a 1.543,5 millones de dólares en lo que restaba del año y llegó a ejecutarse hasta diciembre pasado por valor de 1.305,7 millones de dólares, lo que representa un 84,59% de lo previsto.
De acuerdo con los datos del Ministerio de Hacienda, en el plan de aceleración de obras públicas se invirtieron 971,3 millones de dólares, el 74,38% del total. Para prestar ayuda a los sectores de la producción y el comercio se destinaron 252,6 millones de dólares, en tanto que para lo que se denomina apoyo y protección social se canalizaron 81,8 millones.
El monto inyectado en las obras públicas permitió que el 82% de las mismas pudieran ser concluidas, en tanto que la suma que se destinó para el apoyo a la producción y el comercio logró financiar la conclusión del 94% de las actividades. Los fondos que se canalizaron para apoyo y protección social ayudaron a terminar el 59% de los proyectos previstos.
En líneas generales, las inversiones alcanzaron un alto porcentaje de realización de acuerdo con lo proyectado y su principal mérito es no haber permitido que continuara la caída de la economía que se produjo en los dos primeros trimestres del 2019. Lo acontecido sirvió de lección a las autoridades nacionales para no descuidar la actividad económica, que hasta mayo del 2019 no recibió la atención adecuada de parte del Gobierno, cuyos personeros estuvieron más ocupados en los vaivenes de la política casera.
De acuerdo con los números del Banco Central del Paraguay (BCP), la economía cerró el 2019 con un crecimiento del 0,2% del producto interno bruto (PIB), uno de los resultados más bajos del último quinquenio. La agricultura registró una caída del 6,2%, en tanto que la generación de la energía eléctrica declinó en 8%, lo mismo que la ganadería, el comercio y la industria, que también tuvieron resultados negativos. A partir de julio la actividad económica mejoró, pero no alcanzó a paliar el bajón que se tuvo en la primera mitad del año, con las consecuencias ya mencionadas. Las previsiones del BCP para los diversos sectores económicos de este nuevo año son positivas y estiman un crecimiento que estará levemente por encima del 4%, gracias a la buena producción agrícola, cuyo repunte se espera con base a los datos recientes sobre el cultivo de la soja. También se cree que los otros renglones mejorarán.
Las inversiones realizadas por el Gobierno fueron importantes para que la caída de la economía no fuera mayor. Pero hay que consignar que, si se hubieran hecho al principio del año, los resultados hubieran sido mucho más provechosos para los intereses del país.