El viernes último, en el lado paraguayo de la hidroeléctrica de Yacyretá, en Ayolas, se habi­litó la estación blindada a gas para conectar la energía eléctrica de la usina al sistema de conexión de 500 kV de la Ande, construido durante la admi­nistración Cartes. El empalme permi­tirá traer mayor volumen de electricidad hasta la estación de Villa Hayes y al sis­tema conectado nacional. Un paso impor­tante en el aprovechamiento de Yacyretá que proseguirá ahora con las nuevas obras para ampliar su capacidad de gene­ración en el brazo Aña Cuá.

Esto hace posible que, luego de 25 años de la habilitación de la usina paragua­yo-argentina, el Paraguay pueda acceder a la totalidad de la energía que le corres­ponde, que es el 50% de toda la potencia generada en la hidroeléctrica y que hasta ahora era utilizada por la Argentina, que incluso la reexportaba a terceros países.

La conexión realizada el viernes último permitirá que nuestro país pueda retirar 1.732 megavoltioamperio (MVA), que es más del doble de lo que podía llevar hasta ahora, que era de 750 MVA, por su ante­rior falta de capacidad técnica. Por con­siguiente, la Ande podrá disponer, sin impedimentos de orden tecnológico, de los 1.550 megawatts (MW) que le corres­ponde a Paraguay del total de la potencia nominal instalada de 3.100 MW de la usina hidroeléctrica binacional. La inversión rea­lizada para la obra es de 10 millones de dóla­res y se completó en el plazo de nueve meses que se había fijado para su construcción.

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Es un hecho de gran relevancia para el Paraguay que, de ese modo, va adecuando la hidroeléctrica a las necesidades del país. Representa un progreso que se ins­cribe dentro de las negociaciones rea­lizadas por el gobierno de Cartes con la Argentina para sanear la administración, ordenar la contabilidad y garantizar los derechos de nuestro país en la empresa binacional, que anteriormente se encon­traba en una caótica situación.

La conexión eléctrica de mayor poten­cia con el sistema de la Ande representa también un acto político de importancia porque la Argentina, socia en el empren­dimiento, fue largamente la mayor bene­ficiada en los últimos 25 años de opera­ción de la usina. Según los especialistas, desde agosto de 1994, cuando comenza­ron las operaciones, hasta noviembre del 2019, nuestro país solo pudo aprovechar el 6,35% de los 373.611.774 MW/h de la producción de la central en ese tiempo. En tanto que la Argentina, en ese mismo período, utilizó el 93,65% restante. Con la nueva situación ya no hay motivos téc­nicos para esta desigualdad, aunque hay otros factores por los que a la Ande le con­viene más utilizar la energía proveniente de Itaipú hasta este momento.

Según el Tratado de Yacyretá, el Para­guay es propietario de la mitad de la ener­gía que se genera en la binacional. Esto, hasta ahora era apenas una enunciación válida desde el punto de vista jurídico, pero solamente teórica y sin correspon­dencia con los hechos reales. Pues nadie puede considerase dueño de un objeto que no puede poseer ni disponer de él y que es utilizado por otros, sin mayo­res beneficios. Con la conexión a la línea paraguaya de 500 kV las cosas cambian y, a partir de ahora, nuestro país puede afir­mar con rigor que es propietario de toda la electricidad que le corresponde en la hidroeléctrica del Sur.

El siguiente paso que se dará en la hidroeléctrica es la ampliación de la capacidad de generación de la usina con la inclusión de nuevas turbinas que hará que Yacyretá aumente su potencia, como se estableció en el acuerdo Cartes-Ma­cri de mayo del 2017 y que se está concre­tando ahora.

El propio director paraguayo de la bina­cional informó que ya concluyeron los procesos de licitación y adjudicación de las obras en el brazo Aña Cuá y que los tra­bajos comenzarán en la segunda quincena de febrero. Con la maquinización de este brazo del río Paraná, donde se desper­dician millones de dólares al año con el derrame del agua a través del vertedero, se aumentará en 10% la producción de ener­gía de la hidroeléctrica, alrededor de 300 MW. Además de los beneficios para cente­nares de trabajadores y varias empresas paraguayas que ya están realizando las obras civiles para el emprendimiento.

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