Las finanzas públicas están en un mal momento y, a menos de cuatro meses de terminar el año, los núme­ros no invitan al optimismo porque las recaudaciones han caído y siguen bajas. Esto quiere decir que de aquí a diciembre el déficit del Estado será mayor de lo previsto en el presupuesto e incluso sobrepasará lo esta­blecido como cota en la Ley de Responsabili­dad Fiscal (LRF). De ese modo, la tan ansiada recuperación y el resultado del esfuerzo que haga el Estado para superar el mal momento no se podrán concretar.

El Ministerio de Hacienda informó que las recaudaciones fiscales de enero a agosto últi­mos son de 22,08 billones de guaraníes, en tanto que los gastos por todo concepto alcan­zan 24,6 billones de guaraníes, de lo que resulta una diferencia negativa de 2,5 billo­nes. Esto quiere decir que se ha gastado el equivalente a 416 millones de dólares más de lo que el Estado percibió como ingresos, lo que representa un déficit del 1% del Producto Interno Bruto (PIB) al terminar el octavo mes del año.

Eso no es todo, pues si se tiene como paráme­tro el déficit fiscal de los últimos doce meses, que es de 1,8% del PIB, significa que a este paso se llegará a diciembre sobrepasando el límite del déficit fiscal del 1,5% fijado por la ley. A menos que de pronto los ingresos tribu­tarios peguen un salto inesperado y cambie el panorama en los meses que vienen, cosa que se ve improbable.

Para tener una idea de cuánto ha subido el déficit actual conviene compararlo con lo acontecido en el pasado reciente. De enero a agosto del 2016, 2017 y 2018 el déficit fiscal no había sobrepasado el 0,6% del PIB, en tanto que en ese mismo lapso de este año subió al 1%. Lo mismo puede decirse del saldo nega­tivo anualizado de los tres años anteriores en que en ningún caso sobrepasó el 1,5% y en la actualidad trepó al 1,8% del PIB.

Se ha llegado a esta situación porque tanto Aduanas como la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) no alcanzaron las metas que se les habían señalado. Debido a la situa­ción imperante, el Equipo Económico les redujo aún más las expectativas recaudato­rias del alza de 8% estimada inicialmente en la ley de Presupuesto del 2019 a tan solo 3% sobre lo recaudado en el 2018. Para ello cada una de estas instituciones debió recaudar algo más de un billón de guaraníes al mes, lo que no se está alcanzando.

Teniendo en cuenta la disminución de los ingresos tributarios del Estado, en el Minis­terio de Hacienda se estima que este año la caída de los fondos que percibe el fisco alcan­zará 1 billón 400 mil millones de guaraníes (unos US$ 230 millones).

Este panorama no previsto inicialmente hará revisar al Gobierno sus números y se verá obligado a adoptar algunas decisiones no programadas. Tiene dos opciones: si man­tiene los niveles actuales de gastos e ingresos, acabará el año con un déficit fiscal superior al 1,5% del PIB o deberá pedir al Congreso el permiso legal previsto para sobrepasar ese porcentaje, que puede llegar hasta un 3% en caso extremo.

En el caso de no querer sobrepasar el 1,5%, deberá recortar sus gastos, especialmente las inversiones que está proyectando, ya que no puede dejar de pagar los salarios, lo que impli­cará frenar el intento de recuperación. O ten­drá que pedir al Congreso alzar el porcentaje del déficit.

Pero en cualquiera de los casos, las opciones mencionadas no son la solución. La respuesta que requiere el país no es que aumenten los gastos desmesuradamente, sino que los ingresos crezcan mediante el mejor gerencia­miento de los organismos públicos y el propio Gobierno disminuya sus erogaciones impro­ductivas. En el Congreso se está estudiando una reforma tributaria, pero ella no mejorará sustancialmente las recaudaciones si la admi­nistración estatal no es capaz de superar su ineptitud y combate la evasión y la informali­dad con eficiencia.

El Gobierno no se puede escudar en la crisis para no mostrar resultados positivos. Debe trabajar más y mejor para conseguirlos.