En la mañana de ayer sábado, el papa Francisco recibió en el Vaticano al ex presidente Horacio Cartes en un encuentro por demás cordial. En la entrevista, llevada a cabo en la biblioteca privada del pontífice, el Papa pidió al ex mandatario no cansarse de luchar por la vida y la familia, dos valores fundamentales del cristianismo, así como por el desarrollo del país y la región.Además de inusual, ya que no era día de audiencia, la cita tuvo un toque especial que se observa en la fotografía oficial del diario L’Osservatore Romano. Lejos de todas las formalidades que son habituales en el ritual vaticano, ambos fueron retratados conversando juntos en lo que parecía más bien el encuentro de dos viejos amigos.

Con la carga emocional que tuvo la conversación, el ex jefe de Estado se refirió al diálogo con el Pontífice. “Con el papa Francisco hablamos de la región y del mundo, y algunas luchas que no debemos olvidar como la vida y la familia. El gran cimiento es la familia. Pidió que no nos cansemos de la lucha por la vida y la familia”, confió el ex presidente.

También recordó que volvió a mencionar en términos elogiosos a la mujer paraguaya, que después del holocausto de la Guerra de la Triple Alianza mantuvo la fe, el idioma y ayudó a reconstruir el país. “Francisco le tiene a la mujer paraguaya como ejemplo para el mundo. Ojalá que no sea necesario que nos recuerde siempre eso el Papa para que nosotros valoremos en su medida justa a la gran mujer paraguaya”, remarcó.

Una vez más, el pontífice, jefe y pastor de más de 1.300 millones de personas en todo el mundo ha demostrado su gran amor al Paraguay y su gente. También ha testimoniado su reconocimiento hacia la gente que trabaja por el país. Por lo que no se debe perder de vista el mensaje que le dejó al ex presidente para seguir luchando por los valores de la vida y la familia.

No es casual el pedido del Papa en un momento en que en todo el mundo la familia está siendo devaluada por una filosofía que exalta otras realidades que pretenden convalidar formas de ser muy alejadas a ese valor fundamental.

La propia Constitución Nacional establece en su artículo 49 que la familia es el fundamento de la sociedad y que se debe promover y garantizar su protección integral. Y que ese amparo incluye a la unión del hombre y la mujer, a los hijos y la comunidad constituida con cualquiera de los progenitores y sus descendientes. Para no dejar dudas sobre cómo está constituida la familia, la Carta Magna dice en su artículo 52 que “la unión en matrimonio del hombre y la mujer es uno de los componentes fundamentales en la formación de la familia”. Por lo que no cabe de ningún modo la aceptación de la aberrante unión de personas del mismo sexo.

Sobre el valor de la vida humana, la máxima ley paraguaya es también inequívoca en su defensa, cuando en el artículo 4º dice que el derecho a la vida es inherente a la persona humana. Y agrega que se garantiza su protección, en general, desde la concepción. Además, compromete al Estado paraguayo a proteger a toda persona en su integridad física y síquica.

Demás está decir que la interpretación de la Constitución es muy simple, ya que no acepta el aborto ni ninguna otra forma de muerte de un ser humano en el vientre materno, ya que el pequeño debe ser protegido desde el momento de su existencia.

Por lo tanto, la recomendación del Santo Padre al ex presidente de luchar por la protección de la familia y de la vida no es sino una exhortación a dar cumplimiento a lo que sabiamente manda la Constitución Nacional. Es también proseguir con la mejor tradición humanista que adorna a la sociedad paraguaya.