La fuerte devaluación del peso argentino a raíz del revés electoral del gobierno del presidente Mauricio Macri en las elecciones primarias de ese país es otro frente al que se deberá enfrentar en estos momentos. Si bien este tipo de movimientos en la economía del vecino país no son nuevos, sus coletazos podrían causar fuertes sacudones a la situación paraguaya para los que no se está preparado. Con esto se suma otro problema que afectará a la economía local y que requerirá tam­bién una atención especial en un momento deli­cado del país.

El menor poder adquisitivo del peso hará que los productos de Paraguay sean más caros para los turistas argentinos, lo que implicará el menor ingreso de los mismos con intenciones de com­pra. En meses pasados, a raíz de la apreciación de los productos en Argentina, los precios paragua­yos habían vuelto a ser competitivos, por lo que en los últimos meses el turismo de compra había aumentado en la zona fronteriza, cosa que se verá afectada con la nueva situación. Esto hará que haya más reducción de ventas.

Otro sector que podría verse perjudicado es el de las exportaciones a ese país, ya que Argentina es un buen comprador de soja y otros productos como los textiles. Hasta julio último se había posicionado como el principal destino de ventas del país, con una ponderación del 31% del total de facturaciones paraguayas. Los granos de soja fueron el principal producto enviado a ese mercado, lo que generó un ingreso total de 969,3 millones de dólares, monto inferior en 18,6% a los 1.190 millones ingresados entre enero y julio del 2018.

También la remisión de remesas de dinero de los paraguayos que viven en el vecino país podría dis­minuir más por la devaluación. Ya había caído en 44% de enero a mayo de este año. Argentina es el principal destino de la emigración de paraguayos y el tercero como origen de remesas familiares al Paraguay.

De mantenerse la fuerte devaluación del peso, los precios de los productos en ese país serán más baratos aún para los tenedores del guaraní. Esto hará que en breve tiempo se incremente el ingreso de mercaderías de manera ilegal y que la circula­ción y venta de productos de contrabando en Para­guay afecten más fuertemente al comercio legal local. Si ello ocurriera, como se teme que sucederá, los negocios formales que vienen siendo golpeados desde el año pasado podrían verse más castigados aún y peligrar la estabilidad del empleo, entre otros asuntos.

De acuerdo con las cifras oficiales, la tasa combi­nada de desocupación y subocupación ascendió 4 puntos porcentuales desde enero a junio último, comparada con junio del 2018, pues llegó a 14,9% frente a 10,9%, hecho que podría empeorar en las nuevas circunstancias.

Combinando todos estos factores, las expectati­vas del país a esta altura del año en que se conme­mora el primer aniversario de gestión del gobierno no son las más optimistas. Por estos nuevos ele­mentos que se asoman a la realidad actual es que algunos analistas hablan de que probablemente el Producto Interno Bruto (PIB) del país concluya el año con una caída, frente al pronóstico inicial del Banco Central del Paraguay de comienzos de año que hablaba de un crecimiento del 4% para el 2019.

Pero como toda dificultad trae siempre alguna oportunidad, se considera también que esta situación podría tener la suya. En este sentido se habla de que el empeoramiento de la situación en la Argentina podría hacer que más empresas de ese país consideren la posibilidad de realizar inversiones en el Paraguay. Es que en cada cri­sis argentina aquí ha aumentado el número de inversionistas que buscan huir de los problemas de su país.

De todos modos, la realidad que se presenta actual­mente en Paraguay es más complicada que la que se registraba hace un año cuando asumía el gobierno la nueva administración. Y, por consi­guiente, las autoridades nacionales están enfrenta­das a nuevos desafíos que encarar para poder llevar adelante su gestión. Lo que hace más necesario que nunca que redoblen sus esfuerzos para estabilizar la situación y trabajar para mejorar la economía y llevar adelante al país.