Mientras el consumo sigue cayendo y las ventas en el mercado legal de productos siguen declinando, el Poder Ejecutivo presentó recien­temente el proyecto de ley de reforma tribu­taria con aumentos en las tasas del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) de varios artículos, cuyas consecuencias temen que van a empeorar más aún la situación. Por eso uno de los gremios que representan al sector de comercio y servi­cios expresó su pesar porque la reforma del ISC afectará a los ciudadanos y puede reducir aún más el consumo de la clase media.

Los indicadores del Banco Central del Paraguay (BCP) revelan que la caída de las ventas sigue viento en popa y antes que mejorar, se está pro­fundizando la declinación de la economía. El indicador de ventas en el país, según el Estima­dor de Cifras de Negocios (ECN) del BCP, señala que la disminución de las ventas registradas en marzo es del 7,6%, hecho que se debe a la merma general en la adquisición y consumo de nume­rosos artículos. Los números dados a conocer el lunes último por la banca matriz revelan que el comportamiento negativo de las cifras de nego­cios responde a las retracciones encontradas en la comercialización de manufacturas, el comer­cio y los servicios.

Destaca el informe que en la industria se pro­dujeron resultados negativos en las ventas de bebidas, tabacos, aceites, lácteos, productos metálicos, metales comunes, madera, moline­ría y panadería, según la nomenclatura del BCP. Agrega que en el comercio se observaron varia­ciones adversas a las ventas de vehículos, com­bustibles, prendas de vestir y equipamiento del hogar.

Por otro lado, el Indicador Mensual de la Acti­vidad Económica (IMAEP) de la banca cen­tral destaca que el bajo nivel de desempeño de la agricultura, la industria manufacturera, la construcción y la generación de electricidad hizo que la economía declinara 4,6% en marzo, con lo que el desempeño del IMAEP acumula una variación negativa del 2,8% en el primer tri­mestre del año. Esto se debió al resultado desfa­vorable de la actividad agrícola, la menor gene­ración de energía eléctrica de las binacionales que siguen afectadas por el escaso volumen hídrico del Paraná, además de a la escasa acti­vidad de la construcción. El BCP indica que en el campo de la manufactura hubo rendimiento desfavorable en la producción de carne vacuna, bebidas, tabaco, aceite, químicos, textiles y prendas de vestir, entre los principales.

Con este panorama económico poco alentador señalado por la banca estatal, el Poder Ejecutivo envió al Congreso el proyecto de ley de reforma tributaria que aumenta los impuestos al con­sumo. Por ello la Cámara Nacional de Comer­cio y Servicios del Paraguay (CNCSP) expresó su alarma y sostiene que el aumento de impues­tos que entregó el Gobierno al Poder Legislativo tendrá efectos negativos para el país.

Esto por­que el proyecto de reforma tributaria contem­pla incrementos importantes en las tasas tribu­tarias de varios artículos que forman parte de la canasta de bienes de consumo de la ciudadanía. Sostiene que el Ministerio de Hacienda quiere recaudar con esas alzas impositivas cerca de 400 millones de dólares, pero que no contempla dejar de erogar en gastos superfluos que repre­sentan una fuerte carga al presupuesto estatal.

Según los cálculos del gremio mencionado, sola­mente con una reingeniería de los sueldos de los funcionarios del Poder Legislativo, quienes perciben salarios y aguinaldos similares a los empleados del sector privado, el Estado se aho­rraría 25 millones de dólares que podrían apli­carse a programas de impacto social. Sin entrar a ajustar los salarios de los otros dos poderes del Estado.

Los incrementos de las tasas del ISC, que a toda costa el Poder Ejecutivo quiere imponer a tra­vés del proyecto de ley que se encuentra ahora en el Congreso, son a todas luces perjudicia­les para el país, en general, y para los consumi­dores, en particular. La situación económica actual del Paraguay, en franca declinación, no es la más adecuada para cargarles de nuevo al comercio legal y al consumo con más impues­tos, castigando de ese modo a los que ya están tributando.

Por todo ello es muy difícil de entender la acti­tud del Gobierno que, aparte de demostrar insensibilidad hacia la situación económica del país, tiene la mala ocurrencia de apretar aún más a los consumidores.