La publicitada reforma tributaria que está preparando el Gobierno Nacio­nal para este año reserva sorpresas importantes por cuanto pretende incrementar las tasas de algunos impuestos ya existentes entre el 40% y el 200%. Por otro lado, prevé crear cinco nuevos tributos con una tasa del 10% que antes no existían. Si bien no incluye el impuesto a la exportación de soja que habían previsto los senadores el año pasado, el fuerte de este anteproyecto de ley es que crecen de manera considerable los porcentajes que se cobrarán por el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) a varias mercaderías.

Desde el punto de vista de la carga tributaria que se pretende imponer, la reforma que está prepa­rando el Gobierno no se trata de una inocente ley de simple reacomodo de tributos, que también lo es, sino un garrote que se descargará sobre algu­nos sectores de la economía con fuertes aumen­tos impositivos.

Esto ha producido la reacción negativa de la gente que indudablemente se verá casti­gada. Teniendo en cuenta este detalle es que se entiende perfectamente lo que recientemente había afirmado el ministro de Hacienda, en el sentido de que con o sin consenso del sector pri­vado, igual el Gobierno presentará el proyecto de ley en el Congreso.

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El Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) es el tributo que se paga al adquirir algunos produc­tos como tabaco, bebidas azucaradas, bebidas gaseosas, cervezas, vinos espumantes, whisky y otros artículos. La propuesta del Gobierno es elevar los impuestos a tabacos y cigarrillos de un máximo del 22% que pagan actualmente al 35%, lo que representa un incremento del 59%. Las gaseosas irán del 5% al 8%, que es un 60% más y las bebidas azucaradas irán al 10% sobre el 5% que tributan, con lo que el alza sería del 100%. En tanto que las cervezas, que tributan 9%, paga­rán 15%, un aumento del 66%. Los vinos ten­drán un incremento del 63,6% ya que del 11% del impuesto actual irán al 18%, en tanto que el que tributa el whisky, que es hoy día 11%, subirá al 20%, un aumento del 81,8%. Los aparatos celula­res y lavavajillas tendrán un incremento imposi­tivo del 200%.

El proyecto de ley crea cinco impuestos que hasta ahora no existían. Aparte de lo que ya pagan los autos nuevos, los autos usados, las motocicletas, las aeronaves, las embarcaciones, se prevé que en el futuro tributen un 10% más sobre su valor.

El Gobierno tenía previsto presentar el proyecto de ley de reforma tributaria al Congreso hoy 4 de abril, pero teniendo en cuenta el pedido de pró­rroga de algunos gremios empresariales se lo posterga por algunas semanas.

El propósito del sector privado es tener más tiempo para examinar el impacto que podrían tener las subas impositivas que propone el pro­yecto de ley. Esto sobre todo teniendo en cuenta que la actual situación económica del Paraguay es delicada, pues los aumentos impositivos y nuevos tributos previstos en el documento ofi­cial podrían afectar aún más la caída en el con­sumo del mercado interno, que es una de las principales dificultades que atraviesan los secto­res comercial e industrial.

Los productos de industria nacional tienen un problema adicional, pues si suben aquí los impuestos al consumo tendrán mayores desven­tajas aún con relación a los precios de los pro­ductos que ingresan de contrabando, que no solo no pagan tributos, sino que son más baratos en origen por el tema cambiario de la Argentina y el Brasil de donde provienen.

Por eso el temor de algunos sectores que traba­jan en la legalidad de que la reforma que está pro­gramando el Gobierno al final se constituya en un arma de doble filo, que, en lugar de ayudar a la reactivación, apriete más a los que ya pagan sus impuestos y siga dejando libres a los evasores y contrabandistas.

Está en manos del Ejecutivo sopesar las distintas variables de la situación para realizar los retoques necesarios a fin de no castigar a la producción nacional y a los que trabajan en la formalidad.

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