Las cifras de casos de dengue aumen­tan rápidamente con el correr de los días y, debido a su creciente inciden­cia en los departamentos del país, en este momento ya se considera que representa un alto riesgo. Por ello, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social declaró la semana pasada alerta preventiva con el fin de sensibi­lizar a la gente y posibilitar que sus dependen­cias extremen las medidas que se requieren.

Los números que se dieron a conocer revelan que hasta el jueves 28 de marzo se habían con­tabilizado 965 personas afectadas por la enfer­medad en todo el territorio nacional, con nota­ble prevalencia en el Alto Paraná donde está el 65% de los casos detectados hasta ahora, que son 627 enfermos. En lo que va del año, una sola persona ha fallecido por dengue, pero se estima que ese número puede crecer si es que el virus se extiende con la rapidez que lo está haciendo.

El segundo lugar con más cantidad de enfer­mos de dengue es el departamento del Amam­bay con 177 afectados, lo que representa el 18,3% del total. Le sigue Itapúa, que tiene reportados 56 enfermos que constituyen el 5,8%; en tanto que en Central se reportaron 26 casos, seguido de Guairá con 25 enfermos.

La preocupación se funda no solo en la canti­dad de casos declarados, sino en las notificacio­nes de casos sospechosos de dengue que ascen­dían a 5.919 hasta la semana pasada. De ese número, 1.018 son notificaciones de casos sos­pechosos de la enfermedad que se hicieron tan solo en las últimas tres semanas, lo que habla de la progresión del número de posibles afecta­dos por la enfermedad.

A raíz de la declaración del estado de alerta preventiva, las autoridades sanitarias busca­rán ampliar las acciones para prevenir el mal y el control de agua estancada y basurales para impedir el aumento de los casos de la enfer­medad.

En ese plan, el Senepa va a intensificar el control, sobre todo teniendo en cuenta que durante la Semana Santa suelen producirse grandes desplazamientos de personas hacia el interior del país, lo que puede ocasionar conta­gios del mal, sobre todo en los departamentos donde hay una fuerte incidencia de la enferme­dad.

Teniendo en cuenta las características de la propagación de los males producidos por el mosquito aedes aegypti, no basta con las medi­das que pueden tomar las autoridades sanita­rias, pues el papel de los ciudadanos, de cada una de las personas que componen la sociedad, es trascendental para el éxito de la lucha contra el mal. Pues está demostrado que los criaderos del mosquito suelen estar en cada hogar, ofi­cina o predio donde habitan personas, que con sus descuidos o malos hábitos pueden colabo­rar en la propagación del insecto.

Para esta tarea es irreemplazable el papel de la información y la educación ciudadana, pues si no existe la suficiente colaboración activa de cada miembro de la sociedad, el impacto de los trabajos sanitarios y los controles que hacen las entidades de salud quedará debilitado. Cada habitante debe estar suficientemente infor­mado para participar en el combate contra el insecto y saber cómo hacerlo.

En esa campaña informativa y de educación será fundamental el papel de los más diversos medios de comunicación, no solo de los forma­les como los diarios, radios y canales de televi­sión, sino también de las más diversas formas de contacto a través de internet que tienen una penetración muy amplia en la sociedad.

Crear conciencia sobre cómo hacer para no acumular agua estancada en ningún recipiente de la casa ni juntar basuras es una de las prin­cipales medidas para que no se críen los mos­quitos. Hacerles entender esto a las personas del entorno en que uno se mueve es vital para el éxito en la lucha contra el dengue y las otras enfermedades que amenazan a la sociedad.

Y en ese plan, la actitud responsable y compro­metida de cada persona como miembro de la comunidad es imprescindible, por lo que hay que ponerse manos a la obra lo antes posible.

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