El porcentaje de los ingresos tributarios destinado a los salarios públicos, que había bajado fuertemente en la administración Cartes, ha vuelto a subir en estos primeros meses del 2019, con lo que se está volviendo atrás en el propósito de destinar más fondos públicos a las inversiones y a gastos de capital. La contención de los egresos del Estado para gastos corrientes está sufriendo un duro revés con la nueva administración, si se tienen en cuenta las cifras que se manejan en la actualidad.

El Ministerio de Hacienda ha dado a conocer datos que indican que a comienzos del 2013 de cada 100 guaraníes que recaudaba el fisco, 93 se utilizaban para pagar los sueldos de los funcionarios del Estado. En tanto que en el ejercicio del 2018, la cantidad de dinero proveniente de las recaudaciones que se usaba para los salarios públicos había descendido a 71 guaraníes de cada 100 percibidos en los impuestos. Lo que quiere decir que en la administración anterior se logró disminuir en 22 guaraníes de cada 100 recaudado la plata utilizada para los sueldos estatales.

Pero ocurre que en los dos primeros meses del 2019, el porcentaje de dinero proveniente de las recaudaciones que se destina a los sueldos públicos es de 78%, lo que quiere decir que en este nuevo ejercicio aumentó en 7 puntos porcentuales la cantidad de fondos públicos que se utilizan para el pago a los funcionarios del Estado. Lo que quiere decir que el nuevo gobierno está revirtiendo la tendencia de usar menos dinero público en salarios y, obviamente, tiene menos disponibilidad de fondos para destinar a lo que más importa, las inversiones.

En un informe de la situación financiera del Estado, la semana pasada el Ministerio de Hacienda reveló que en febrero último de cada 100 guaraníes recaudados por el Estado, 78 guaraníes se destinaron a los sueldos de los funcionarios estatales. De esta suma, 28 guaraníes fueron a Educación, 18 a las Fuerzas Públicas, 13 a Salud, 9 al Poder Judicial, 6 al resto del Poder Ejecutivo, 2 al Poder Legislativo y 2 guaraníes a otros, denominación en que se agrupa a la Defensoría del Pueblo, la Contraloría, las entidades descentralizadas, las gobernaciones y el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura.

La información de Hacienda indica que los ingresos tributarios tuvieron un aumento del 4,2%, mientras que los gastos se incrementaron en 7,6%, lo que quiere decir que en términos de porcentaje este gobierno está gastando más de lo que está recaudando.

El hecho de que el Estado esté usando en salarios más dinero de las recaudaciones de lo que se venía haciendo es una información muy relevante. Está revelando que las nuevas autoridades, en lugar de mejorar el gasto público como se había esperado, están haciendo todo lo contrario al derivar más plata a sueldos. Indica que está realizando menos inversiones con el dinero que recauda y que en vez de mejorar, está empeorando el manejo de los fondos estatales.

Y eso que no se ha pagado aún el aumento a los docentes que se había pactado el año pasado y que comenzará a hacerse efectivo en los próximos meses. Cuando ello ocurra, lógicamente el porcentaje de dinero recaudado que se destina a sueldos tendrá un incremento.

Este es otro desafío que tiene ahora el Gobierno, que, aparte de lidiar con los problemas del enfriamiento de la economía, tendrá que hacer frente a más gastos improductivos sin que haya probabilidades ciertas de que se produzca un fuerte aumento de las recaudaciones.

Para superar esta situación, la administración actual no tiene muchas opciones: debe disminuir sus gastos en salarios, lo cual le resultará muy difícil al tratarse de erogaciones rígidas, y aumentar las recaudaciones de una manera significativa, lo que no es fácil con una economía debilitada.

De ahí el interés del Ministerio de Hacienda de hacer la reforma tributaria que se anunció para los primeros meses de este año. Aunque como tiene que estudiarla el Congreso, no se puede garantizar que salga con rapidez ni que el producto final sea realmente efectivo para recaudar más y mejor. Lo que es otro reto para el Gobierno.