A medida que se conocen nuevos datos sobre la infestación de las lar­vas del mosquito Aedes aegypti y la extensa proliferación de los criade­ros del insecto aumenta la alarma, pues revela que la ciudadanía está fuertemente amena­zada por la afección denominada arboviro­sis, que comprende principalmente al den­gue, chikungunya y zika. Y, al mismo tiempo, llama la atención el grado de inconsciencia de un gran sector de la ciudadanía que con su con­ducta imprudente se comporta como aliado de los insectos y colaborador de la extensión de las enfermedades. Semejante grado de peli­gro hace que todo lo que se haga y se diga para crear conciencia en la materia y se actúe con­tra los causantes de esas afecciones siga siendo insuficiente.

Informes revelados recientemente por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social son preocupantes. En la estadística obtenida últimamente mediante el trabajo del Senepa se tiene que la región sanitaria del departamento de Ñeembucú lidera el ranking con la más alta infestación larvaria, con el 14 %. Después se anota la región sanitaria del Guairá con el 13%, seguida de Asunción, con el 12%. En Central se encontró un índice del 11%, igual que en San Pedro e Itapúa, que tienen también el 11%. Luego viene Misiones, que tiene una infesta­ción del 8,3%, seguido por el Alto Paraná, con 6,6%. Caaguazú tiene 6%, en tanto que Canin­deyú se anota con 5% y Amambay con 4%.

Estos números no significarían nada si no fuera porque la infestación larvaria es acep­table hasta el 1%, de acuerdo con las normas internacionales de la salud. Al comparar este porcentaje con los números arrojados por la encuesta realizada en las regiones sanitarias del país, se puede concluir que todos los sitios estudiados están bajo el gran temor de con­traer las tres enfermedades que ocasiona el Aedes.

El Senepa ha llamado la atención sobre uno de los principales sitios en los que se cría el insecto, que son los neumáticos usados que proliferan mucho más de lo que uno podría imaginarse. Asegura que en todo el territorio nacional existen enormes cantidades de rue­das inutilizadas y que solo en el departamento Central se estima que existen más de 10 millo­nes de neumáticos en desuso que son virtuales criaderos del insecto. Las cubiertas fuera de uso y virtuales criaderos están en las gome­rías, vertederos clandestinos y en muchas viviendas dispersas en las cercanías de donde habitan muchas personas que podrían ser víc­timas de las picaduras del insecto que oca­siona las enfermedades mencionadas. Además de la gran cantidad de neumáticos en desuso, otros de los recipientes que sirven de criaderos son las botellas, floreros y envases cóncavos de diversa índole en los que se acumula agua donde los mosquitos depositan sus larvas.

Otro dato que llama la atención es la gran can­tidad de sitios baldíos, de propiedades no ocu­padas y en estado de abandono que son poten­ciales criaderos. Según la municipalidad de la capital, solo en Asunción en el 2018 fueron notificados más de 1.500 propietarios de pre­dios para que limpien sus lotes, de los cuales solo el 25% realizó la limpieza.

El Ministerio de Salud ha reportado última­mente 26 casos de arbovirosis en todo el terri­torio nacional. De todos ellos, 22 casos corres­ponden a dengue procedentes de Central, Paraguarí, Alto Paraná y Amambay. A estos hay que sumar los casos de chikungunya, que son 4, procedentes de Central y Paraguarí. Las autoridades sanitarias señalan que, aunque la cantidad de casos registrados y comproba­dos son relativamente pocos, los sospechosos montan a millares, por lo que hay que estar preparados para algo peor.

De ahí la necesidad de insistir en la educación sanitaria instruyendo a la ciudadanía sobre los peligros que ocasiona el vector y cómo evitar su proliferación porque, aparte de ser un tema de salud pública, la arbovirosis es un problema de conciencia ciudadana y de responsabilidad social que exige cada vez mayor empeño en la tarea de sensibilizar a la gente.