El Gobierno Nacional había prometido enviar en marzo al Congreso el proyecto de ley de reforma tributaria para mejorar las recaudaciones y rectificar la aplicación de algunos impuestos. Los voceros del Poder Ejecutivo cuando se ocuparon del tema nunca hablaron de aumentar los impuestos, antes bien dijeron que la modificación impositiva no tenía el propósito de incrementar las tasas de los tributos, sino de mejorar el sistema mediante algunos ajustes que se creían necesarios.
Exponentes del sector privado se mostraron de acuerdo, siempre que no se elevaran de ningún modo los gravámenes. Por eso, cuando a fines del año pasado en la Cámara de Senadores se pretendió crear algunos impuestos y aumentar la tasa de algunos ya existentes, la oposición a esa pretensión fue enérgica y se presionó por todos los medios para que no se llegara al extremo de aumentar la carga impositiva.
En ese momento de la discusión cayó en terreno fértil la idea propuesta por el Gobierno de hacer una reforma impositiva y no alzar la tasa de los tributos como se pretendía entre los legisladores. Por lo que parece ahora hay un consenso generalizado entre el sector público y los exponentes del sector privado de hacer la reforma, pero sin elevar impuestos.
Sin embargo, hay grupos de legisladores que van a insistir en gravar las exportaciones y aumentar las tasas de los impuestos sobre el tabaco y las bebidas en general, con el fin, según ellos, de incrementar los ingresos del Estado. Esta posibilidad intranquiliza enormemente al empresariado porque el Poder Ejecutivo puede elaborar un proyecto de ley equilibrado, pero son los legisladores quienes en el Congreso lo estudiarán y convertirán en norma, con los agregados que les parezcan, entre los que puede haber aumentos de impuestos.
Por esa razón salió ahora la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Paraguay (CNCSP) a señalar que no está en discusión para el sector privado el aumentar los tributos, sino más bien modificar las leyes impositivas y la administración tributaria para hacerla más eficiente y de ese modo recaudar más. La negativa de hablar de alzas impositivas es una conditio sine qua non para que los gremios empresariales apoyen la idea de la reforma impositiva porque las consideran perversas e innecesarias. El vocero de la CNCSP recordó que tanto el presidente de la República como el ministro de Hacienda hablaron claramente sobre el tema diciendo que no habrá incremento de tributos.
Muchos sostienen que no se podrán aumentar las recaudaciones si no se elevan los impuestos, lo que agrega un elemento conflictivo a la discusión. Pero la experiencia que ha vivido el país en estos treinta años de democracia demuestra claramente lo contrario. Con las dos grandes reformas tributarias que se hicieron han mejorado ostensiblemente las recaudaciones. Aunque hay que reconocer que existe todavía un gran bolsón de la economía que no tributa y debe ser el objeto de persecución del fisco.
Con la Ley 125, que se promulgó en 1991, se realizó la más grande reingeniería tributaria de la historia reciente. Se creó el IVA y todo el sistema existente de más de 20 impuestos de la dictadura se redujo a solo 8. Luego con la Ley 2.421, en el 2004, se hicieron algunas modificaciones como la reducción de la tasa del Iracis bajándola del 30% al 10% que rige ahora.
Luego de estas dos leyes, las recaudaciones del fisco aumentaron en 6 veces, gracias también al crecimiento económico. Por lo que existe la convicción de que, si se hace de nuevo una reforma tributaria para readecuar algunos impuestos, sin alzar las tasas, el resultado puede ser auspicioso.
Pero no hay que caer en la ingenuidad de creer que solo por reformar la ley mejorarán las cosas, pues hay una materia pendiente muy seria: el Gobierno debe hacer más eficientes a los organismos de recaudación tributaria para perseguir la evasión, aumentar el universo de contribuyentes y, de ese modo, incrementar el monto de las recaudaciones. Sin una maquinaria recaudadora efectiva no hay reforma tributaria que valga porque seguirán los mismos evasores trabajando en negro burlándose de los que pagan sus impuestos y colaboran con la patria.

