Las extraordinarias olas de calor que se han vivido en el país en las últimas semanas han hecho tambalear la solidez del sistema eléctrico nacional que una vez más ha mostrado su precariedad para satisfacer la creciente demanda debido a sus debilidades estructurales.
Informes recientes de la Administración Nacional de Electricidad (Ande) refieren que últimamente se ha llegado a los picos más altos de consumo de energía debido a la necesidad de la gente de utilizar los equipos eléctricos para atenuar el calor y a la mayor cantidad de personas que requieren el servicio. El ente refirió que en la noche del martes último se alcanzó la demanda máxima histórica de 3.357 megavatios (MW), que en términos comparativos equivale a toda la capacidad de producción de Yacyretá (3.100 MW), sumadas dos veces la capacidad de la central Acaray (100 MW) más 37 megavatios, de acuerdo con el examen realizado por un conocido especialista en la materia. La demanda mencionada es superior a los picos alcanzados una semana atrás cuando se había llegado a 3.355 MW y 3.319 MW, de acuerdo con el reporte de la entidad estatal.
Lo más llamativo de la noticia no han sido los picos de consumo, sino la gran cantidad de usuarios que quedaron sin energía eléctrica por la incapacidad de la Ande de satisfacer debidamente la creciente necesidad. A raíz de ello se estima que al menos 20.000 personas quedaron últimamente sin electricidad solo en el departamento Central, sin contar con lo que ocurrió en otros puntos del país. Situación que continuará sucediendo durante toda la temporada estival debido a los problemas que tiene el ente energético en el suministro de electricidad.
De ese modo, una vez más mostramos la contradicción de ser uno de los países que más energía produce por habitante y al mismo tiempo con precarios sistemas de conducción, transformación y distribución de esa energía para satisfacer al mercado. Por eso, la Ande, que es una de las dueñas de las dos más grandes hidroeléctricas del continente, se pasa rogando a los usuarios que no aumenten el consumo de electricidad para que no falte energía a un cierto porcentaje de la población nacional porque su equipamiento no da abasto. Teniendo en cuenta el pronóstico del tiempo, la demanda energética irá subiendo en este verano y miles de usuarios pagarán con su sufrimiento la situación planteada, como ya está ocurriendo cada vez con mayor frecuencia.
Así lo han dado a entender los propios voceros de la entidad estatal que reconocieron su incapacidad debido a que no se ha invertido lo suficiente hasta ahora y que los planes de mejoramiento se extenderán por años. Uno de los problemas apuntados es la insuficiencia y la obsolescencia de los transformadores, cuya salida de servicio son la principal causa de los cortes de energía en barrios y ciudades del país. Y por el nivel de inversión que tiene la Ande, se estima al menos en tres años el plazo para normalizar la situación de transformadores.
Por consiguiente, el problema de fondo es la falta de inversión para que el servicio de transmisión y transformación de la energía sea suficiente. Lo que quiere decir que la Ande debe invertir más y a una mayor velocidad para que su servicio no se resienta como hasta ahora y por causa de ello sufran miles de usuarios.
La Ande, como entidad pública al servicio de la gente, y el Gobierno Nacional, como organismo responsable de la conducción del país, deben tomar urgentes cartas en el asunto para atenuar el problema energético y realizar las inversiones necesarias a una mucho mayor velocidad para ponerse a tono con el reclamo de la ciudadanía.
El Paraguay no puede seguir ostentando la cruel contradicción de ser uno de los mayores productores de energía eléctrica, que, por falta de suficiente inversión, está ofreciendo un mal servicio a las industrias, a los hogares y demás usuarios.