Una denuncia de pobladores de la ciu­dad de San Lorenzo, publicada en La Nación y que da cuenta de las empre­sas dedicadas a la provisión de agua “potable” para gran parte de la ciudad univer­sitaria, disparó la alerta ciudadana. Según esta denuncia, unas 35 aguaterías que proveen el líquido vital a los distintos barrios sirven agua contaminada; con presencia de coliformes feca­les y hasta incluso de nitratos. Grave. Por el riesgo que representa para la salud.

Pero también es grave lo señalado desde los estamentos oficiales que señalan que la conta­minación no solo se dan en estas empresas sino desde el acuífero Patiño mismo. Este acuífero, que se encuentra en los estratos del suelo que asienta a Asunción y su área metropolitana, es muy importante debido a que esta formación geológica permite el almacenamiento subterrá­neo del agua. Este reservorio que alimenta gran parte del departamento Central posee unos 600 sistemas, y casi todo ellos presenten conta­minación con nitrato.

Conservar su pureza es vital, ya que en el depar­tamento Central está asentada una buena parte de la población paraguaya; vale decir, unas 3 millones de personas.

A nadie escapa que la contaminación es uno de los grandes problemas de las áreas urbanas del país. Aguas de los ríos, lagos, lagunas, pozos, tanques y tajamares se hallan “en un estado vulnerable y con alto riesgo de contaminación”. No hay que olvidar también que el lago Ypacaraí presenta niveles de contaminación históricos y que algo parecido ocurre con el Lago de la Repú­blica, espacios hídricos donde está prohibida la actividad para bañistas, situación que se repite también en una buena parte de las playas del río Paraguay, especialmente aquellas ubicadas cerca de conglomerados urbanos.

Es importante puntualizar que de acuerdo a lo que señalan tanto desde el Ministe­rio del Medio Ambiente (Mades) y el Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Erssan) la presencia de elementos potencialmente tóxicos no es característica exclusiva de los ríos, lagos y aguas superficiales sino que es mucho más grave aún puesto que la situación afecta también a las napas subterráneas.

Los distintos análisis realizados tanto desde organismos oficiales como privados resaltan el grado preocupante de contaminación en los pozos de los cuales se abastecen del líquido vital muchas comunidades rurales. En defini­tiva, el relevamiento científico de la calidad de las aguas revela índices de polución que deben generar acciones inmediatas de parte de las autoridades nacionales, departamentales y locales.

En efecto, para revertir la actual condición de vulnerabilidad de este valioso recurso natural es necesario el trabajo coordinado de las diver­sas instancias. Los municipios y las goberna­ciones deben coordinar acciones con el Poder Ejecutivo para garantizar la aplicación de las medidas de protección y cuidado de las aguas, un patrimonio natural que debe figurar entre las prioridades para cualquier autoridad, sean cuales fueren los alcances territoriales o admi­nistrativos de sus atribuciones. Es preciso tomar conciencia de que el agua –por abun­dante que pueda parecer en nuestra geogra­fía– es un recurso natural escaso, esencial para la vida y para todas las actividades económi­cas o productivas. No existe además ningún sustituto para el agua, cuyo volumen no puede ser ampliado a voluntad. Es decir, el agua tiene tal importancia para la vida y la sociedad que su defensa y resguardo no pueden admitir la menor desidia o negligencia.

Por ello, es fundamental que Paraguay avance en una reglamentación más detallada y consoli­dada de la Ley de Recursos Hídricos. Pero para proteger con eficacia este recurso vital no bas­tan las mejores estrategias con el trabajo coor­dinado de las autoridades o el mejoramiento del marco legal. Es crucial también modificar una pauta cultural muy arraigada en nuestro país, ya que mucha gente piensa, a juzgar por su comportamiento, que el agua es una riqueza ilimitada. Para que las futuras generaciones de paraguayos puedan seguir disfrutando de la abundancia del líquido vital es esencial cambiar el paradigma cultural y lograr el compromiso de toda la ciudadanía con el cuidado del agua y del medio ambiente.