Los últimos reportes sobre las inun­daciones de Asunción hablan de más de 900 familias evacuadas de las zonas bajas por la subida del río Paraguay y, según las estimaciones de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), ese número llegaría a 5.000 para fin de año, según los pronósticos. Al avance del cau­dal del río se suma ahora la lluvia persis­tente, por lo que el panorama es cada vez más inquietante.

Las periódicas subidas de las aguas y el apurado salvataje de miles de familias de las zonas ribereñas son un problema tan recurrente que ya forma parte de la histo­ria anual de la capital del país. En lo que va del 2018, esta crecida del río es la segunda, pues en enero pasado también se vivió el mismo drama.

Este sufrimiento de millares de ciudada­nos de Asunción, a pesar de su aparato­sidad, tiene una solución relativamente simple que está al alcance de la mano de las autoridades municipales y naciona­les. Crear otras viviendas como las de San Francisco, el nuevo barrio de la capital que surgió de la nada y hoy alberga a un millar de familias que hasta hace dos años sufrían los embates de las crecidas y el dolor del desamparo en las zonas ribereñas de la Chacarita y Zeballos Cué. Hacer lo que se realizó ahí es el remedio.

El proyecto se erigió con el objetivo de mejorar la calidad de vida de 1.000 fami­lias de cinco zonas anegadizas del Bañado Norte de Asunción: San Pedro, San Jorge, San Vicente, San Felipe zona baja, Refugio y familias de Zeballos Cué.

El componente habitacional contemplaba 78 monobloques de tres pisos, con 888 departamentos, más 112 viviendas unifa­miliares, a las que se sumaban las obras complementarias, como centro de salud, subcomisaría, planta de tratamiento de efluentes, red de agua potable, desagüe pluvial y alcantarillado sanitario, sistema de cableado subterráneo, centro comuni­tario, un templo, escuela y salón de usos múltiples.

Las obras culminaron el año pasado y en diciembre del 2017 se mudaron las prime­ras familias a sus nuevos hogares y hoy día varios miles de asuncenos que habitaban los lugares más vulnerables de la capital pasaron a vivir una existencia digna en viviendas confortables.

Mediante el barrio San Francisco, por pri­mera vez en la historia, los ribereños de Asunción, siempre víctimas de las inun­daciones y de la pobreza, fueron rescata­dos y ahora viven en una zona capitalina modelo, que es además un ejemplo de lo que se debe seguir haciendo. Ese logro fue posible mediante la visión del gobierno anterior, que consiguió la ayuda de Itaipú en el financiamiento y la supervisión de las obras, además de la gestión de la Sena­vitat, hoy Ministerio de Urbanismo. La emblemática obra se concretó a pesar de la pública oposición de varios políticos, que hicieron todo lo posible para trabar el proyecto y que ahora forman parte de este gobierno.

La idea para la solución a los problemas de los ribereños ya está: replicar la expe­riencia del barrio San Francisco en diver­sos puntos de la capital. Para proseguir esta salida, durante la gestión anterior ya se programó la construcción de vivien­das para la zona del Bañado Sur, un pro­yecto que contempla numerosas obras de infraestructura que van a transformar en gran medida ese sector metropolitano.

Solo resta ahora que el gobierno de Mario Abdo Benítez se ponga las pilas, consiga financiamiento y encare la realización de las obras, tal como la administración Car­tes hizo en el icónico barrio que lleva el nombre del papa Bergoglio.

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