El estudio de presupuesto público para el 2019 está con­cluyendo en la comisión bica­meral respectiva y a medida que se presentan los ministerios y enti­dades públicas a defender sus núme­ros crecen los pedidos de aumento de gastos. La película se repite indefecti­blemente casi con los mismos prota­gonistas todos los años. Pero no por conocida esta realidad deja de ser peli­grosa para el equilibrio de las cuen­tas públicas y la salud fiscal del país, tan bien cuidada en los últimos cinco años.

Justamente por repetirse todos los años esta amenaza contra la soli­dez macroeconómica es que las autori­dades deben extremar el cuidado y no dejarse embaucar por los irresponsa­bles de siempre que solo quieren hacer más gastos sin importarles la capaci­dad recaudadora del Estado.

En algo más de un mes y medio que lleva el análisis del plan económico en el Congreso, diversos entes públicos y organismos estatales ya han pedido aumentos que superan largamente lo previsto por el Ministerio de Hacienda en el proyecto de presupuesto, que desde junio venía trabajando con esas mismas entidades en la confección del plan presupuestario.

Contra las recomendaciones expre­sas de la cartera fiscal, casi todos los entes y ministerios han desfilado por la comisión bicameral con sus pedidos de incremento de gastos.

Vale la pena señalar las solicitudes de alzas en sus presupuestos de algunos organismos porque son llamativas: la Contraloría General de la República pidió un incremento del 24,3% sobre el presupuesto previsto en el proyecto de ley, en tanto que la Corte Suprema de Justicia solicitó un 11,9% más que lo pautado por Hacienda. La Corte pidió más dinero para otorgar un 20% de aumento salarial a su personal, cifra realmente descabellada si se tiene en cuenta que la inflación apenas llegará al 4% este año.

Con los pedidos de incrementos de una treintena de entidades, el proyecto de presupuesto, previsto inicialmente en 80,1 billones de guaraníes, ahora ha subido a 83,1 billones y, con seguridad, en los estudios que se realicen tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado el incremento trepará mucho más.

El temor del desmadre del presu­puesto público ha llamado la atención del sector privado, que destacó que el alza de los gastos corrientes será muy grave para nuestro país por las conse­cuencias que acarrearán. Uno de los empresarios advirtió que los aumen­tos de los gastos corrientes nos conde­nan como país porque no hay forma de financiar esos pedidos sin afectar los pilares de nuestro crecimiento econó­mico.

Es más, si se concretan esas alzas de gastos para aumentos salariales, se afectará necesariamente a los progra­mas sociales más importantes con que se ayuda a los sectores del país menos favorecidos, pues se les quitará fondos para pagar los incrementos de sueldos.

En el Congreso, los legisladores deben analizar la verdadera situación del país en vísperas de un año duro, pues indudablemente la situación argentina afectará las recaudaciones paraguayas por las consabidas bajas en las ventas dentro del país. Y ante la eventualidad de que no pueda crecer bien la percep­ción de tributos sería muy irresponsa­ble autorizar más gastos que no tienen contrapartida de ingresos.

La disciplina fiscal alcanzada durante el último gobierno hay que mantenerla a toda costa porque sino se estaría haciendo un daño muy grave a la esta­bilidad de la economía paraguaya con consecuencias muy desagradables para todos los que habitamos este país.

Por suerte, el ministro de Hacienda tiene las ideas muy claras en esa mate­ria y ha hablado de vetar la ley si el pro­yecto de presupuesto sale de los pará­metros establecidos. Pero no se sabe si tendrá el apoyo del Ejecutivo, pues en el mismo seno de ese poder hay nume­rosos ministerios que están actuando en contra de lo recomendado por la cartera fiscal.

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