El presidente de la República, Mario Abdo Benítez, cerró esta semana una visita de Estado a la República de China-Taiwán en la cual ratificó los lazos entre las dos naciones y, especial­mente, ha dejado constancia de que los fuer­tes lazos políticos, diplomáticos, económicos y culturales estarán enfocados en la isla de Formosa.

De esta manera, el jefe de Estado man­tiene también el statu quo en las relaciones diplomáticas que se extienden por más de 60 años entre paraguayos y taiwaneses.

Al tiempo de sellar y ampliar una alianza estratégica iniciada ya por su antecesor, Horacio Cartes, con el gobierno de la presi­denta Tsai Ing-wen, el mandatario para­guayo dejó en claro que en el plano polí­tico no existe ningún tipo de intención de modificar esta asociación de larga data con la isla. Aunque el Paraguay prioriza sus intereses en todos los campos, con una decidida apuesta por la integración y la globalización, Abdo Benítez aclaró que no habrá condicionamientos para aquellos que busquen la amistad y la cooperación del Paraguay.

Recientemente, empresarios vinculados al sector ganadero hacían hincapié en la nece­sidad de buscar acuerdos comerciales con China continental, el gigante asiático, la mayor economía en expansión en la actua­lidad, de tal suerte que el Paraguay tam­bién se beneficie de un posible intercambio comercial. No es una mala idea, siempre y cuando se mantengan los vínculos políticos y diplomáticos con Taipéi.

A diferencia del expediente Israel, en el que la Cancillería paraguaya cometió un tremendo error al devolver la embajada de nuestro país de Jerusalén a Tel Aviv, el pre­sidente de la República y sus asesores en política exterior entienden a la perfección la importancia del respaldo taiwanés y la gravitación que tiene la alianza con nues­tros amigos orientales.

Para comenzar, desde marzo pasado rige un acuerdo comercial que incluye casi un centenar de productos que ingresan con arancel cero al mercado taiwanés. Mercan­cías tan diversas como las hierbas medici­nales y otras tradicionales como la carne o la madera integran este paquete de produc­tos que no pagan aranceles en Taiwán en un acuerdo que promueve el intercambio comercial.

Otro aspecto muy importante pasa por la asistencia, tanto en la agricultura como en la educación. En materia del campo, los técnicos taiwaneses trabajan denodada­mente en el marco de una misión que busca el desarrollo rural de nuestro país que per­mita diversificar productos y lograr aquel milagro que ellos mismos habían experi­mentado en su pequeña isla al convertir un país que era básicamente agrícola a pasar a constituirse, ocupando la plaza N° 15 la década pasada, en una de las mayores eco­nomías del globo.

Por supuesto, esto requirió un cambio de mentalidad y la introducción de programas conducentes a nivel público. Apostaron al desarrollo de la informática, que es hoy la base de sus exportaciones. Pero no lo hicie­ron de la noche a la mañana. Lo hicieron sí priorizando lo básico: la educación.

Y es precisamente en el campo de la educa­ción en el que probablemente se produzca el mayor aporte que el gobierno y el pueblo taiwanés brindan a nuestro país. Numero­sos becarios paraguayos fueron y siguen yendo para formarse en las mejores uni­versidades de Taiwán. Más de 250 estu­diantes compatriotas han pasado a for­marse en las aulas de Taipéi, Kaohsiung (la segunda ciudad en importancia de la isla), Tainan o Taichung. Otro dato que mues­tra, asimismo, el interés del país amigo en invertir en recursos de calidad dentro de la educación es la Universidad Tecno­lógica Taiwán-Paraguay que se encuen­tra en plena etapa de cursillo para los 100 estudiantes que formarán la primera pro­moción de universitarios formados en carreras tan diversas como mecatrónica o ingeniería civil.

El respaldo de Abdo Benítez a esta nación amiga de las antípodas, así como lo han hecho Horacio Cartes, Fernando Lugo y todos los presidentes desde 1967, sin dudas marca las excelentes relaciones que existen entre Asunción y Taipéi y que muestra que hay una unión para rato.