Uno de los logros más importantes del gobierno anterior es haber mantenido las cuentas fiscales en orden, con un déficit controlado y dentro de los parámetros establecidos por la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF). Gracias a ello nuestro país no tiene apuros como ocurre con otras naciones de la región, puede mirar tranquilo el futuro inmediato y hasta puede ser la envidia de otras economías que están agobiadas por deudas y viven en la incertidumbre.
La salud macroeconómica del Paraguay, que ha costado un gran esfuerzo de disciplina, es mirada como un ejemplo por los técnicos y políticos de otros países. Es un legado que no puede ser despilfarrado de ningún modo.
Aunque no todos parecen valorarla suficientemente, como es el caso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que en un estudio conocido la semana pasada sugiere que la economía paraguaya aumente su déficit fiscal en 146,6% más y llevarlo al 3,7% del PIB en lugar del 1,5 % que establece la LRF.
El documento propone que el Paraguay se endeude hasta el límite indicado para reducir la brecha en infraestructura en un 50%, incrementando el déficit fiscal en 1,3 puntos del PIB durante los próximos 20 años. Agrega que la LRF debe aumentar el porcentaje del límite al déficit fiscal para afrontar los desafíos del desarrollo del país. Esto, porque, según argumenta, el tope del gasto público restringe los planes de inversión cuyo aumento es crucial para más oportunidades de desarrollo.
El BID, que como todo banco tiene como función prestar plata, dice que el país tiene más para duplicar su deuda, no importa si puede pagarla o no o si pone en riesgo su estabilidad macrofiscal. Felizmente, esta insólita propuesta del organismo multilateral no fue aceptada ni por gente del Gobierno ni por exponentes del sector privado, que la han rechazado decididamente resaltando que sería perniciosa para el país.
Funcionarios del Gobierno que trabajaron justamente para sanear las cuentas públicas dijeron que la duplicación del déficit para mejorar infraestructura no es viable y que la fórmula es aumentar las recaudaciones y buscar nuevas formas de inversión.
El ministro de Hacienda ha dicho que una de las fortalezas del Paraguay es la responsabilidad fiscal con la que se ha manejado la economía en los últimos años, lo que permite tener una realidad diferente a la región. Indicó que no cree que algo que funciona en el Paraguay deba ser cambiado. “Yo no tocaría la regla fiscal porque es un compromiso que tenemos con los paraguayos, primero, y con el mundo, en el exterior. Me cuesta mucho entender para qué tocaríamos lo que funciona”, enfatizó.
No hace falta ser un experto en economía para darse cuenta de que endeudarse y aumentar el déficit no es lo más adecuado, cuando existe la posibilidad de otras fuentes. Como mejorar el ahorro público, subir las recaudaciones, vender a mejor precio la energía hidroeléctrica.
Ante la unánime crítica a su propuesta, el BID salió a aclarar que solo se trata de una simulación. Pero gracias a ella, los paraguayos salimos a destacar que la estabilidad fiscal lograda durante la administración saliente es uno de los más preciosos tesoros que se ha legado al país. Y que, como corresponde a gente sensata, se la tiene que cuidar y enriquecer a pesar de las inevitables tentaciones del mercado financiero. Porque, como se ha visto en esta ocasión, los prestamistas piensan solamente en sus negocios sin importarles mucho la suerte de los países y su gente.

