En estos días, la preocupación de la gran mayoría de las perso­nas en el campo de la salud son las enfermedades respiratorias asociadas indefectiblemente a los cam­bios bruscos de temperatura y la persis­tencia de un invierno duro y poco habi­tual que aún estamos atravesando en pleno mes de setiembre.

La temporada invernal ha acentuado la gravedad y la influencia de los dis­tintos virus y otras causas de enferme­dades respiratorias que, si se compli­can, se convierten en graves y quienes están afectados por ellas debenhospi­talizarse. Según datos de Salud, hasta el mes de julio hubo 16 muertes asociadas a enfermedades respiratorias, además demás de 250 mil consultas por enferme­dades de tipo influenza (ETI) en todo el país. El crecimiento, siempre asociado a losvaivenes del clima, es normal, pero el aumento de casos debido alcontagio de distintas maneras es también a causa de nuestro desconocimiento –o indiferen­cia– de los sencillos métodos preventivos.

Medidas tan fáciles de implementar, como lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón, tanto en elhogar como en las escuelas, colegios y lugares de tra­bajo, para evitar propagar los virus, así como el uso de tapabocas si se estácon un resfriado pueden hacer la diferen­cia. Más allá de todaduda, padres y res­ponsables de niños en edad escolar quepresenten síntomas de gripe o resfríos, deben evitar que los mismos acudan a clase, realizando la consulta médica pertinente y respetando el reposo y la ingesta de líquidos, evitando ejercersobre los menores la medicación empí­rica o automedicación,que puede ser tan peligrosa para llevarlos a un estado crítico,como ineficaz para combatir o mejorar el estado de los mismos.

Tener cuidados con la salud de todos los miembros de la familia desde el hogar, representa ejercer laresponsabilidad sobre nuestra propia salud y la de los más vulnerables dentro del grupo familiar, como pueden ser los niños ypersonas de la tercera edad. Vigilar su alimenta­ción, que tomen suficiente líquido y hasta que tengan una actividad que les ayude a mantenerse físicamente sanos, es gratis y no representa grandes inversiones, más que la atención propia del interés y afecto.

Estamos a pocos meses del verano y, como cada año, ante el peligro del den­gue y otras enfermedadesprovocadas por la picadura del aedes aegypti. ¿Por qué esperar entonces hasta que sea tarde para tomar medidas destinadas a evitar la propalación de dicho vector? Eliminar criaderos en nuestras casas, especial­mente ahora, después de estas lluvias, puede hacer la diferencia entre la presen­cia de pocos casos de dichasenfermeda­des o una gran epidemia que lamentare­mos más adelante.

Incorporar en el seno familia como rutina que todos deben realizar, destinadas a evitar la acumulaciónde agua, limpiar los patios y mantener bajo cuidado los luga­resen donde crecen las larvas, evitará problemas y, si nos organizamos con veci­nos y miembros de nuestras comunidades será más fácilaún obtener el beneficio de una vida más saludable y plena.

No bajar la guardia en casa y aprender que una simple pero eficaz limpieza de manos con agua y jabón, o ponernos a la tarea de eliminar agua estancada en pequeños o grandes recipientes, cortar el pasto y mantener limpios los patios y baldíos, puede significar un gran cam­bio en nuestra salud integral, además de sentirnos responsables por nosotros, la familia y la comunidad.