La salud maternoinfantil abarca aquellos aspectos de la salud de la mujer desde el embarazo al alumbramiento, hasta la etapa del posparto. Pese a que la gracia de la maternidad es casi siempre una experiencia positiva, para muchas mujeres en todo el mundo es sinónimo de sufrimiento, enfermedad e incluso de muerte.
Hay complicaciones que tienen relación directa con más del 70% de las muertes de mujeres madres a nivel mundial: hemorragias, infecciones, abortos, eclampsia y parto obstruido. Es por ello que la atención especializada antes, durante y luego del alumbramiento puede salvarles la vida a ambas, a las madres y a los neonatos. Es por ello que dedicar programas a la atención de este segmento de la salud constituye una obligación para el gobierno.
Esta descripción de la realidad que se registra a nivel mundial ha sido durante años también una situación similar en el Paraguay, donde la atención maternoinfantil ha estado por mucho tiempo en la franja deficitaria de los hospitales públicos.
Aunque estos servicios dedicados casi con exclusividad a la atención de la mujer y del recién nacido, están presentes en todos los hospitales del esquema del Ministerio de Salud Pública (centros de salud, hospitales regionales o clínicas del IPS), en los últimos 30 años una de las instituciones que se ha destacado por su prestancia y por ser una referencia ha sido el Hospital San Pablo, el que era conocido anteriormente como el Centro de Salud N° 5, que ha visto a lo largo de su historia miles y miles de alumbramientos. Allí se atiende un promedio de 110.000 pacientes al año, unas 300 a 350 consultas por día; además de un promedio de 3.500 partos al año, es decir, entre 12 a 15 nacimientos por día.
A fin de optimizar sus recursos con el indudable objetivo de mejorar su servicio, este centro de referencia está cambiando su rostro. El nuevo edificio que alojará al hospital se habilita este sábado, aunque entrará recién en operatividad en julio, luego de completar el equipamiento.
Este centro especializado en la atención de mujeres y recién nacidos ocupa unos 5.000 metros cuadrados y el edificio está distribuido en tres niveles, en los que se hallan urgencias, consultorios, laboratorio clínico, salas de estudios por imágenes, quirófanos y unidades de cuidados intensivos para adultos y recién nacidos.
Cuando funcione a pleno, será el primer hospital dependiente del Ministerio de Salud Pública con dotación de camas de terapia intensiva exclusivas para mujeres con requerimiento de este costoso servicio. Para comprender un poco más en detalles, el centro especializado tendrá una capacidad de internación de 144 camas incluidas las 12 unidades de terapia intensiva para adultos y 44 para el área neonatal, distribuidos entre cuidados intensivos, intermedios y mínimos. La gran novedad constituye precisamente la habilitación del área de cuidados intensivos para adultos, un área que se carecía hasta la construcción del nuevo centro.
Esta megaobra fue posible gracias a la donación de 8,5 millones dólares realizada por la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (Koica) y que contó además con una contrapartida nacional de un millón de dólares, aportados por el Ministerio de Salud Pública.
Estos números dan cuenta de que el paso dado en favor de la mejora de los servicios es trascendental, con especial énfasis en la inclusión de servicios especializados y de alta complejidad.
No cabe duda de que esta inversión en una obra tan útil representa uno de los legados más importantes del actual gobierno en el área de la salud, que ha sido una de las principales preocupaciones de la administración Cartes.

