La fiscala de la unidad Penal Esmilda Álvarez presentó ayer imputación contra el hijo del presidente del PLRA, Efraín Alegre Irún, y gavilla de adherentes que plantaron pruebas en la escena del crimen de Rodrigo Quintana.

Después de un mes de iniciarse la investi­gación, finalmente ayer la fiscala Esmilda Álva­rez imputó a Olga Paredes, Mabel Cantero y Fernando Cáceres por frustración a la persecución y ejecución penal, al comprobarse la par­ticipación de los mismos en la alteración de la escena del crimen, tras el asesinato de Rodrigo Quintana en aque­lla trágica madrugada del 1 de abril del 2017 en la sede del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). La agente del Ministerio Público tam­bién imputó a Efraín Alegre Irún, hijo del presidente de dicha nucleación política y a Stiben Patrón por alteración de datos, sabotaje de sistemas informáticos y también por frustración a la persecución y ejecución penal.

Según la misma imputación, aún no están identificadas las otras personas que tuvieron activa participación en los mencionados hechos, tras el trágico suceso, y que serán individualizadas y procesa­das en los próximos días.

Con esta imputación, cae la teoría del abogado del PLRA, Guillermo Duarte Cacavelos que en su escrito de acusa­ción como querella mau, pre­sentó al líder liberal Efraín Alegre como víctima, ya que ahora se comprueba que el propio hijo del líder azul lideró un esquema armado dentro de la misma nuclea­ción política para culpar al gobierno de turno y vender al Ministerio Público una situación muy diferente a lo que fue la realidad.

El escrito del Ministerio Público indica que de los “ele­mentos recabados durante la investigación, así como del informe técnico del conte­nido del circuito cerrado del PLRA, conforme la secuen­cia de hechos, surge que, en la madrugada del día 1 de abril del 2017, Olga María Paredes Brítez, Ramona Mabel Can­tero, Fernando Cáceres, Sti­ben Patrón y Efraín Alegre Irún, junto con otras perso­nas cuya identidad se des­conoce, habrían alterado y modificado las evidencias que se encontraban en el lugar donde ocurrió el homicidio en el que resultó víctima Rodrigo Quintana.

Así también, Stiben Patrón y Efraín Alegre Irún habrían inutilizado datos almace­nados magnéticamente en las CPU con las cuales son visualizados en las imágenes del circuito cerrado que, con­forme al horario, habría ocu­rrido con posterioridad al fallecimiento de la víctima, a fin de impedir el acceso a la información contenida en las mismas, en el lugar donde se produjo un hecho grave y, cuyo esclarecimiento es obligación del Ministerio Público”.

En este último punto, para la Fiscalía existen suficientes elementos fácticos para que los mismos sean investigados por los hechos imputados.

La fiscala Álvarez aclaró que su trabajo se circunscribe en los hechos que ocurrieron antes de la constitución del Ministerio Público en el lugar del hecho. La misma dijo que concretamente es una altera­ción de una escena del crimen, refirió que el lugar no se puede alterar, no se puede modificar, no se puede tocar y fue lo que se vio en las imágenes.

“Es algo inexplicable, que en una escena del crimen, alguien esté moviendo com­putadoras de un lugar a otro cuando se sabe muy bien que pertenecen a una investiga­ción penal de mucha relevan­cia, que es la muerte de un joven dentro de un local”, dijo Álvarez sobre la conducta del hijo del presidente del PLRA y de Stiben Patrón.

En otro momento, dijo que están ante una situación de modificación de la escena del crimen, con casquillos de balas que se mueven de lugar, se sacan algunos, se ponen otros.

“Todo esto es inadmisible. Lo que ocurrió en esta escena del crimen, de un caso que tomó mucha relevancia, las imá­genes son bastantes claras para proceder a la imputa­ción”, dijo la fiscala.

La agente del Ministerio Público dispuso la compa­recencia de los menciona­dos imputados a fin de que presten declaración inda­gatoria el 27 de agosto, a las 8:30, 10:30, 11:30 y 12:30, respectivamente.

IMPUTADOS POR ALTERACIÓN DE LA ESCENA DEL CRIMEN EN EL PLRA 

Fernando Cáceres llega hasta el local y muestra un cartucho a un fotógrafo de Popular.

El mismo deja un cartucho al pie de la escalera, que lo trajo desde la calle, para posteriormente desaparecer del lugar.

Cuando va subiendo la escalera, Ramona Mabel Cantero le indica a Olga Paredes sobre el cartucho dejado por Fernando Cáceres.

Olga Paredes arrastra con los pies la vainilla dejada por Fernando Cáceres desde el pie de la escalera hasta cerca de donde cayó el cuerpo y al lado del primer casquillo dejado por el hombre de remera negra.

IMPUTADOS POR SABOTAJE DEL SISTEMA INFORMÁTICO 

Stiben Patrón lleva una CPU al segundo piso del local del PLRA, como escondiendo antes que llegue la comitiva fiscal.

Efraín Alegre Irún, con el torso desnudo, lleva una CPU de la oficina de su padre a otra dependencia. Sería el disco duro del sistema de cámaras del circuito cerrado.

LOS QUE AÚN NO ESTÁN PROCESADOS 

El suboficial Juan Garcete, custodio del diputado Eusebio Alvarenga, pisa el cartucho que cayó de su camarada Arnaldo Báez.

Un hombre de remera negra llega hasta la escena del crimen y aprovecha la muchedumbre que rodea el cuerpo de Rodrigo Quintana para dejar un casquillo.

Un joven de remera color celeste, luego de ser orientado por otra persona, toma el cartucho que cayó de la escopeta de Báez.

El chofer de Efraín Alegre, identificado como Luis Osvaldo Sánchez también toca el cartucho que cayó de la escopeta de Arnaldo Báez.

Arnaldo Andrés Báez, quien entregó su escopeta y se refugió en la oficina de Efraín Alegre, luego de ir hasta la Comandancia.

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