POR SARA AYALA, periodista, sara.ayala@gruponacion.com.py

El precandidato a presidente de la República Oriental de Uruguay por el Partido Nacional, Juan Sartori, de tan solo 38 años, visitó unos días Paraguay para compartir su visión de integración regional y conocer las ventajas internas que ofrecemos al mundo. Igualmente, conversó con el presidente Mario Abdo Benítez sobre la idea de fortalecer los lazos comerciales.

Las elecciones internas de los partidos políticos del Uruguay se harán el 30 de junio de este año, mientras que las generales se llevarán a cabo el 27 de octubre. El candidato ganador asumirá la Presidencia el 1 de marzo del 2020. Juan Sartori comenzó su carrera como empresario de servicios financieros en el 2002 creando la Unión Capital Group, pero vendió su control en el 2008.

En esta entrevista exclusiva con La Nación, Sartori comentó acerca de sus propuestas y de lo que espera de la relación bilateral en caso de llegar a la meta.

–¿Cuál fue el motivo de su visita al país?

–El interés es presentar, desde mi campaña, un Uruguay integrado a la región. Tenemos que trabajar muchísimo más juntos, más con esta generación de líderes nuevos en Paraguay como Mario Abdo, que son más modernos, abiertos al mundo en general. Para mí es una buena oportunidad para ver lo que Paraguay está haciendo bien porque hay muchos uruguayos que vienen a invertir, hacer negocios e instalarse. Paraguay tiene un modelo que atrae la inversión y a gente de nuestro país para desarrollarse. Vine para intercambiar ideas con el Presidente y para tener un relacionamiento que sea más cercano porque espero ganar las elecciones este año.

–¿Cómo fue que se animó a incursionar en la política, siendo que viene de un mundo empresarial?

–Este año se me dio un cambio de vida importante, pensaba que era el momento en que mi país necesitaba que más personas se comprometan políticamente. Además, me sentía preparado para que después de 15 años de vida empresarial trate de hacer algo por mi país y los demás, algo más involucrado en la política para dejar atrás esa vida de empresario.

–¿Qué lo motiva a lanzarse directamente a la Presidencia y no a otros cargos?

–El convencimiento de que Uruguay está en un momento importante en el cual tiene que redefinir su futuro. Somos un país donde históricamente se vivía con mejor calidad de vida que en otros lugares, que funcionaba, tenía mucha inversión, la educación funcionaba bien; pero en los últimos años se viene perdiendo. Como pasó en algunos lugares de Latinoamérica, gobernados por la izquierda, pasó en Uruguay con menos volumen. Entonces, yo, con una visión de viajar mucho, conocer las mejores prácticas en el mundo entero y saber cómo integrar a Uruguay a las nuevas tendencias globales, flujos de innovación e inversión, dije que era un buen momento para plantear este esquema político que está basado en una economía mucho más fuerte.

–¿Cómo ve las elecciones en su país?

–Pensamos que esta elección va a ser de la alternancia para que el Partido Nacional vuelva al gobierno en Uruguay con las ideas de mi partido, más libertad, más apertura económica y una visión más de desarrollo del país, en todos los aspectos económicos, políticos y sociales. Hace muchos años que las políticas del Frente Amplio vienen en extinción.

–¿Qué opina de la decisión del gobierno de Uruguay sobre el caso de Venezuela?

–Uruguay, Bolivia y México fueron lo únicos países alineados en contra de toda la comunidad internacional para darle más tiempo a (Nicolás) Maduro para el diálogo y negociación. Creo que le hizo muy mal a la imagen de nuestro país, que siempre fue visto como país de progreso que apoya la democracia, la libertad, y acá creo que esta alineación ideológica le hizo muy mal.

–¿Qué opina sobre el problema principal de Latinoamérica, la corrupción?

–En los últimos años es un problema grave. A veces llevando a quiebres institucionales como Brasil, por el volumen. Por eso hacen falta gobiernos que corten con viejas prácticas. Una manera de hacerlo son las leyes de transparencia mucho más fuertes, que permitan saber cómo se toman las decisiones, cómo se ejecutan las licitaciones, cuánto cobran los legisladores, qué privilegios tienen. Lo que ha pasado es que esos escándalos han alejado a la gente de los políticos, hay un descreimiento en general. Es necesaria gente con perfil nuevo, no contaminada con la vieja política, porque estas decisiones solo se pueden tomar si alguien viene afuera del sistema. Entonces, es parte de la renovación quebrar con ese sistema.

–¿Cómo cree que se combate el narcotráfico?

–Es un problema grave, en Uruguay las drogas baratas afectan barrios donde se están perdiendo generaciones enteras de jóvenes. Tenemos que combatir con firmeza. Hay experimentos por los que transitar. El de Uruguay es interesante mirarlo como el primer país chico en legalizar la marihuana, pero hay que ver los resultados. Y contra lo ilegal, contra lo que vamos a luchar, hay que coordinar en la región. Ningún país puede enfrentarse solo contra estas redes internacionales que se mueven rápido. Hay que coordinar entre todas las instituciones, es la única manera de combatir la fuerza del narcotráfico.

–¿Qué debe de cambiar en el Mercosur para que funcione mejor?

–El Mercosur es una linda idea, pero no funcionó como esperamos y menos para los países pequeños del Mercosur. Al final perdimos independencia de buscar mercados internacionales con quienes podríamos firmar acuerdos. Uruguay y Paraguay, quizás, adentro de los grandes, que son Brasil y Argentina, quedan por el camino. Me gustaría flexibilizar para que funcione regionalmente, pero que cada país tenga la posibilidad de firmar acuerdos independientemente con otros países.

–¿Qué opina sobre la postura de Paraguay con la Unasur?

–Esa decisión la respaldo, necesitamos menos organismos que se forman con fines ideológicos y mucho más con el ámbito de cooperación económica, innovación y educación. La idea es tener un continente que se mueva mejor en educación, innovación y comercio. Menos ideología y más resultados.

–¿Qué opinión tiene acerca de la reelección?

–En Uruguay no tenemos reelección, aunque pueden hacer un mandato, irse y volver, no hay límites, pero no de forma seguida. El modelo uruguayo puede inspirar. Pero creo que la no reelección es sana para las instituciones y la democracia. Tiene sus razones de ser, por más que a veces una buena gestión tenga ganas de continuar.

–¿Qué proyectos tiene pensado con Paraguay?

–Como muchas de las salidas de los productos de Paraguay son por los ríos y terminan en los puertos uruguayos, se habló mucho de dar un acceso privilegiado a los puertos para la salida al mar con un lugar que dependa de Paraguay dentro de nuestro país que maneje la logística, con un acceso fácil y barato al mundo. Es un ejemplo de integración que serviría.

Con eso de que nos confunden por el nombre, encuentro similitudes que podemos vincular y trabajar juntos temas en común como el desarrollo de la agricultura y la presencia internacional para convencer juntos los intereses internacionales, esa hermandad me gustaría que se refleje.