La inversión en ciberseguridad no es opcional para las entidades financieras, según la representante de la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), Liz Cramer, quien lanzó una advertencia sin rodeos: aquella institución que no pueda costear los niveles de protección que exige el contexto digital actual, simplemente no debería operar.

Cramer hizo un balance de la evolución tecnológica del sistema bancario paraguayo y los desafíos que aún enfrenta. “Si el negocio no puede hoy invertir lo suficiente en seguridad, no debería existir”, sostuvo la ejecutiva, en uno de los pasajes más contundentes de la entrevista a la 1020 AM.

Reconoció que el sector bancario paraguayo registró avances significativos en los últimos años. Las transferencias instantáneas, los pagos por código QR y la expansión de la banca digital transformaron la experiencia de los usuarios, aunque advirtió que esa naturalidad con la que hoy se usan esas herramientas es el resultado de una inversión silenciosa y sostenida que el público no siempre percibe.

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“Todo lo que para nosotros hoy parece tan espontáneo y natural es porque hay una inversión detrás muy fuerte para que eso suceda con seguridad”, explicó.

Liz Cramer, presidenta ejecutiva de la Asoban.FOTO:NÉSTOR SOTO

Sin embargo, la mayor integración del ecosistema financiero —que ahora incluye a las fintech y otros nuevos actores tecnológicos— también amplía la superficie de exposición ante eventuales ciberataques. Cramer advirtió que, en un sistema tan interconectado, un incidente que afecte a una entidad puede propagarse rápidamente a las demás. “Ya estamos cada vez más integrados, entonces si se afecta uno, se puede afectar al otro”, señaló.

Aprender de las experiencias de otros

En ese sentido, la representante de Asoban llamó a aprender de la experiencia regional. Varios países de América Latina atravesaron episodios críticos vinculados a brechas de seguridad en sus sistemas financieros, y Paraguay, dijo, no puede ignorar esas lecciones.

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Cramer también planteó uno de los dilemas centrales que enfrenta el sector: cómo garantizar el máximo nivel de seguridad sin que ello genere fricciones en la experiencia del usuario. “Uno quiere tener el máximo de seguridad en todos los aspectos, pero al mismo tiempo que la experiencia del cliente no tenga fricciones, que sea suave”, describió, al referirse al equilibrio permanente que las entidades deben administrar entre protección y usabilidad.

Más allá de la ciberseguridad, la ejecutiva también señaló que el sistema financiero paraguayo aún tiene una deuda pendiente con la inclusión. Una parte importante de la población permanece fuera del sistema bancario formal, en un país donde la informalidad económica sigue siendo un factor estructural que limita el alcance de los avances tecnológicos del sector.

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