Se trata de salir lo menos posible para comprar lo imprescindible y usar todo lo que tengas guardado. Aquí algunos consejos para que la comida que hagas luego se vuelva la materia prima de otra receta.

Por: Jazmín Gómez Fleitas


Estamos tratando de salir lo menos posible y al mismo tiempo, también ahorrar lo más que se pueda. Esta situación que vivimos es una carrera de resistencia, la estamos viviendo por etapas y aún vamos a tener que lidiar con las consecuencias más adelante. Mejor prepararnos y adquirir algunas habilidades para que esos cambios nos encuentren preparados.

Si no entrabas mucho a tu cocina, quizás este momento te haya encontrado un poco de contramano, pero no te preocupes, que la idea es hacer recetas sencillas que después te sirvan para otras más. Reunimos consejos de algunos cocineros para estos tiempos donde pasamos más tiempo en casa.

  1. Lo primero es que hagas una lista de todo lo que tenés en tu casa. O que remuevas todo para saber qué tenés. De seguro por ahi están escondidas algunas latas de tomate, arvejas, choclos y más cosas que ni siquiera recordás que existían. Sácalo todo y fíjate en la fecha vencimiento. Deja todo lo que no se haya pasado de fecha a mano.
  2. En este proceso dale especial atención a los secos guardados porque producen gorgojos, úsalos primero o pásalos a frascos.
  3. De esto tampoco se escapan tus condimentos. Fíjate cuáles están abiertos hace -quién sabe cuánto tiempo- para dejar disponibles los que sí funcionan y que no se te olviden.
  4. Acá también entran los utensilios de cocina. Que ya no vaya al fondo del estante esa olla o sartén donde no se te pega nunca la comida y con la cual te sentís confiado/a. Úsala a esa. Lo que no tiene uso frecuente sí puede ir hacia atrás o arriba.
  5. Todos los restos de verduras guárdalos en un tupper en la heladera. Ya no los tirés más. Todas las colitas del tomate y zanahoria, las raíces de cebollita, etc., y cuando juntás suficiente para poner en una ollita al fuego, los usás. O bien cuando también tengas algún hueso para sumarle. Esto te puede servir para un caldo de fondo, que sea parte de otra receta.
  6. Empezá por las recetas de cocina sencillas, para ir avanzando paso a paso. No es necesario que de entrada te estrellés con la pared y no quieras meterte nunca más a la cocina. En Internet encontramos de todo.
  7. ¿Qué se puede comprar? Todo lo que dure más tiempo; latas, conservas, pickles. De verduras también: zapallo, batata, ajo, cebolla. Más secos: arroz, porotos, lentejas, etc. Quesos, mejor los duros que los blandos, para la duración prolongada. Poco de los verdes frescos que no duran mucho: cebollita, lechuga, etc. Lo mejor que podes hacer con ellos es congelarlos -ya cortados en bolsitas separadas- así sacás a la mañana temprano sólo la cantidad que vas a usar y te duran más tiempo.
  8. Todo lo que hagas y te sobre, después puede ser la base para otra receta. En un pirex y sale una tarta al horno, o los empanas y tenés unas croquetitas, el pan que se endurezca en la heladera se reconvierte en budín, por ejemplo. Aprovechá al máximo los blogs de cocina y recetas de Internet para reinventar todo antes de desechar.

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