Una vez que Colón clasificó, ellos se organizaron para llegar a Asunción para la final. Sus carpas se ven a lo largo de la playa de la Costanera de Asunción. Y sin pudor alguno, los hinchas ingresan a las aguas del río Paraguaya tomar baños -pese a la prohibición- para calmar el calor.

Tiene el tendón de Aquiles cortado, pero la pasión intacta. “Todo por Colón”, dice Pablo Ramírez apoyándose en sus muletas. Hizo 16 horas de viaje en auto, según comenta ante las cámaras de GEN instaladas en Puerto Falcón.

Juan David vino desde Santa Fe con un grupo de amigos con la mejores expectativas. “Vinimos con todas las ganas de llevarnos el trofeo más grande”. Miguel -otro hincha que sufre el sol del verano adelantado- cree que la hazaña no va a ser fácil pero que la copa se va con ellos. Su esposa le hizo el aguante y se quedó a cargo de todo lo que implica el negocio familiar para que él pueda cumplir con la “fidelidad sabalera”.

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