Colombia en Rusia-2018, quiere bailar y hacer bailar. Su primera cita tiene fecha: 19 de junio en el Mordovia Arena ante Japón. Después llegan sus encuentros con Polonia y Senegal. En tierras cafeteras el mantra es #TodosSomosLaSelección. Por Natalia Santos / Hugo Fleitas
Antes de chutar la pelota, Colombia puede dar unos pasitos hacia atrás -en la historia- para tomar impulso.
Chile 1962 marcó el debut colombiano. La segunda vuelta recién llegó con Italia 90, adonde se mantuvo hasta octavos de final. Cuando repitió en Estados Unidos 1994, no pasó la primera ronda; lo mismo pasó en Francia 1998. Cuando reapareció en Brasil 2014, alcanzó cuartos de final.
Con 18 partidos mundialistas, acumula 7 victorias, 2 empates y 9 derrotas.
Gol de autor
Lo consideran el autor del gol más lindo de Brasil 2014. En el que fue su segundo mundial, James Rodríguez marcó 6 veces. Eso lo convirtió en el máximo anotador de la historia de su selección. Aún con esos antecedentes, el jugador que se luce en la Bundesliga, todavía tiene que demostrar su valía antes de volverse mito.
Tras James hay varios "número dos", que a su vez tienen dos goles coperos, Jackson Martínez (en Brasil 2014); Bernardo Redín (en Italia 1990) y Adolfo Valencia (Estados Unidos 1994 y Francia 1998).
Jugadores "mundiales" con diez partidos encima hay dos: Carlos Valderrama y Freddy Rincón. El "Pibe" jugó en los mundiales de 1990 (jugando 4 partidos), 1994 (jugó 3) y 1998 (jugó 3). Freddy Rincón estuvo en los mundiales de 1990 (jugando 4 partidos), 1994 (jugó 3) y 1998 (jugó 3).
Con siete partidos jugados, Colombia tiene a Leonel Álvarez (ex entrenador de Cerro Porteño), Andrés Escobar y Luis Herrera.
Con todo esto encima... Los del “corazón tricolor” ¿podrán festejar con cumbia?
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Ecuador aumenta al 50 % sus aranceles a Colombia por insuficiente lucha antinarco
Ecuador elevará del 30 % al 50 % el arancel a las importaciones provenientes de Colombia por considerar que Bogotá no ha implementado medidas “concretas y efectivas” para combatir el crimen organizado en la frontera común, informó el jueves el Ministerio de Producción y Comercio Exterior. Ambas naciones se aplicaron mutuamente aranceles del 30 % a decenas de productos, en una guerra comercial que inició el mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa, férreo crítico del gobierno colombiano y aliado de Washington.
La nueva tasa se aplicará a partir del 1 de marzo en Ecuador. “Esta decisión responde a criterios de seguridad nacional, para fortalecer la corresponsabilidad en una tarea que debe ser conjunta: enfrentar la presencia del narcotráfico en la frontera”, señaló la cartera en un comunicado. El ministro ecuatoriano de Producción y Comercio Exterior, Luis Jaramillo, aseguró que su país “ha cortado el diálogo” con Colombia, al no recibir una “respuesta favorable” al pedido de mayor control fronterizo.
“No puede haber comercio sostenible si no hay control de frontera y seguridad”, dijo Jaramillo al canal Ecuavisa. Lamentó que Colombia haya prohibido el ingreso por vía terrestre de algunos productos agrícolas ecuatorianos como arroz, aguacate o banano.
Las cancilleres y ministros de seguridad se reunieron en Quito a inicios de febrero sin lograr un acuerdo concreto para frenar esta disputa arancelaria que afecta el comercio, la cooperación energética y el transporte de crudo. Tras el anuncio del impuesto por parte de Noboa, Colombia le suspendió la venta de electricidad a Ecuador y, como respuesta, este elevó en 900 % la tarifa para transportar crudo por su oleoducto.
Ambos países establecieron condiciones para continuar los acercamientos. Entre ellas, Quito pidió a Bogotá erradicar los cultivos de coca y la minería ilegal en la frontera, así como levantar la suspensión de venta de energía eléctrica. Colombia solicitó a Ecuador que retire los aranceles. En su frontera de unos 600 km operan guerrillas colombianas y organizaciones de los dos países dedicadas al tráfico de drogas, de armas y a la minería ilegal.
Fuente: AFP.
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Dos candidatos al Congreso de Colombia desaparecen en una campaña electoral violenta
Dos candidatos al Congreso de Colombia desaparecieron el miércoles a pocos días de las elecciones legislativas del 8 de marzo, marcadas por la violencia política, informó este jueves el ministro de Defensa.
El país vive su mayor crisis de seguridad en una década de cara a los comicios, en los que los colombianos también elegirán el sucesor del presidente Gustavo Petro el 31 de mayo.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, denunció la “desaparición” de dos aspirantes a escaños legislativos: Andrés Vásquez, miembro de un partido de derecha que aspira al Senado, y Anita Guetío, una indígena que busca llegar a la Cámara baja.
Vásquez desapareció la mañana del miércoles cuando salía de la casa de su padre en Pelaya, un pueblo del departamento de Cesar (norte), según su esposa. Familiares encontraron su automóvil abandonado.
Por su parte, Guetío perdió contacto cuando se trasladaba el miércoles por una carretera del departamento de Cauca (suroeste), donde operan grupos guerrilleros.
Sánchez no precisó las razones de sus desapariciones. “Estamos actuando con toda la capacidad y determinación de la Fuerza Pública para encontrarlos y traerlos sanos y a salvo a sus hogares”, escribió en la red X.
Estos hechos se suman a varios ataques contra políticos en Colombia, donde continúan operando múltiples grupos criminales tras el acuerdo de paz con la guerrilla FARC de 2016.
El 10 de febrero, la senadora indígena Aida Quilcué, que pertenece al partido de Petro, fue secuestrada durante algunas horas en Cauca.
En agosto pasado murió el senador de derecha Miguel Uribe, quien aspiraba a ser candidato presidencial en estas elecciones.
El dirigente opositor fue baleado durante un acto público en Bogotá y las investigaciones apuntan que los autores intelectuales son guerrilleros de una disidencia de las FARC.
Los grupos armados que se financian con el narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal intentan imponer su control territorial mediante la violencia.
- Fuente: AFP
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Ecuador aumenta aranceles a Colombia al 50 % por no hacer lo suficiente en lucha antinarco
Ecuador elevará del 30 % al 50 % el arancel a las importaciones provenientes de Colombia por considerar que Bogotá no ha implementado medidas “concretas y efectivas” para combatir el crimen organizado en la frontera común, informó el jueves el Ministerio de Producción y Comercio Exterior.
Ambas naciones se aplicaron mutuamente aranceles del 30 % a decenas de productos, en una guerra comercial que inició el mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa, férreo crítico del gobierno colombiano y aliado de Washington.
La nueva tasa se aplicará a partir del 1 de marzo en Ecuador. “Esta decisión responde a criterios de seguridad nacional, para fortalecer la corresponsabilidad en una tarea que debe ser conjunta: enfrentar la presencia del narcotráfico en la frontera”, señaló la cartera en un comunicado.
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Las cancilleres y ministros de la rama de seguridad se reunieron en Quito a inicios de febrero sin lograr un acuerdo concreto para frenar esta disputa arancelaria que afecta el comercio, la cooperación energética y el transporte de crudo.
Tras la imposición del impuesto por parte de Noboa, Colombia le suspendió la venta de electricidad a Ecuador y este elevó en 900 % la tarifa para transportar crudo por su oleoducto.
Ambos países establecieron condiciones para continuar los acercamientos. Entre ellas, Quito pidió a Bogotá erradicar los cultivos de coca y la minería ilegal en la frontera, así como levantar la suspensión de venta de energía eléctrica.
Colombia solicitó que Ecuador retire los aranceles. En la frontera de unos 600 km operan guerrillas colombianas y organizaciones de los dos países dedicadas al tráfico de drogas, de armas y a la minería ilegal.
- Fuente: AFP
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La campaña electoral bajo fuego de un líder indígena en Colombia
Un todoterreno blindado recorre a toda velocidad un camino montañoso vigilado por guerrilleros con fusiles. Cada minuto es peligroso para Esneyder Gómez, candidato indígena al Congreso de Colombia en una campaña electoral bajo fuego. Escoltas desarmados lo acompañan en una caravana en esta carretera de su natal departamento del Cauca, región bajo dominio rebelde en el suroeste del país. En un día de campaña en el que lo acompañó la AFP, serpentea por caminos repletos de lodo junto a otros indígenas nasa que portan bastones tradicionales.
En octubre pasado, el automóvil de Gómez fue impactado por una bala mientras retornaba de un acto proselitista por uno de los escaños reservados para las comunidades indígenas en las legislativas 8 de marzo. Aunque no tenía amenazas recientes, guerrilleros lo declararon un objetivo hace una década por su trabajo como defensor de derechos humanos.
Unas semanas antes del ataque había muerto en Bogotá víctima de un atentado el senador de derecha Miguel Uribe, en un hecho de violencia política que no ocurría desde hacía casi tres décadas. Uribe aspiraba a ser candidato en las elecciones del 31 de mayo para suceder al presidente izquierdista Gustavo Petro.
La multiplicación de ataques ha convertido a este proceso electoral en uno de los más violentos después del desarme de la guerrilla FARC, que firmó un acuerdo de paz en 2016.
Los disidentes del pacto y otros grupos dedicados al narcotráfico continúan operando.
El riesgo “está latente”, confiesa Gómez. “El posconflicto está siendo mucho más fuerte que el mismo conflicto”, añade este dirigente de 46 años.
En 2025, cuando arrancaron las campañas, al menos 61 líderes políticos fueron asesinados, según la Misión de Observación Electoral (MOE), que no distingue cuántos eran candidatos.
Para estas elecciones, casi un tercio del territorio del país está bajo amenaza por la violencia, según esa agrupación civil.
“La sangre hierve”
Al magnicidio de Uribe le siguieron ataques contra otros políticos, como el secuestro durante algunas horas la semana pasada de la legisladora Aida Quilcué, también indígena del Cauca.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, anunció un despliegue de uniformados para garantizar unas elecciones “seguras”. Petro enfrenta críticas por su fallido intento de negociar la paz con los grupos armados, que se fortalecieron durante su gobierno.
La violencia política evoca las peores épocas del conflicto, entre las décadas de 1980 y 1990, cuando cinco candidatos presidenciales fueron asesinados a tiros en medio del terror ejercido por narcotraficantes como Pablo Escobar.
Las montañas cubiertas de neblina en el Alto Naya se pintan de verde con los cultivos de hoja de coca, sustento económico de esta región del Cauca donde hasta hace poco, según Gómez, podían “andar más tranquilos” tras la firma del acuerdo.
Pero hoy disidentes de las FARC, financiados por la producción de cocaína, imponen allí un “control territorial”, agrega. Ha visto “caer muchos, muchos compañeros” a manos de hombres armados. “Da impotencia, da rabia (…) la sangre hierve”, lamenta.
Los disidentes alardean de su dominio en la zona. “61 años de lucha”, dice un afiche con la fotografía de un líder histórico de las FARC. Más adelante, rebeldes armados resguardan un puesto de control donde los transeúntes deben identificarse. Las cámaras no son bienvenidas.
“Sistemático”
Los escoltas de Gómez, hijo de un policía afrodescendiente y una guerrillera nasa, van desarmados para evitar una confrontación. Priorizan el diálogo. El dirigente “corre riesgo” por ser líder social “y más en este caso como candidato”, dice José Yatacué, que coordina este grupo de guardianes nasa.
Los habitantes del Alto Naya aprecian a Gómez por su trabajo en esta región con poca presencia del Estado.
“Hemos sido un territorio olvidado”, dice Luz Dary Muñoz, líder de un caserío cercano. “Lo que hemos construido (…) ha sido todo comunitario”.
Este será el último periodo legislativo que garantiza escaños para víctimas del conflicto, según quedó estipulado en el acuerdo de paz que buscaba garantizar su representación política.
Pero 130 municipios donde sus habitantes deberán escogerlos están en riesgo ante la violencia, asegura la MOE.
“Estamos preocupados”, dice el jefe de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, Miroslav Jenča, que considera vital “preservar” estos escaños para “los y las representantes” de las comunidades históricamente vulneradas.
El Cauca es un punto crítico. En el departamento imperan las disidencias de Iván Mordisco, el guerrillero más buscado de Colombia, investigado por la fiscalía por genocidio contra el pueblo Nasa.
El gobierno de Petro impulsa una denuncia contra el líder rebelde ante la Corte Penal Internacional por los asesinatos de líderes y el reclutamiento forzado de niños de esa etnia. “Ha sido sistemático”, asegura Gómez. “Se han ensañado con el pueblo Nasa (…) Eso debe parar”. En este contexto de extrema tensión, la votación en esta región servirá de prueba para saber si Colombia puede tener elecciones libres, equitativas y seguras en todo su territorio.
Fuente: AFP.