Jack Ewing

Frankfurt

Según datos difundidos el 14 de agosto, la economía alemana se está precipitando hacia una recesión y el crecimiento de las fábricas chinas se está desacelerando a un paso nunca antes visto en casi dos décadas. Estos números son algunas de las consecuencias más tangibles de los aranceles al comercio global impuestos por el presidente Trump tanto para China como para Alemania, país que establece las pautas en Europa.

La economía de Alemania se contrajo un 0,1% de abril a junio, y ha estado tratando de mantenerse a flote durante el último año, de acuerdo con la agencia oficial de estadísticas del gobierno. Analistas de Deutsche Bank predicen que la economía va a seguir contrayéndose en el trimestre actual, lo cual coincide con la definición técnica de una recesión.

En China, la producción en las fábricas cayó en julio a su ritmo más bajo en 17 años, de acuerdo con datos gubernamentales. Aunque hace un mes la economía china publicó cifras comerciales más sólidas de las esperadas, la cifra de la producción industrial fue otra señal de que la tasa de crecimiento total de China sigue desacelerándose bajo el peso de la guerra comercial y los problemas de deuda del país.

China y Alemania tienen grandes superávits comerciales con Estados Unidos, pero también son clientes importantes de los productos estadounidenses. El año pasado, Alemania compró bienes y servicios a Estados Unidos con un valor de 72.000 millones de dólares.

El temor de un posible retroceso provocó que hubiera una venta generalizada en Wall Street, así como en los mercados bursátiles de Europa. Los principales índices accionarios en Frankfurt y París cerraron a la baja por más de 2%.

No es ninguna sorpresa que China y Alemania estén atravesando dificultades bajo el peso de las presiones comerciales. China es el principal exportador de bienes y servicios del mundo, apenas por delante de Estados Unidos. Alemania es el número tres, y las exportaciones representan casi la mitad de su producto interno bruto. Ambos países han recibido golpes directos de los aranceles de Trump, y en términos más generales a causa de la alteración de la economía global que ha provocado el conflicto comercial.