Alexandra Stevenson

Pekín

El 8 de agosto, China dio una señal de que podría seguir debilitando su moneda, una maniobra que amenaza con escalar de nueva cuenta la guerra comercial con Estados Unidos. Por primera vez en más de una década, el Banco Central de China estableció el punto medio del rango de negociación comercial diario del renminbi por encima de las 7 unidades por dólar estadounidense. La maniobra les dice efectivamente a los mercados financieros que Pekín espera que el renminbi se siga debilitando frente al dólar, tal vez mucho más allá del nivel de los 7 puntos.

Es probable que esta situación aumente la ira del gobierno de Trump. Una moneda más débil ayuda a las fábricas chinas a compensar los altos costos de los aranceles de Trump al momento de vender sus productos a Estados Unidos.

Por sí sola, la medida que tomó el Banco Popular de China no cambiará la política económica de la relación comercial entre China y Estados Unidos. El 8 de agosto, China determinó el punto medio de la moneda en 7,0039 unidades por dólar, en comparación con las 6,9996 unidades establecidas el 7 de agosto. China controla con firmeza la cotización de su moneda, y ese punto medio es el centro del rango estrecho dentro del cual el renminbi puede fortalecerse o debilitarse durante el día.

La acción de China sugiere que el país espera un mayor debilitamiento de su moneda, lo cual incrementará la atención en el punto medio que establece el Banco Central a diario durante las próximas semanas para prever si China debilitará su moneda –tal vez a 7,5 u 8 renminbis por dólar– hasta el punto en el que esto comience a debilitar el impacto de los aranceles estadounidenses de una forma significativa. Una cifra más alta frente al dólar significa una moneda más débil.

La maniobra podría provocar que los bancos centrales de la región del Pacífico asiático exploren la reducción de sus tasas de interés. El 7 de agosto, tres bancos centrales de la región redujeron sus tasas, medida que se percibió en general como un intento defensivo por apuntalar sus economías en un momento en que la guerra comercial amenaza el crecimiento en el mundo. Los bancos centrales de India, Tailandia y Nueva Zelanda redujeron sus tasas de interés en una cascada de maniobras sorpresivas que disparó los mercados de divisas.